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RECUERDOS DE NIÑEZ, AÑOS 60

En un día del año tan destacado para mí, como es el día 8 de noviembre, a través de los seis cuadros de pintores locales que se exponen a continuación, voy a recordar la época de los años 60 del siglo XX con distintos avatares que me vienen a la mente y que otros vecinos de mi generación y que vivieron en la zona de la antigua Fuente de los Burros, es posible que también recuerden.


Autor: Andrés Vidal Sánchez, 2007.
Título: "Anica y Pere de Charreta".


Como escenario, el final del ascenso a la parte baja del castillo por la primera subida de la calle La Rambla. Por dicha zona, nos pegábamos buenas carreras hasta la placeta Colache, conocida también por la cruz que en el centro de la plaza se colocó como recuerdo de la visita de las Misiones y de la Virgen de Las Virtudes (todavía se conserva en la pared, la citada cruz). Por detrás de los personajes, se accedía a las cuevas que estuvieron todas habitadas hasta que a principio de los años 60 se inauguró el Poblado de Absorción, mejor denominado Barrio de San Francisco y allí trasladaron su residencia.

Autor: Francisco García Beneyto, 2007.
Título: "Que pasa el Señor".

Era costumbre que un nutrido grupo de monaguillos acompañara al sacerdote o sacerdotes, cada vez que se llevaba el Santísimo, al igual que sucedía en los entierros, que en aquella época se hacían en procesión y habían de tres clases: de primera, de segunda y de tercera. El color de la sotana era de color rojo, el negro lo usaban los que tenían el título de sacristán.
De las procesiones con el Santísimo, destaco la del Corpus, que en aquella época el jueves de Corpus era fiesta nacional. Cada año salía de una parroquia. Recuerdo también la procesión de comunión a los enfermos, que se realizaba a primera hora de la mañana del día de San Vicente.
De la procesión del Corpus cabe destacar la extraordinaria carroza con su gran trono triunfal y en el centro se colocaba la sagrada custodia con el Santísimo. El citado trono fue realizado por el gran tallista local, ya desaparecido, Ernesto Navarro García.
Sobre el Santísimo será interesante que en un futuro ampliemos información y recordemos los Adoraciones Nocturnas que que realizaban en Santa María los primeros sábados de mes, en las que destacaban tres extraordinarias: Jueves Santo, Víspera de la Inmaculada Concepción y Noche Vieja.


Autor: Miguel Flor Amat, 2001.
Título: Iglesía de Santa María.



La plaza vieja era el centro deportivo de la población. Fútbol en cuanto terminaban las clases en las escuelas parroquiales y la Tercia. Baloncesto femenino, Balonmano y Balonvolea, los fines de semana, organizados por el Frente de Juventudes, que se encontraba en la casa de la Cadena. Las porterias se guardaban en uno de los antiguos puestos de las antiguas carnicerias que habían en la plaza y los escalones que vemos en el cuadro, servían como gradas. Son escasas las fotos que se conservan de aquella época, en una de las revistas que el Ayuntamiento editó en 1968, figura una simpática fotografía del equipo femenino de baloncesto.
Durante los dias de "Fiestas de Moros y Cristianos", los chiquillos nos quedábamos sin plaza, puesto que era tabicada por la comparsa de Estudiantes, para instalar La Troya.


Autor: Abel Puche Vila.
Título: "Er mercao der jueves".

Desde varios siglos atrás, es costumbre que todos los jueves del año haya "mercao". El cuadro describe la zona de la Plaza del Rollo, entonces Pedro Menor, donde se colocaban los puestos de frutas y verduras. Al fondo, a la izquierda el antiguo Bar Pere Cafetero y a la derecha el antiguo mercado de abastos.
Había otro mercao ambulante en Villena que se conocía como "el mercaico negro" y se instalaba los sábados en la pequeña plaza que forma la intersección de la calle El Copo con las calles de San Bartolomé y San Rafael.
También en esta zona se colocaban los vendedores de pollos, gallinas y huevos. Uno de los puestos que más nos gustaba era el de los dulces, los vendedores eran de Agres y se denominaban "Dulces Tecles".

Autor: Antonio Satorres Sarrió, "Sarri"
Título: Er mercao der jueves.


Otra vista del mercao de los jueves, con la iglesia de Santa María al fondo, ambientado en fecha muy anterior a la obra citada anteriormente. Varias tiendas emblemáticas se encontraban en esta calle, la de Gloria con todo tipo de hilos, Decoraciones Diaz con una fachada de aspecto muy vanguardista para aquella época, la tienda de telas que regentaba Pepe Urrea y enfrente el estanco de la Tercena. Ultramarinos Bernardino, por aquel entonces, se encontraba en la plaza de los Hermanos Sánchez Griñán y complementaban sus ventas con la representación de televisores de la marca "Normende".
Cual fue la sorpresa de la chiquillería cuando arrancaron las escaleras que habían en la plaza de Santa María y aparecieron los restos de un antiguo cementerio.
La primera vez que vimos la televisión fue en el antiguo club parroquial de Santa María que contaba con un pequeño salón de actos que tenía piso superior. Se derribó a mediados de los años 60, quedándose un gran patio que utilizamos durante algunos años para jugar al frontón, deporte que era muy habitual en aquella época. A mediados de los años 70 se construyó la nueva casa parroquial que conocemos en la actualidad.


Autor: Vicente Esparza Barceló, 2007.
Título: El Lavaero.

Si bien el cuadro está inspirado en los principios del siglo XX, aún duró bastantes años el lavadero o más conocido como la "fuente de lavar", a la que se le colocó un techo de madera sujetado sobre columnas de ladrillos de adobe. Fueron varios los años en que nos bañamos en sus aguas, que no paraban nunca de pasar. Recuerdo haber acompañao a mi abuelo materno, "El Tio Jaime", a poner en remojo los sacos de los altramuces y chufas dentro del túnel y sujetarlo con grandes piedras de simón, que impedían que la corriente de agua se lo llevara.
Enfrente del lavadero se encontraba la fábrica de "Los Martínez", donde la tecnología extranjera se empezó a adaptar por aquella época.
Hay otro lavadero que nunca se ha hablado de él, pero que palió el problema de lavado de muchas familias que vivían en "Las Manzanas". Encargó su construcción, allá por el año 1970, el entonces párroco de Santa María D. José Galiana Guerrero y la obra fue realizada por Gabaldón, famoso maestro de albañiles que vivía en la Plaza del Rollo y gran moro viejo, quién durante varios años se encargó de guardar en los bajos de su edificio la efigie de Mahoma, durante el tiempo que estaba en Villena.
Nota final :
Sin lugar a dudas, se me habrán quedado recuerdos en el tintero, son muchos años y la memoria se desgasta. Desde aquí invito a ése maravilloso grupo de vecinos de la parroquia de Santa María y del barrio de San José a que recojan testimonios del pasado y los compilen. Estoy convencido de que si conocemos mejor nuestro pasado, nos ayudará a situarnos mejor en el presente y el futuro.

La información es uno de los mejores legados que podemos dejarle a las generaciones futuras.
Joaquín Sánchez Huesca.

1 comentario:

Merce dijo...

Querido Chimo, eres un arrabalero nato.Se nota que lo llevas muy dentro de tí.
Me han encantado los comentarios.
Gracias.