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“Acontecimiento astronómico: Mercurio pasará por delante del Sol, 1907”, publicado en "El Bordoño"


“Acontecimiento astronómico: Mercurio pasará por delante del Sol, 1907”


El día 14 del corriente mes, de diez y media de la mañana a las dos de la tarde, pasará el planeta Mercurio por delante del Sol, y la entrada del astro se verificará á unos 20° de latitud Norte por la parte del Este, y saldrá a unos 11° latitud Norte por la parte de Oeste.

Este fenómeno celeste, raramente observable, sucede muy de tarde en tarde, pues esta es la primera vez que acaece en el siglo XX; de aquí  la importancia que tal acontecimiento tendrá para los astrónomos. Los aficionados que dispongan de un anteojo astronómico o de buenos gemelos de teatro, podrán observar el paso de Mercurio mirando a través de un cristal ahumado, pues la visión  directa perjudicaría la vista. Se distinguirá como un puntito negro, redondo, que se desplaza por el disco solar.

El planeta Mercurio es muy difícil de observar en su marcha alrededor del Sol, que la efectúa en 87 días, 23 horas y 15 minutos, pues siempre va envuelto entre las radiaciones solares, y sólo puede distinguirse con un anteojo algo potente, durante los das que se separa más del Sol, y esto si el horizonte no se halla vallado por las nubecillas que, cual gasas tenues, se extienden con frecuencia en las puestas solares.

Dista del Sol 14.000.000 de leguas; su diámetro es de 4.800 kilómetros; así, pues, está más cerca del Sol que nosotros y es mucho más pequeño que nuestro mundo Tierra. Su día dura 24 horas, 5 minutos, casi lo mismo que nuestros días.

Mercurio es un planeta muy excéntrico, es decir, que su marcha~ alrededor del Sol es una elipse algo prolongada; por esto unas épocas recibe dos veces más luz y calor que otras, resultando de esto que las estaciones en este astro son más caracterizadas que en el nuestro y los cambios de temperatura más violentos, más bruscos. Debido a su pequeñez, cerca de tres veces más pequeño que la Tierra, á la distancia que nos separa de él, 23.450.000 leguas, y a girar siempre entre las radiaciones del Sol, su observación se hace difícil, su estudio delicadísimo; de aquí que conozcamos tan poco todo lo referente a sus climas, accidentes superficiales, atmósfera. Sólo sabemos que sus estaciones duran 22 días, que su peso especifico es 16, 16, que recibe seis veces más luz que nosotros, por lo que si posible nos fuese trasladarnos a su superficie, veríamos el Sol como un disco brillantísimo, más grande que lo vemos desde aquí.

Mercurio seria un excelente observatorio para los astrónomos encargados del estudio del Sol, Sechy, Herschel y Flammarión, Poicaré, -qué de conocimientos más perfectos, más precisos, no hubieran hecho del astro de la vida, de haber instalado allí sus aparatos-.

El día 14 de Noviembre, de diez a dos de la tarde, el cielo llama a todos los aficionados de la ciencia astronómica a pasar un rato feliz contemplando un acontecimiento raro, que sucede pocas veces en la vida del hombre: el paso del planeta Mercurio por delante del disco brillante del Sol.

A preparar, pues, los anteojos o gemelos de teatro,  provistos de su correspondiente cristal ahumado, y a mirar y ver.

Gnire
 (Tomás Giner, farmacéutico de la calle Mayor)
El Bordoño nº 73, 10-11-1907


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