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ALICANTE en Blanco y Negro - I


A principios del año 1850, Alicante tiene aproximadamente unos 20.000 habitantes, siendo todavía una ciudad protegida por sus impresionantes murallas. Aunque no se pretendía derribarlas, cuando en el año 1858 viene a Alicante la Reina Isabel II para inaugurar el ferrocarril entre Madrid y nuestra ciudad, hospedándose en el Palacio municipal, se produce la petición de su alcalde, José Miguel Caturla para derribarlas. Interesada Su Majestad por conocer la historia de Alicante, el alcalde le informó que: "Alicante estaba encintada desde el siglo XVI entre sus caminos cubiertos que desde lo alto del Castillo de Santa Bárbara descendían hacia el final de la calle de la Villa Vella y hasta, aproximadamente, el inicio de la avenida de Alfonso el Sabio". "La muralla descendía hacia el mar por la actual Rambla y en cada una de sus entradas había torreones, algunos con capilla - San Sebastián, Monserrate - y cada casalicio llevaba una devota reproducción de la Santa Faz". 
El alcalde y varios miembros de la Corporación expusieron a S.M. los más importantes problemas de la ciudad, que previamente habían sido dados a conocer al ministro de Fomento, y que se podrían resumir así:
-Limpieza del Puerto por medio de dragas, considerado esto para los gastos como de interés público. 
-La corrección de su plano de construcción sin interrumpir la consecución de las obras. 
-El establecimiento de un banco, que aumentando la cantidad de dinero en circulación haga bajar el tipo corriente de descuento. 
-El ensanche de la ciudad por medio del derribo de las murallas o autorización para edificar fuera de ellas.

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