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Enciclopedia Universal Ilustrada, tomo LXVIII, editada por Espasa Calpe S.A. en 1929. Páginas dedicadas a Villena.


Enciclopedia Universal Ilustrada, tomo LXVIII, editada por Espasa Calpe S.A. en 1929. Páginas dedicadas a Villena.

Partido Judicial de Villena

            Partido judicial de la provincia de Alicante, situado en la parte NO. de la misma, limitando al N con la provincia de Valencia, al E. con los partidos judiciales de Alcoy y Jijona, al S. con el de Monóvar y al O. con las provincias de Murcia y Albacete.

            Ocupa una superficie de 580,82 Km2 y según el censo de 1920 tiene 8.382 edificios y albergues y 27.918 habitantes de H. y 28.103 de D. distribuidos entre los 6 municipios de Benejama, Biar, Campo de Mirra, Cañada, Sax y Villena, que comprenden 1 ciudad, 3 villas, 2 lugares, 1 aldea, 14 caseríos y 14 otras entidades.

En su quebrado territorio se levantan al N. la sierra de Onteniente, deparándole de Valencia y al E. las estribaciones de la sierra de Onil, que se extiende entre los dos partidos vecinos.

Lo riegan el rio Vinalopó y numerosos arroyos de su cuenca y lo cruzan, respectivamente, de NO. a SE. Y de NE a SO.

Varias carreteras convergen en la cabecera del partido, y por Villena cruza el ferrocarril de vía estrecha que va de Yecla a Alcoy.


Villena

            Municipio de la provincia de Alicante, con 4.028 edificios y albergues y 15.811 habitantes según el censo de 1910. Se compone de las siguientes entidades:

                                                     Kilómetros      Edificios      Habitantes
Casas de Menor, caserío a…….          5,2               11                 56
La Encina………………………………17                123               518
Ciudad de Villena…………………….. --              3.157           12.642
La Zafra, caserío a……………………14                  23                117
Grupos inferiores y diseminados…. --                   714             2.478


El censo de 1920 le asigna 16.535 habitantes. Es cabecera del partido judicial de su nombre y corresponde a la diócesis de Murcia. Está situada en el ferrocarril de Madrid a Alicante y en el de Yecla a Alcoy. A 59 Km. de la capital de la provincia, con carreteras a Albacete, Madrid, Alicante, Valencia, Elda, Monforte, Monóvar, Novelda, Elche, Dolores, Orihuela, Onil, Alcoy y Yecla, en terreno montuoso, sobre todo hacia los confines de Murcia, bañado por el rio Vinalopó ocupando una extensión de 34,42 Km2.

Su término, donde se levantan algunos montes, como el Morrón, Peñarrubia, San Cristóbal y el de la Virgen, produce principalmente vino y frutas. Es rico en aguas subterráneas, con alumbramientos de materiales y de pozos. Hay más de 1.000 hectáreas de olivar, 9.000 de viñedo, 1.000 de cereales y varias huertas, regadas con el manantial del Chopo, que alumbra cerca del santuario de la Virgen de las Virtudes, patrona de la ciudad, y la más copiosa fuente llamada de los Burros.

Hay minas de sal e industrias de fabricación de aguardientes, alcoholes, arropes, maderas aserradas, azulejos, bisutería, fundición de bronce, calzados, chicarros, embutidos, correas de cuero y otras materias, cajas de embalaje, fundición de cobre y hierro, harinas, hielo, cerámica, etc. Posee alumbrado eléctrico, estación telefónica, sucursales del Banco Español de Crédito y del Hispano Americano; servicio de automóviles a Alcoy, Onteniente, Yecla y Jumilla y otros puntos; Hospital municipal de caridad y asilo para ancianos desamparados; banda municipal de música un buen matadero y otra estación de ferrocarril en La Encina, importante por cruzarse allí la línea de Madrid a Alicante y la de Valencia.

Numerosas escuelas nacionales, colegio salesiano de Mª Auxiliadora para niñas, otro para niñas dirigido por las hermanas Carmelitas, dos más bajo la advocación de Nuestra Señora de las Virtudes y de la Inmaculada Concepción y academias particulares de comercio, dibujo, idiomas y música; teatro Chapí y Artístico, frontón y plaza de toros.

Existen las sociedades Círculo Agrícola Mercantil,  Círculo Villenense, uno de Cazadores, Federación Obrera, Pósito de Agricultores y Sindicato Agrícola, y comunidad religiosas de Hermanitas de los pobres, Hermanas del Calvario, Hermanas de la Caridad, Hermanas Trinitarias, además de las Carmelitas y los Salesianos, antes citados.

La ciudad es populosa y de animado aspecto, con hermosas vías públicas bien arboladas y alumbradas y luciendo hermosos edificios. Al bajar del tren se entra en la ciudad por el hermoso paseo de Chapí, dejando a mano derecha el parterre con un grandioso teatro dedicado a dicho ilustre compositor y músico villenense.

A otro hijo no menos ilustre de Villena, Joaquín María López, se le dedicó una plaza y otra a Canalejas, Castelar y Santiago. A esta última recae la parroquia de su nombre y la Casa-Ayuntamiento, que es antigua, de piedra de sillería y portada y balcones de cantería labrada.

En las plazas de Castelar y del Mercado alumbran las copiosas fuentes artesianas denominadas de las Borbollitas y de Alfonso XII, que abastecen al vecindario.

La antedicha parroquia de la plaza de Santiago es gótica, con bóveda de crucería, toda de piedra labrada y cuyos arcos y crujías apoyan en pilastras salomónicas empotradas en los muros. Lo mismo en esta parroquia que en la de la Asunción (sita en la plaza de su nombre), magníficos enverjados del siglo XVI cierran el presbiterio. En ambas parroquias hay cuadradas torres-campanario con torre piramidal. Son templos del siglo XV, el de Santiago claustral y el de Santa María de una sola nave, gótica también; y han sido objetos de señalados privilegios por la protección que les dispensó el protonotario apostólico Sancho García de Medina, hijo de Villena. En la Corredera está la iglesia de la Congregación, y en otras calles algunos iglesias más o capillas menos importantes, así como en el término hay diseminadas algunas ermitas, entre las que descuella como principal la antedicha de la Virgen, patrona de la ciudad, distante 7 km en el caserío de las Virtudes.

En la parte exterior de la parroquia de Santiago relévanse del muro seis escudos o blasones que son las armas de Sancho Medina, fundador y protector del templo; y se conserva un escapulario bordado de imaginería, siglo XVIII, transportado a casulla bordada, moderna. En la cumbre del monte cuyo arranque rodea la ciudad se conserva el gran castillo guerrero y señorial de Villena.[1]

Las fiestas a la Virgen de las Virtudes se celebran el 8 de septiembre. Con tal motivo solía sacarse a relucir algún antiguo vestido de campesina que era semejante al de la valenciana, pero de falda listada con vivos colores y mantilla de bayeta blanca; se habla el castellano. Era antigua costumbre tradicional el llamado Reconocimiento o visita oficial del novio a la novia, entregándole una cantidad en metálico, que había de devolver si el matrimonio fracasaba. Al siguiente domingo del casamiento y convite en casa de la novia, se celebra la Tornaboda, o sea, hacer otro convite en casa de los padres del novio.

Historia

         El origen de esta ciudad es seguramente romano; tuvo gran importancia en el periodo árabe y preocupó mucho su conquista a Jaime I de Aragón y Fernando III de Castilla. Varias veces fracasó el intento de tomar el castillo y plaza fuerte de Villena por los caballeros aragoneses. Después los propios moros de Villena se ofrecieron a entregarse al comendador y los freires de Calatrava, y llegó tarde el infante don Alfonso de Castilla, quién también ambicionaba la plaza; pero a fin de que el príncipe de Castilla no estorbase la conquista de Játiva por el rey de Aragón, éste le cedió Villena a virtud de pacto verbal, que hicieron en su entrevista habida en los campos de Alzmirra.        Fernando III el Santo donó esta villa con su castillo y la comarca de Villena a su hijo el infante don Manuel; pero este no supo captarse la simpatía de sus vasallos, que se rebelaron contra él. Jaime de Aragón vino a Villena en auxilio de los castellanos, sofocando la sublevación de los moros de Murcia y consiguió la pacificación de Villena y el perdón del infante.

            A don Manuel sucedió en el señorío de Villena su hijo don Juan Manuel, mas por sentencia arbitral de 1304 pasó a formar parte del reino de Aragón con otras poblaciones alicantinas que pertenecían a Castilla; pero por costumbre o negligencia y no por derecho, volvió Villena a Castilla por ser vasallo de ella don Juan Manuel. En la guerra de los dos Pedros entre Castilla y Aragón, fue Villena el punto de apoyo de los castellanos, al mando del maestre de Calatrava, y cuando don Enrique de Trastamara repartió mercedes entre sus partidarios, instituyó el marquesado de Villena a favor de don Alfonso de Aragón. Más tarde, en otra guerra entre Castilla y Aragón, en 1430, fue atacada Villena sin conseguir su posesión los valencianos. En 1445, Juan II concedió el marquesado de Villena a Juan Pacheco. Este marquesado fue muy importante, pues comprendía entre otras poblaciones, las siguientes: Villena, Chinchilla, Alarcón, Iniesta, Belmonte, Alcalá, San Clemente, La Roda, Jorquera, Hellín, Albacete, Jumilla, Yecla, Sax, Utiel, Almansa, Villarobledo, Zara, Vélez-Rubio, Vélez-Blanco, Bugarra, etc.

            Su último marqués, Diego López Pacheco, introdujo conversos en los cargos de gobierno y comenzó a hacer armas contra los reyes, lo cual no pudieron tolerar los vecinos, siempre fieles a Su Majestad, y se levantaron el 1476 contra dichos conversos, matando a más de 4.000. En recuerdo de este capítulo, al alzar a Dios en la parroquia de Santa María se tocan cinco campadas en vez de tres, por ser esta la señal convenida para la matanza de los enemigos de la religión y del trono. Dueños del castillo y la población, ofrecieron obediencia a los reyes, que les protegieron y privilegiaron, en la segunda mitad del siglo XV; les perdonaron las muertes de los conversos; que en lo futuro no podrían ya residir cristianos nuevos en Villena, ni tampoco ningún Pacheco, que los bienes de conversos fuesen propiedad del Concejo de la villa, poder sacar ganados a Castilla sin pago de derechos, celebrar mercado semanal; que nadie pueda ser admitido como vecino sin probar antes su limpieza de sangre.

            Durante el reinado del emperador Carlos V y tiempo de las Comunidades de Castilla, Villena permaneció fiel al rey y dieron su sangre los vecinos para reconquistar Alicante, Játiva, Alcira y otras ciudades y castillos agermanados, y fue Villena erigida en ciudad muy noble, fiel y leal en privilegio real de 1525.

            En el siglo XVIII pertenecía esta población al reino de Murcia y obispado de Cartagena, con más de 2.000 vecinos, y siendo cabeza de corregimiento, mandado por capitán de guerra y su Ilustre Ayuntamiento era de 24 regidores y 4 preeminencias, más 2 diputados y 1 síndico.[2]

            Fue erigida en patrona de la ciudad Nuestra Señora de las Virtudes, cuyo santuario se edificó a 1 legua de distancia hacia el O. a cargo de Agustinos calzados, desde 1592. En 1515, Leonor Esteban, viuda de P. Martínez Corral y su hija Juana Martínez fundaron un convento de Trinitarias, profesando en él dichas fundadoras, que murieron santamente.

            En 1535 fue fundado otro convento de Franciscanos descalzos. Jaime Ortiz, en 1543 fundó un Hospital dotado con 800 ducados de renta, y se erigieron en el campo 15 ermitas.

            En la guerra de Sucesión se pronunció Villena a favor de Felipe V y en 1707 las tropas del archiduque penetraron en la ciudad, incendiando el Palacio Municipal y su Archivo, pereciendo un tesoro de documentos, salvándose algunos libros del siglo XVI y varias cédulas de don Juan Manuel, las tropas austriacas convirtieron la parroquia de Santiago en cuadras, derribando las imágenes y violando el Sagrario del Santísimo Sacramento, por lo que anualmente costea el Ayuntamiento una función religiosa de desagravio.

En 1711 comenzó la reedificación del Palacio Municipal, bajo la dirección de Cosme Carreras, Felipe V le concedió a la ciudad el título de Fidelísima y en 1730 una feria anual en septiembre y mercado semanal los jueves.

En la guerra de la Independencia, Villena fue una de las primeras ciudades que respondió al grito de libertad y contribuyó al descalabro de los franceses, en la acción de Castalla de 1813. Después pasó a formar parte del reino de Valencia, segregada del partido de Almansa, perteneciente a Albacete, en donde estuvo tres años; y en 1836 fue erigida en cabeza de partido judicial en la provincia de Alicante. Su castillo fue siempre fuerte, como las murallas de ciudad, con cuatro puertas denominadas de Alicante, de Biar, de Almansa y del Molino, Villena tiene por escudo un castillo, un lago, dos peces, tres pinos, un león rampante y un ala de águila con espada.

Entre sus hijos más ilustres se cuentan Joaquín María López gran orador político, presidente del Consejo de Ministros y autor de varios libros, y Ruperto Chapí, popular compositor lírico.[3]

En las notas bibliográficas utilizadas para este trabajo se citan las siguientes publicaciones:

De José Zapater Ugeda, Historia de la imagen de Nuestra Señora de las Virtudes, patrona de la muy noble, muy leal y fidelísima ciudad de Villena; Valencia 1884.

            De Villena Joven, el número extraordinario de septiembre de 1928.

                                  






[1] La página 1583, de la guía que estamos transcribiendo, está ilustrada con tres fotografías. La primera del Colegio Salesiano, la segunda de la calle de Joaquín María López y la tercera, que es una vista del castillo desde el ayuntamiento.
[2] En la página 1584 figuran dos fotografías de la iglesia de Santiago. Una exterior y otra interior con detalle de la verja del presbiterio.
[3] La página 1585 está ilustrada con una fotografía del primitivo retablo de la iglesia de Santa María.

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