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GINÉS DÍAZ – natural de Villena, monje cartujo y pintor (Mediados del siglo XVII)


En el III Simposio sobre Historia de Villena, el 2-4-2011 se dio una conferencia titulada: “La labor silenciosa de Fray Ginés Díaz, cartujo y pintor”.

Artículo en la revista Villena 1972, titulado: “Para un catálogo de pintores villenenses”, de Adrián Espí Valdés (alcoyano) y dice:

Creemos que Villena ha tenido sus pintores. Un testimonio válido nos lo dan –aunque muy lacónicamente:

CEAN BERMUDEZ, J.A. en el Diccionario Histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes de España. Madrid 1800. Vid también CONDE DE LA VIÑAZA, Ediciones al Diccionario Histórico, Madrid 1894.

           PONZ PIQUER, Antonio. “Viaje de España”, Madrid M. Aguilar 1947.

Cuando nos hablan de Fray Ginés Díaz, pintor natural de Villena en torno a 1750 (está mal) es 1650. En el famoso “Viaje de España” del erudito valenciano se nos asegura que el tal fraile era cartujo en la casa que la orden tenía en Portacoeli de Valencia, en cuya sala capitular existían varios cuadros suyos, todos ellos narrativos de algunos aspectos de la vida de San Bruno”.

Colección pictórica del Excmo. Ayuntamiento de Valencia, 1ª parte, 1981, pág. 121

        VIAJE DE ESPAÑA, TOMO IV por D. Antonio Ponz, individuo de la Real Academia de la Historia y de la Real Sociedad Bascongada
El libro fue realizado por Joachim Ibarra, impresor de Cámara de S.M. en Madrid, año 1774 y vendido en la librería de Esparza, Puerta del Sol, frente de la fuente.
En la carta VII, página 178 narra Ponz lo siguiente:
“Fue a la Cartuja de Portacoeli, distante de Valencia quatro leguas y situada entre Norte y Oriente al pie de una alta sierra. La situación de Portacoeli es un paraje algo eminente, desde el cual se descubre el mar, la gran llanura de Valencia y otras tierras mucho más distantes.
Por un acueducto se lleva el agua al Monasterio. Se está renovando la iglesia, que es según la forma y planta que regularmente tienen las de los Cartujos.
Haciendo una descripción de las dependencias eclesiásticas, cita que en la Sala Capitular, que sirve de iglesia mientras se hace la nueva, está la vida de San Bruno, que pintó un religioso, llamado Ginés Díaz, natural de Villena”..

DICCIONARIO HISTÓRICO DE LOS MÁS ILUSTRES PROFESORES DE LAS BELLAS ARTES DE ESPAÑA. TOMO SEGUNDO: D a J     
                      
Compuesto por Juan Agustín Cean Bermúdez y publicado por la  Real Academia de San Fernando; imprenta de la Viuda de Ibarra, 1800.
En la página 14 figura la siguiente descripción:

Diaz (fr. Ginés): monje pintor, natural de Villena y religioso barbón de la cartuxa de Portacoeli, en cuya sala capitular se conservan algunos quadros de su mano, relativos a la vida de San Bruno. Ponz

LEGADO ARTÍSTICO DE LA CARTUJA DE PORTACELI, por Francisco Fuster Serra, publicado en 2012 por Analecta Cartusiana

El capítulo XIV está dedicado a la obra del pintor cartujo Ginés Díaz y de otros pintores de mediados del siglo XVII.

 “Desaparecidos los Ribalta, otros pintores van a proseguir la obra renovadora en las décadas centrales del s XVII, en los que intervienen  destacados pintores de la talla de Jerónimo Jacinto de Espinosa, Pedro Orrente y el refugiado Alonso Cano. No obstante hemos querido dar especial relevancia a la obra del monje cartujo Ginés Díaz, que aunque de inferior calidad que los grandes maestros citados, emprende una labor considerable en total sintonía con el espíritu contrarreformista de exaltación del Santo Fundador de la Orden de la Cartuja y de los orígenes y fundamentos de esta institución religiosa.
Los cuadros que se conservan, la mayoría muy deteriorados, tienen más valor documental que artístico, por lo que prestaremos más atención al mensaje que nos transmiten que a su valor plástico”.

Las noticias sobre la vida y obra de Ginés Díaz son muy escasas, sacadas de las crónicas de las cosas que suceden en la Cartuja. Una de ellas nos informa que Ginés es un monje profeso de Portaceli, natural de Villena, que pinta la serie de doce cuadros del Apostolado para la iglesia.

Dice la nota: “Este año (1634) se pintaron los doce apóstoles que antes estuvieron en la iglesia, después en refectorio, i cuando este se reedificó, el año 1740, se volvieron a la iglesia. Pintoles el padre D. Ginés Díaz, natural de Villena e hijo de esta casa. Y por ser un religioso tan lleno de virtudes, se pueden repudiar por reliquias suyas”.

Otra nota: “Que el padre D. Ginés Díaz que pintó el apostolado, pintó también los lienzos de las personas señaladas de nuestra religión, los cuales se pusieron en la iglesia año 1640, pero después se pusieron i ahora están en el claustro de las murteras”.
Se trata del claustro conocido como de los Naranjos o de los Novicios.

En 1639 se derrumbaron las capillas de San Miguel y Santa María, para hacer una sola más amplia. Se remodela el retablo, así como otras obras. Cuando se acaban Ginés Díaz pintó la serie de grandes cuadros sobre la vida de San Bruno.

La nota dice así: “Los lienzos de nuestro padre San Bruno los pintó casi todos el padre D. Ginés Díaz, aunque el quinto es de manos de Pedro Orrente y el séptimo de un flamenco llamado Jorge Sibile”.

Todo lo comentado ocurrió en la década 1630-1640 y posiblemente en los años inmediatamente siguientes, sobre todo en los prioratos de Francisco Medina (1638-1640), por segunda vez y Jerónimo Fríjola (1640-1649), dos de los monjes más destacados de la comunidad de Portaceli en esos años y genuinos representantes de la piedad barroca.

Recomendado: ANALES DE LA CARTUJA DE PORTACELI, P. Juan Bautista Civera y Vida religiosa de ilustres de Portaceli.

Francisco Medina también era natural de Villena y deja el priorato de Portaceli en 1640 para hacerse cargo de la nueva fundación cartujana de Nuestra Señora de Vía Celi y San José en Orihuela, en donde muere a causa de la peste en 1648.
A esta cartuja iría destinado como vicario Ginés Díaz, el cual fallece en 1654 por infección de aguas en un pozo.
Al año siguiente muere el P. Juan Bautista Civera, cronista de Portaceli y que ya hemos recomendado. Civera es pieza clave, ya que convivió con Ginés Díaz y alabó sus virtudes, merecedoras de que sus obras sean estimadas como reliquias.
Josep Vicente Ferre Domínguez, de Bocairente escribió un libro muy interesante, según detallo a continuación:

La Universidad de Salzburgo (Austria) ha publicado, en la colección "Analecta Cartusiana", el libro del bocairentino Josep-Vicent Ferre Domínguez, "Juan Bautista Civera, el cronista de Portaceli". La obra, editada en valenciano, es un estudio sobre este importante fraile alcoyano del siglo XVII, considerado como el historiador más importante de la cartuja valenciana de Portaceli, situada en el término municipal de Serra, en plena sierra Calderona. 
El volumen, de 214 páginas, consta de una aproximación biográfica, la descripción de la obra escrita de Civera, fundamentalmente los tres manuscritos sobre la historia del monasterio y de la Orden, y un análisis de la concepción historiográfica del autor y de su relación con el controvertido mundo de la espiritualidad y religiosidad valencianas del siglo XVII. Además, consta de un apéndice documental con la reproducción de textos inéditos. 
Este libro es el segundo de este autor, que hace cuatro años publicó la biografía del obispo bocairentino Miquel Mahiques. Los dos libros se pueden encontrar ejemplares a la venta en la librería María de Bocairente.

Datos sobre cuadros

Aunque no está documentado, se le atribuye un San Bruno, copia del Ribalta del retablo mayor, procedente de Portaceli y depositado en el Museo de Bellas Artes de Valencia y una Última Cena Pascual de la colección pictórica del Ayuntamiento de Valencia., de procedencia desconocida, pero con afinidades estilísticas con los cuadros que se conservan de la Vida de San Bruno.

Serie de Cuadros de San Bruno

Los cuadros de la Vida de San Bruno para la sala capitularlos realizó hacia 1639 el  monje Ginés Díaz, con la participación de Pedro Orrente en el 5º y Jorge Sibile en el séptimo y estuvieron todos colocados en la Sala Capitular hasta 1835, cuestión que atestigua Ponz e indica lo siguiente:

“En la Sala Capitular, que sirve de iglesia mientras se hace la nueva, está la vida de San Bruno, que pintó un religioso llamado Ginés Díaz, natural de Villena”.

(Son los años en que se está remodelando la iglesia. Ponz toma la noticia de Ceán Bermúdez 1800).

Efectivamente, once son los grandes espacios vacíos que hay entre las pilastras decorativas de la sala capitular, cinco en cada muro lateral, por encima de la sillería y uno en el pie de la entrada. Debieron medir 190 por 954 centímetros.

Con la desamortización, en el catálogo de 1847 se indica que en el museo de pinturas del Carmen hay dos cuadros procedentes de Portaceli pintados por Ginés que corresponden a la vida de San Bruno, pero más tarde se indica que se llevan al ayuntamiento de Valencia.

Han podido constatar que en fecha incierta entran cinco cuadros de San Bruno en el ayuntamiento: Resurrección de Diocrés en presencia de San Bruno, Visita de San Bruno al papa Urbano II, San Bruno hace brotar una fuete milagrosa, San Bruno y el Conde Rogerio y un Pasaje no identificado de la vida de San Bruno, más cinco cartelas decorativas sobre la misma temática, que deben corresponder a los cuadros citados.

(Las dimensiones de los cuadros 243 por 173 son similares s las del cuadro del Museo de Bellas Artes. Teniendo en cuenta la temática y la atribución, todos corresponden a la Sala Capitular de Portaceli. Además existe una sexta cartela decorativa.
Catalá Gorgues 1981, 1ª parte nº 69 a 78, p.-121.

Lógicamente la serie no está completa, cuatro se quedan por la Cartuja, según la tasación que hacen en 1866 dos profesores de la Escuela de Bellas Artes de Valencia.

Los cuatro cuadros que se indican son: Presentación de un obispo a tres monarcas y la Virgen preside; la Virgen cubriendo bajo su manto a varios santos de San Bruno; representación de un milagro y el cuarto una comunidad de monjes, sin duda de Portaceli. Los cuatro son grandes y miden 200 escudos (2,42 mt2.)

Los tasadores los atribuyen a la escuela de Bartolomé Espinosa y a finales del s XIX Francisco Tarín y Juaneda, mejor informado, los atribuye a Ginés, pero ya no los ve colgados en su lugar, aunque siguen en la cartuja:

“Los cuadros son grandes, los vio Ponz en la sala o capilla capitular. Como tienen poco valor, han quedado  en Portaceli depositados en unas manteladas piezas algunos de ellos, otros se trajeron cuando la exclaustración al Museo Provincial y se almacenaron en los depósitos”.

Posteriormente desaparecieron y se desconoce su paradero.

Resumiendo, de los once cuadros de la vida de San Bruno y de los orígenes de la Cartuja, que formaban la serie completa instalada en la Sala Capitular, en el Museo de Bellas Artes de Valencia hay uno y otro ha desaparecido, En el Museo de la Ciudad hay cinco, más seis cartelas decorativas con leyendas referentes a los cuadros. Los otros cuatro restantes quedaron abandonados en la Cartuja tras la desamortización.

Otras pinturas de Ginés Díaz

En 1634 pintó Apostolado para adornar la iglesia conventual. Los inventarios de los años de las exclaustraciones citan “doce lienzos grandes del Apostolado” en el refectorio. La iglesia conventual acabó de ser reformada en el siglo XVIII y es lógico pensar que los cuadros del refectorio son los que habían en ella. Todos están desaparecidos.

Consta que en el refectorio habría una Santa Cena y Miguel Ángel Catalá Gorgues en 1981 encuentra afinidades estilísticas de la Última Cena Pascual de la colección pictórica del ayuntamiento de Valencia con los lienzos de Ginés Díaz.

Hay constancia de que los cuatro Retratos de Cartujos insignes los pintó Ginés para ponerlos en la iglesia conventual el año 1640 y que después pasaron, tras la remodelación al claustro de las Murteras. Representan a los cuatro cartujos más eminentes de Portaceli de las primeras décadas del s XV: Bonifacio Ferrer, Francisco Aranda, Francisco Maresme y Juan Nea,  conservados en el Museo de Bellas Artes de Valencia tras la desamortización.

Aunque no hay duda de que proceden de Portaceli y de que los pinta Ginés Díaz, el catálogo manuscrito del Museo no los recoge. Figuran en los catálogos del siglo XIX, pero no en el siglo XX).

Por último citar un SAN BRUNO conservado en los fondos no expuestos del Museo de Bellas Artes de Valencia, que es una copia literal del cuadro  de Francesc Ribalta para el altar mayor. Se atribuido a Ginés Díaz, pero el deficiente dibujo no guarda las proporciones del original, y la menor calidad técnica respecto de lo que se conoce del pintor cartujo, hace pensar que fue una copia posterior.


Chimo Sánchez Huesca, Octubre de 2015

Galería pictórica del cartujo Ginés Díaz


















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