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Centenario de la Coronación de la Virgen de las Virtudes 1923-2023 - Capítulo III

 

 Expediente para la Coronación Canónica. Boletín nº 19, de fecha 1 de marzo de 1923

 

La portada de la citada publicación, recoge el citado artículo, del que transcribimos el correspondiente informe:

 

“Habiéndose acordado ya por el M.I. Ayuntamiento de nuestra querida Ciudad solicitar del Excmo. Sr. Obispo Diocesano que eleve al Romano Pontífice las preces oportunas pidiendo el indulto de la Coronación Canónica para la venerada imagen de nuestra amadísima Patrona, nos consta que se han recibido en Murcia todos los documentos y que se está tramitando el expediente necesario para ello.

Para este objeto se han remitido dos solicitudes: una del Ayuntamiento y Autoridades y otra del Rdo. Sr. Arcipreste en nombre del Clero, Comunidades, Cofradías y Asociaciones religiosas de la población.

En esta última, que es la más extensa, se justifican los tres extremos exigidos por la Santa Sede para conceder la gracia de la Coronación a una imagen de la Virgen, a saber, antigüedad, fama de prodigios y devoción arraigada en el pueblo.

Para probar la antigüedad se aduce al testimonio de la tradición que señala la fecha de la aparición en1474 y documentalmente se prueba con la carta del Emperador Carlos V al Papa Adriano VI, en 1522, en que pide la exención de la iglesia de Ntra. Sra. De Las Virtudes, edificada 25 años antes.

La fama de prodigios se demuestra con el testimonio elocuente de las frecuentes y abundantes limosnas que hacían los fieles de los reinos de Murcia y Valencia para manifestar su gratitud a la Virgen de las Virtudes por las gracias y favores extraordinarios que de Ella recibían. Limosnas que debieron ser cuantiosas, y que motivaron la citada carta de Carlos V al Papa, con objeto de que no se malograse el fin al que eran destinadas.

Se prueba esto mismo, con los innumerables exvotos, continuamente renovados, que llenan una de las capillas del Santuario y singularmente por la especial protección que dispensa a los pueblos que acuden a Ella y fervorosamente le invocan en tiempo de peste, según consta por el testimonio de muchos pueblos, citándose en la solicitud  elevada el caso de Murcia en 1648 en que se llevó a dicha Ciudad, afligida por el azote de la peste, un manto de la Virgen de las Virtudes, que estuvo expuesto a la veneración de los fieles en el altar mayor de la Catedral y, habiendo cesado el contagio, el Cabildo regaló un manto nuevo y gravó los bienes del mismo, con un censo o pensión anual de seis fanegas de trigo a favor de la Virgen de las Virtudes, como reconocimiento de la salud que por su poderosa intercesión consiguió aquella Ciudad y Reino.

Finalmente, la devoción arraigada del pueblo se prueba con el testimonio citado de las limosnas, la erección del Santuario, las dos romerías anuales, las fiestas solemnísimas que todos los años le consagran  y por el hecho del Voto de la Inmaculada Concepción emitido por el Clero y la Ciudad en el año 1624, día de la Encarnación, en presencia de la venerada imagen y en manos del Ilmo. Sr. Fray Antonio de Trejo, Obispo de Cartagena.

Con todos estos datos que se han expuesto a nuestro Reverendísimo  Prelado, creemos que quedan suficientemente demostrados los tres extremos necesarios para que el Romano Pontífice conceda la gracia de la Coronación Canónica…”.


 

Las Fiestas actuales, por Salvador Avellán.  Boletín nº 19, de fecha 1 de marzo de 1923

 

Este nuevo artículo de D. Salvador Avellán, es una continuación del publicado en el mes de noviembre del año anterior. Seguidamente continuamos con el relato del escritor:

 

“Desde la fundación del Santuario venían celebrándose anualmente las dos romerías del 25 de marzo y 8 de septiembre y al fundarse la Esclavitud de la Virgen, se estableció la del domingo infraoctava de la Natividad de Ntra. Sra. que todavía se conserva.

Esta última romería se solemnizó mucho el día 14 de septiembre de 1834, celebrándose procesión con soldadesca.

Habiendo sobrevenido el cólera morbo en 1835, se trajo en rogativa la santa imagen y al terminarse la epidemia, hubo soldadesca en el paseo, en acción de gracias.

En el año 1837 todavía se celebró en el Santuario la fiesta del 8 de septiembre, pero al año siguiente se trajo ya la Imagen a la población, siendo devuelta con gran solemnidad de pólvora.

En los primeros días de septiembre de 1839 se formó la primera Junta encargada de los festejos, la cual determinó traer la Imagen el 6 de septiembre y que las fiestas fuesen 7 y 8 del mismo y llevarla el 9 a su Santuario.

Para cubrir los gastos de aquellas fiestas se recurrió a celebrar “Vistas”, que consistían en que colocada la Imagen en el Altar Mayor y presidiendo la mesa petitoria una comisión, se llevaba a ella la limosna. En las celebradas el 19 de octubre de 1834 se recogieron 13 arrobas de cera, 18 duros y 14 reales.

En 1841 se trajo la Imagen el 6 de septiembre para celebrar las fiestas el 7 y 8 del mismo con soldadesca.

En el último día se celebra el “Paseo”, que de tiempo inmemorial lleva la misma ruta que al presente, pues el 2 de agosto de 1756, siendo Obispo de Cartagena D. Diego de Rojas y Contreras, su Provisor, en vista de las disputas y discusiones que había sobre las calles por donde había de pasar, mandó que se efectuase el mismo itinerario que al presente y que aunque alguna vez hubiese por necesidad de variarse fuese solo por aquella vez, delegando en el Arcipreste su autoridad para dirimir las dudas.

Dados estos primeros pasos y celebrándose en Biar ya las fiestas de moros y cristianos, se empezó a agitar en ésta ese mismo deseo, para lo cual los entusiastas de ellas recibieron el apoyo de unos y la contrariedad de otros, hasta que en 1843 se pudo levantar en la Puerta de Almansa el castillo que hemos conocido y en el cual se leía la siguiente inscripción que se debió transcribir con una pequeña variante:

A los desvelos y fatigas de Clemente Sáez y Manuel Fita, se hizo este castillo. Año 1843

                                                                                                             

Para recoger los fondos necesarios hubieron los dichos de salir a los campos y hasta hacer pagar derecho de portazgo a los que iban a las fiestas de Biar.

Seguramente de este año data la costumbre de traer y llevar la efigie de Mahoma, de Biar a Villena y viceversa, pues bien por la premura de tiempo o por evitarse más gastos, debieron pedirla prestada a Biar y desde entonces se trae y se lleva todos los años, constituyendo esta costumbre un vínculo nuevo de amistad entre ambos pueblos.

En 1845 solo había dos comparsas, una de Moros y otra de Cristianos, y en 1848 ya empezaban las fiestas trayendo la Virgen el día 5, aumentándose por lo tanto un día más de festejos.

Cuándo se añadió la tercera comparsa no lo he podido averiguar, pero no debió tardar mucho, pues también salían grupos de enanos y caballos de cartón.

Las otras comparsas que conocemos y alguna otra desaparecida, nacieron por buen deseo aunque no todas forman buen contraste con el carácter típico de las fiestas”.

                                                                                                                             Salvador Avellán, Pbro.





1 comentario:

pascual ribera hurtado dijo...

Chimo.Extraordinario.!!!!