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Programa de Fiestas Villena 1943 - Artículo titulado: “Villena prehistórica” - Autor: Gaspar Archent


No podemos dar una contestación afirmativa a esta interrogante, pero sí que daremos noticia de algunos restos antiquísimos encontrados en nuestro término que establecen la posibilidad y, acaso también, la probabilidad de que las cercanías de nuestro pueblo estuviesen habitadas en aquellas remotísimas edades de la prehistoria o de la protohistoria.
En primer lugar, en tierras de la casa llamada “Corral de los Serranos”, propiedad entonces de D. Rafael Selva y Mergelina, un labrador suyo sacó con la reja del arado dos hachas de piedra, de las cuales una fue al colegio de Ntra. Sra. de las Virtudes y otra al de los padres Escolapios, de Yecla. No hemos logrado verlas y así no podemos determinar el periodo prehistórico a que pertenecen.
Posteriormente, el mismo D. Rafael Selva encontró en la que fue casa de su tío D. Joaquín Selva, llamado el Coronel por haber alcanzado esa graduación en un regimiento de Húsares, otra hacha de piedra que servía como cuña para sujetar una puerta. Era de piedra negra, brillante y estaba muy bien tallada y pulimentada como se hacía en el periodo neolítico.
Más importancia tienen los objetos encontrados en el “Cabezo del Yeso”, donde aparecieron bastante molinos de mano, de piedra, y gran cantidad de fragmentos o tiestos de cerámica basta pertenecientes a vasijas destinadas a la cocción de alimentos, pues bien claramente se nota en muchos de ellos la acción del fuego.
Algunos de dichos fragmentos los entregamos a persona tan competente como el Excmo. Sr. Marqués de Lozoya, en la actualidad Director General de Bellas Artes, pero, seguramente por sus muchas ocupaciones, no llegó a darnos ningún dictamen, pero un docto canónigo que fue de la Metropolitana de Valencia, persona competentísima en esta y otras materias, autor de cuantiosas obras de reconocido mérito, nos dio por escrito su informe que dice así:

“Los fragmentos de cerámica que, procedentes de Villena, hemos visto, corresponden a un modelo de vasijas con destino a usos domésticos, cuya forma es muy común a la región levantina de España. Existen muchos ejemplares de ellas en varios museos, habiéndose encontrado bastantes en la Alcudia de la antigua Illici, en Orihuela, Tarragona, etc. Las vasijas, de cuyos fragmentos nos ocupamos, debieron servir para la cocción de alimentos o de algunas materias que nos son desconocidas, pues la acción del fuego se ve muy marcada en los referidos fragmentos.
No es posible fijar con exactitud la antigüedad de las vasijas cuyos fragmentos tenemos a la vista. Eran de barro grosero, del mismo color sucio de la tierra, cocido al fuego y manufacturado al torno. Los romanos utilizaron mucho esta forma de vasija, sin que por ello afirmemos proceda de ellos, pues dado lo basto de la materia, su grosor, el ancho cuello, la esponjosidad de las paredes y el no haber incisión alguna de punzón, nos hace sospechar que los restos dichos pudieran ser de cerámica de fines del periodo protohistórico, o también íbero en su primitiva forma. De todos modos, consideramos interesantes estos fragmentos, los que sí pudieron ser importados al lugar donde se han encontrado, también pudieran ser demostración alguna de la existencia de alguna estación protohistórica, si se encuentran en los alrededores otros objetos arqueológicos de aquellas remotas edades”.

            Que aquellas tribus primitivas se establecieron en el “Cabezo del Yeso” y en los otros inmediatos, se explica perfectamente, pues dedicadas a la caza y a la pesca como medio casi único de sustentación, encontraban las dos cosas en la laguna inmediata con abundancia de peces y de aves acuáticas.
            Como se ve no es improbable que las razas salvajes pertenecientes a aquellas remotísimas edades, llegasen a habitar en términos de Villena.

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