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Centenario de la Coronación de la Virgen de las Virtudes 1923-2023 - Capítulo VIII

 

Boletín La Corona

 

Boletín nº 10, 1 de junio de 1922.

 

Comienza con la crónica de la traída de la Virgen a Villena en el pasado mes de mayo y que lleva por título “La Virgen en Villena”. Figura a continuación, un resumen de la misma:

“Amaneció el sábado 6 de mayo de 1922 y un repique general de campanas avisó a todo el vecindario que la Imagen de nuestra Patrona iba a ser traída, en procesión de rogativas para obtener del cielo, mediante su intervención, el beneficio de la lluvia.

A las seis y media de la tarde anunciaron las campanas que la Virgen estaba en San Bartolomé. Los alrededores de la Bodega Nueva y del Molino se llenaron de gentes llegadas de todos los rincones de Villena, para esperar allí a “La Morenica”  y subir acompañándola hasta la ermita de San  Sebastián, para luego continuar hasta la iglesia arciprestal de Santiago.

Al día siguiente, domingo, comenzó el triduo de Rogativas, con asistencia del Ayuntamiento, Clero de Villena y Junta de la Virgen, ocupando la sagrada cátedra el Sr. Doctoral de Orihuela y por la tarde el Sr. Arcipreste, el cual siguió predicando en los días sucesivos, ayudado por el Cura de Santa María D. Antonio Amorós y el Capellán del Asilo.

Hasta las once de la noche, permanecieron en esos días, las puertas abiertas de Santiago, pues era impresionante la cantidad de fieles que, desde temprana hora de la mañana acudía a visitar a la Sagrada Imagen….”

 

Un artículo titulado “La Exposición”, narra la realización, en los primeros días del pasado mes, de una exposición de todas las alhajas y objetos de oro y plata regalados para la Corona de la Virgen de las Virtudes.

El lugar escogido fue el escaparate de la tienda de don José Carrera[1], corriendo el arreglo del mismo a cargo del popular Antonio Laosa, hombre de refinado gusto artístico y experto en la decoración de escaparates.

Se tapizó interiormente de peluche rojo y azul, engalanado con preciosas flores artificiales de color blanco e iluminado con potentes focos eléctricos.

La exposición fue una inyección capaz de levantar el ánimo a los rezagados y así se notó en los días siguientes, en los que muchas personas se apresuraron a entregar sus donativos. Fueron tan largas las colas de curiosos que acudieron a ver el escaparate, que miembros de la guardia urbana tuvieron que dirigir a los vecinos que deseaban observar las piezas mostradas, para que no se organizaran aglomeraciones.

Boletín nº 11, 1 de julio de 1922.

 

Comienza con “Las Fiestas”, insistiendo el autor en que debemos de preocuparnos un poco más por mejorarlas. Insiste en su carácter tradicional, que no puede ni debe desaparecer. Establece una diferencia entre lo que es progreso y Villena, puesto que todo a lo que a la Virgen se refiere, debe ser intangible. Ella es la base, el fundamento, el principio, el centro y el todo de nuestras fiestas y que siempre han de ser eminentemente religiosas.

Respecto a las comparsas, indica el escritor:

 no son intangibles, de forma que pueden y deben modificarse en su organización, hoy deficiente y casi nula, en el número de sus individuos, raquítico y mezquino en muchas de ellas, con lo cual se hace más gravosa su existencia, en su indumentaria pobre y hasta miserable en ocasiones, y en su funcionamiento arbitrario en la mayoría de los casos y siempre anticuado…

¿Qué impediría, por ejemplo, convertir esas retretas, desorganizadas y larguísimas por las muchas calles que tienen que recorrer, en una bonita y ordenada cabalgata nocturna con sus carrozas, farolas, antorchas, etc.?

El año pasado se organizó una modesta batalla de serpentinas en la Corredera que, aun siendo más que un ensayo, resultó bastante aceptable.

Organícese este año, oblíguese a la inscripción previa de los carruajes que hayan de tomas parte, ofrézcanse premios aun cuando solo sean honoríficos a los carruajes mejor adornados, no se permita a nadie andar por el centro de la calle y resultará un espectáculo culto, agradable y atrayente…

En cuanto a las comparsas, ya lo hemos dicho en otra ocasión y lo repetimos ahora, es necesario pensar que son pobres la mayoría de sus individuos y en que no hay derecho a exigir que estos diviertan gratuitamente a diez y ocho mil habitantes.

Se necesita dinero y este debe salir de donde se encuentre”.

 

En las páginas interiores figuran varios artículos de carácter religioso, así como varios poemas y una sección de “necrológicas”.

Finaliza con las clásicas listas de donantes y con una nueva cantidad monetaria: 20.759,10 pesetas.

Boletín nº 12, 1 de agosto de 1922.

 

Se cumplía un año del inicio de esta publicación y un artículo con dicho título realiza una valoración general del tiempo transcurrido.

Gaspar Archent le dedica un poema a la Virgen de la Asunción y Tomás Giner dedica unas frases a la Virgen de las Virtudes, para dar paso a un nuevo apartado titulado “Notas cómicas de las fiestas” firmado por Tableau.

Se anuncia que para septiembre el boletín tendrá carácter extraordinario por el aumento de páginas, calidad del papel, ameno y variado texto avalado por firmas prestigiosas. Su precio será el de 25 céntimos ejemplar. 

Una nueva cantidad para cerrar el boletín: 21.835,60 pesetas.

 [1] Según  nos indica el historiador local César López Hurtado, dicha tienda se encontraba en la parte alta de la plaza Mayor.

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