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GUÍA GENERAL DE LAS PROVINCIAS DE ALICANTE Y MURCIA 1887


GUÍA GENERAL DE LAS PROVINCIAS DE
ALICANTE Y MURCIA PARA EL AÑO DE 1887

Año primero de su publicación
Alicante-1886

Realizada en el establecimiento tipográfico de Costa y Mira, Calle San Francisco nº 28 de Alicante.
Dicha guía es propiedad de sus autores Nicolás Almiñana y Eduardo Oarrichena y a efectos de la Ley de Propiedad Intelectual, fue presentada el 26-02-1887 por Antonio Carratalá Samper en representación de sus propietarios.
Consta de 1.125 páginas, primero figura Alicante y después Murcia.
En la presentación de la obra, sus autores destacan  lo siguiente:

Presentación

Terminada la impresión de este libro, los editores cumplen con un deber muy grato a su conciencia, dando públicamente un testimonio de gratitud al comercio y a la industria en general, por el eficaz concurso que han prestado al pensamiento que concebimos de reunir en un volumen las noticias de más interés referentes a las provincias de Alicante y Murcia, donde el banquero, el artista, el colono, el fabricante y cuantos viven del tráfico comercial, pueden hallar los datos y antecedentes necesarios a sus respectivas ocupaciones.
Algunas dificultades hemos tenido que vencer hasta llegar al cumplimiento de nuestro deseo y a ellas se debe que la Guía no haya sido repartida en la época anunciada; pero, en cambio; hemos podido consagrar más espacio a asuntos de verdadero interés para la producción.
¿Hemos acertado confeccionando un libro de consulta indispensable en todas las dependencias oficiales y particulares?
El público ha pronunciado su fallo otorgándonos incondicional apoyo y alentándonos para otras empresas.
Sean para él nuestras sentidas frases de consideración y de afecto.”

LOS EDITORES



Transcripción realizada por Joaquín Sánchez Huesca 

    Seguidamente detallamos el apartado dedicado a Villena:  


“Este partido judicial de entrada, ocupa una de las comarcas más privilegiadas de nuestra provincia. Su clima sano y temperatura bastante fría, reúne un suelo feraz con abundantes aguas, al que se le da un esmeradísimo cultivo.
Sus cosechas consisten en abundante cantidad de cereales, aceite, legumbres, frutas y verduras de todas clases; y sobre todo, en fabulosa cantidad de vino, tanto para la exportación, como de pasto. Todos sus productos son superiores y todos, no tan solo aceptados bien en los mercados en que se presentan, si no solicitados con preferencia a los de otras procedencias.
Sus montes más notables son el Agullent, Biar, Cabezó, Reconcó, Cantel y otros, de los que se extraen hermosos mármoles.
Sus principales poblaciones, Villena, ciudad situada en una extensa llanura, goza de clima frío y muy saludable, hay que admirar en ella el variado orden en la construcción de sus edificios, que la dan un carácter especial, y que en nada se parecen a los de los demás pueblos, sus calles muy regulares y espaciosas, y los paseos y jardines que la adornan, así como el casino, los cafés, teatro y otros centros, dan el aspecto de una capital de provincia.
Hoy, hay algo más que llama la atención. Las magníficas bodegas construidas para depositar las inmensas cantidades de vino que su comercio extrae para los mercados extranjeros.
Situada no junto, si no sobre la vía férrea de Madrid a Alicante, con una carretera que conduce a Alcoy y con estación de ferrocarril de Alcoy a Yecla, se ha convertido Villena, a más de un pueblo eminentemente agrícola, en plaza comercial de primer orden, respecto de vinos y comisiones y tránsitos, por lo que a otras mercaderías corresponde, sin que debamos olvidar su movimiento en cereales, legumbres secas, aceite, anís y otra gran variedad de artículos. Son estrechos los límites que su objeto traza a nuestro libro para ocuparnos, con la extensión que merece, de la floreciente Villena.
La industria no menos importante que su comercio, está dedicada a más de la elaboración de vinos y aceites a la fabricación de aguardientes, harinas, alpargatería, tonelería y se encuentran talleres para la construcción de carruajes, de carpintería, herrería, cerrajería y de todos los demás oficios.
Hay administración subalterna de renta y estación telegráfica y es cabeza de línea de la G.C.
Dista de la capital 50 km y se comunica con ella por el ferrocarril de Madrid y la carretera de Ocaña, Biar, Benejama y Sax, con pueblos importantes de este partido, por las ricas producciones de su suelo, dando un vino muy superior, y los aceites de los dos primeros, son sin duda alguna de los mejores que en España se elaboran.
Su clima frio, pero muy saludable y el aspecto respectivo de ellos muy agradable.
Los pequeños pueblos Campo de Mirra y Cañada, son los demás del partido, que nada ofrecen  de particular, a parte de la bondad de su clima y de los productos del suelo.”

Tribunales:

Juez de Instrucción de 1ª Instancia: Ignacio Valor.
Escribanos: Juan Blanes, secretario de gobierno y Lutgardo Delgado.
Juez Municipal: José María Pujalte; suplente: Elías Pelayo.
Fiscal: Francisco Herrero; suplente: José Palao; secretario: Joaquín Cervera.
Abogados: Juan Bellod, Ricardo García, José María Pujalte, Miguel Fernández y Tomás Sanchis.
Procuradores: Juan José López, Antonio González, Juan Esteve.
Notarios: Joaquín Candel, Francisco Antonio Pujalte, Bonifacio Pérez, Timoteo Montón.
Registrador de la Propiedad: Manuel Ritas.



Nota de quien realiza la transcripción:

            Con respecto a las localidades del partido, se nota claramente que la redacción es incompleta, puesto que el partido judicial de Villena estaba formado, además de Villena, por las localidades de Benejama, Biar, Campo de Mirra, Cañada y Sax y esta formación procede de las Reales Órdenes del Ministerio de la Gobernación de fecha 9 y 10 de septiembre de 1836, en las que se produjeron rectificaciones de límites de provincias y arreglos de partidos judiciales y  tras la incorporación de Villena a la provincia de Alicante y el punto 2º dice así:

“…Que se forme un nuevo partido judicial, cuya capital sería Villena, perteneciente ahora al partido de Almansa, en la provincia de Albacete, que comprenda a Sax, del partido de Yecla en Murcia; Biar, del de Jijona; y Benejama, del de Alcoy, en la provincia de Alicante.”


Transcripción realizada por Joaquín Sánchez Huesca



Anunciantes

Figuran  en dos apartados. Por una parte en un conjunto de 16 páginas, están en forma de anuncios y en otro apartado figura un índice por profesiones, que es el que vamos a citar seguidamente:

Alpargatas
José Gilabert Sansano;  C/Sancho Medina
Barberías
Salvador Puche y Miralles;  Corredera nº 28
Carpinterías y tonelerías
Agustín Lorente; C/Sancho Medina
Ángel Esquembre Español; Pl. del Rollo, 10
Confiterías y pastelerías
J. Marco Soriano; Puerta de Almansa, 22
Consignaciones y transportes
José María Soler
Coloniales
Hijos de José Camarasa; Almansa, 17
Comisionistas
Tomás Hernández Hernández; C/San Sebastián
Calzado (fábricas de)
Clemente Sáez e hijo; Puerta de Almansa, 19
Droguerías
José García Ripoll; C/Mayor, 12
Ebanistería
Antonio Valiente; Plaza de Santiago, 3
Establecimientos de Enseñanza
Colegio de San Fernando; de Hernán Cunqueiro Mariño
Farmacias
Manuel G. Estasio (antigua de Carrasco)
Juan Ramón García; Santiago, 10
Fondas
Del Alcoyano; Manuel Santonja –Paseo de la Estación, 32
Ferreterías
José García Ripoll; C/Mayor, 12
Francisco Madrid; C/San Sebastián, 11
Herreros y Cerrajeros
Rafael Román Mollá; Plaza del Rollo, 14
Agustín Michavila; C/Sancho Medina
José Mª Botella; C/Parrales, 8
Juan Fuentes y Maciá; C/Zarralama, 31
Joaquín Díaz Muñoz; C/Cervantes, 7 y 9
Rafael Román Niñoles; C/Corredera, 18
Hojalaterías y Lampisterías
Ramón Martínez; Santiago, 14
José Martínez Bollo
Notarios
Joaquín Candel
Francisco Antonio Pujalte; C/del Raso
Paños (tiendas de)
Vicente Poquet; Constitución, 10
Quincalla
Francisco Navarro Castaños; C/Mayor, 16
Relojerías
José Zapata Beltrán; Corredera, 19
Sastrerías
Francisco Javier Gil; Corredera, 27
Sillas (fábricas de)
Emilio Puche Miralles; Puerta de Almansa, 10
Antonio Valiente, Santiago, 3
José de Pedro E. Miralles e hijo; C/Doña Isabel, 13
Tejidos (tiendas de)
Vda. de G. Hernández Martínez; C/Mayor, 7
Jorge y Martínez (la Esperanza); Mayor, 4
Vda. de Lorenzo Carrera (y sombrerería); Constitución, 3
Antonio Esclapés; Puerta de Almansa
Tejas y Baldosines (depósitos de)
José Sánchez López; C/Sancho Medina

Ultramarinos (tiendas de)
Francisco Navarro Castaño; Mayor, 16
Vinos (cosecheros, elaboradores y negociantes de)
Cristóbal Rodríguez Navarro, negociante; C/Trinidad, 8
Francisco Hernández Hurtado, cosechero; Pl. de Juan Ros, 5
Joaquín Ortuño; Zarralama, 57
Bodega Bonastre
J. Valiente Díaz, comisionista
Francisco Hurtado de Andrés, fábrica de aguardiente; Pl. Santa María, 7
Miguel Ferriz Ferriz; Puerta de Almansa
Blas Seller Navarro
José Tomás Requena, comisionista; C/Trinidad, 4
Enrique Tarruella, fabricante; Puerta de Almansa, 18
Tomás Hernández y Hernández, comisionista; C/San Sebastián


















Crónica titulada "Desde Villena", publicada en "La Unión Democrática" el 8-9-1883 y que ofrece una visión económica y social de la ciudad

Crónica titulada “Desde Villena”, escrita el día 8 de septiembre y que ofrece una visión de Villena de carácter económico y social.
Publicada en LA UNIÓN DEMOCRÁTICA, diario político, literario de intereses materiales, Alicante, jueves 13 de septiembre de 1883.


“Hablábamos en nuestro número de ayer de los grandes festejos que la ciudad de Villena había celebrado en honor a su patrona las Virgen de las Virtudes, y de la amabilidad que distingue a los hijos de esa culta población, así como de la hermosura de sus mujeres; pero claro está, esto no era todo y formamos el propósito más extensamente de lo que es Villena. Cumplamos hoy nuestro propósito, siguiera sea a vuela pluma, por no permitirnos otra cosa el tiempo de que disponemos.

Villena es una pequeña cantidad con todos sus adelantos y todas sus necesidades, no hay más que visitarla para converse de esta verdad. Cuenta con tres casinos, fondas, varios cafés, una imprenta, edificios magníficos formando calles espaciosas y llanas, mereciendo especial mención, de los edificios, las Casas Consistoriales, la iglesia parroquial de Santiago, cuya elevada torre descansa sobre el arco que forma la puerta de la sacristía; las cárceles del partido, el cuartel de la guardia civil y otros que sería prolijo enumerar, y que nos recuerdan la edad de hierro, porque la mayor parte de los edificios señalados, parecen gigantes dormidos, que conocieron el célebre nigromántico marqués de Villena, y que espera su vuelta para despertar. No podía apartar la vista de aquellas moles de piedra ¡ qué idea me inspiraba su aspecto ¡ algunos tiros que los moros festeros tiraban de cuando en cuando contra los cristianos, me traían a la memoria aquellos agarenos que plantaron su sangrienta media luna en España, tomando posesión de ella en nombre de la esclavitud y de la muerte: o más bien, creían ver las formidables huestes de Jaime el Conquistador entrando en Villena para liberarle del moro y reconstruir las rotas y mutiladas estatuas de la libertad.

Dirigí mis pasos a la estación del ferrocarril, contemplé las máquinas y coches allí agrupados; vi las mercancías para ser embarcadas; contemplé sobre mi cabeza el hilo eléctrico que lleva lejos la noticia que facilita una transacción mercantil; y bendice la civilización y el progreso. En los tiempos pasados la ignorancia se hallaba en armonía con todos los otros males, y aun ayudaba a sobrellevarlos; impedía el ver los goces  de que no se podía disfrutar, y por consiguiente, amortiguaba los deseos quitando las esperanzas. La libertad ha venido después a dar a conocer el árbol de la ciencia con su dulce y su amargo. Llamados los hombres de todas clases a ejercer las funciones públicas de un gobierno liberal, y a adquirir cuantas riquezas pueda proporcionar la industria, solo por medio de la instrucción podrá hacerse merecedor de estos dos factores del destino. No son ya los hombres de hoy esclavos feroces, a la par que tímidos y desidiosos, que no conocen más que la inacción para consuelo del trabajo y el robo por suplente de la propiedad; sino hombres activos, sensatos, industriosos, constituidos en orden social, escuelas públicas, un cultivo muy adelantado. En fin, una organización sencilla y ordenada. Buena prueba de esta verdad es Villena, unida hoy por medio del ferrocarril a la capital, de la que dista 50 kilómetros, y estrechando mañana sus lazos fraternales con Alcoy, para bien de ambos, y también gracias al ferrocarril que se inaugurará en abril próximo; buena prueba el excelente cultivo que tiene todo el término de Villena, no debido a brazos esclavos, sino al sudor y esfuerzo del hombre libre; buena prueba lo que es Villena hoy, comparada con lo que era y representaba en otro tiempo con sus señores feudales y sus torres y fortalezas amenazando con la fuerza a los cristianos, y más tarde tomando parte activa en las revueltas populares, promovidas por la ambición de reyes y de príncipes mal avenidos. Aquella ciudad altiva y guerrera, circunvalada por murallas y protegida por los baluartes, ha desaparecido para dar lugar a la Villena del siglo XIX, rica próspera y feliz, viendo en el mejor estado su agricultura, obteniendo abundantes cosechas de granos, vinos y aceites; renaciendo su industria que se ocupa en tejidos de hilo y lana, en molinos de harina y aceite, fábricas de aguardiente, minas de cobre y de carbón de piedra. Carecía de buenas vías de comunicación, y hoy está dotada de ellas, pues aparte del ferrocarril que la une con la capital y de que dejamos hecho mérito  tiene las carreteras del Estado que dirigen a Madrid, Valencia, Alicante y Alcoy, y muchos caminos que le ponen en comunicación con el resto de la provincia.

Los estrechos límites de una carta no permiten dar a los lectores de LA UNIÓN idea detallada de lo que he podido apreciar por mí mismo en Villena, durante los días que he permanecido en ella; bastan sin embargo con lo apuntado para comprender el floreciente estado en que se encuentra esa población.

Ahora un deber de gratitud me obliga, aparte de este orden de consideraciones, a dedicar un recuerdo en estas mal pergeñadas líneas  a mis buenos y particulares amigos D. José Navarro Galiana, D. Victoriano López, D. Manuel Golf, D. José Mª Soler y D. José Menor, que durante mi corta estancia en Villena me han colmado de obsequios y atenciones, a que no sé como corresponder.

De política no quiero decir una palabra, aunque mucho podría decirse; prefiero cerrar esta carta con un adiós a mi querida hermana T y mis sobrinas y así lo hago… pero, ahora se me ocurre un final mejor y lo pongo; es este: Villenenses, adelante por el camino del progreso, el ignorante sigue la rutina de sus abuelos; cualquier innovación le parece un crimen o un riesgo; dando por el contrario la instrucción al hombre de ideas, le predispone a una confianza mayor, y por consiguiente a la imitación y a la perfección; pueblos que como Villena cuentan con un Chapí, es decir, con una celebridad en el mundo del arte, deben vivir la vida de la inteligencia, la vida del espíritu, la vida de los grandes pueblos que olvidándose de las miserias terrenales, se perfeccionan para acercarse al gran arquitecto del Universo”.

Rafael Sevila, Villena, 8 septiembre 1883

Fotografías del archivo de veliusycía







CUANTO HEMOS CAMBIADO VILLENA, 1899-2018


En estos tiempos en los que, entre otras cosas, está de moda recordar el pasado, normalmente recurrimos a la fotografía. En este artículo nos vamos a centrar en los textos y como de aquellas fechas, no tenemos fotos, publicaremos algunas actuales, con el fin de que no quede “soso” el texto.




En aquel entonces, 1899, para la celebración de los tradicionales festejos cívico-religiosos, se ponía de acuerdo el Ayuntamiento de esta Ciudad con la Junta Administrativa de Nuestra Señora de Las Virtudes.

Ambas instituciones, procuraban excitar el celo de los conciudadanos, rogándoles que extremen el aseo de sus calles y viviendas; que ostenten colgaduras al paso de las procesiones de la Madre de Dios e iluminen las fachadas las noches de festividad y que se ordenase a los que amenizan los festejos con sus comparsas de Moros y Cristianos, que guarden la mayor prudencia al correr la pólvora, asistan con exquisita puntualidad a todos los actos de fiesta y procedan en todo con cordura y rectitud que de tan gallarda muestra ha sabido dar siempre en estos casos el culto pueblo villenense.



El primer toque, avisando de la llegada de las Fiestas, se llevaba a cabo a la una de la tarde del día 5, mediante repique de campanas en las parroquias de Santa María y de Santiago, anunciando la salida del Clero y Autoridades locales hacia el Santuario de Nuestra Patrona.
  
Unas horas después, las comparsas de reunían en la Losilla y a las cinco iniciaban su entrada en la población, recorriendo las calles: Nueva, Corredera, Almansa y San Sebastián, en hora y media y quedando situadas en las afueras de dicha calle.

Cuando la Imagen de la Virgen llegaba a la ermita de San Sebastián, las comparsas realizaban las salvas, jugaban sus banderas y sus bandas ejecutaban la marcha real y a continuación se cantaba el HIMNO DE BIENVENIDA del maestro Laporta, con la capilla dirigida por el mismo.



Entretanto, empezaban a desfilar las comparsas por orden de antigüedad, haciendo salvas por las calles de San Sebastián, Almansa, Estación, Raso, San Francisco, Trinidad y Molino hasta la plaza de Santiago, donde, sin disparar, esperaban la exhibición de la Santa Imagen en la puerta que da a la plaza, para hacer salva general, en cuyo momento se jugaban nuevamente las banderas y se ejecutaba la marcha real por todas las bandas.

La Imagen de Nuestra Señora recorría procesionalmente las calles antes descritas y al llegar a la calle de la Estación se disparaba un bonito castillo de fuegos artificiales. También se elevaban globos aerostáticos cuando la Sagrada Imagen pasaba frente al colegio de San Fernando.



En la noche del día 7, al sonar la primera campanada de las doce de la noche, se anunciaba la llegada del DÍA DE NUESTRA SEÑORA, mediante un repique de campanas. En la plaza de Santiago se quemaba una gran palmera de cohetes voladores y tocaban la marcha real hasta que se extinguían las luces de bengala colocadas alrededor de la plaza y en el interín se elevaban varios globos. Finalizaba la ALBORADA del día de la Virgen con una gran traca que rodeaba la plaza de Santiago.

A las seis de la tarde del 8 de septiembre, comenzaba la SOLEMNE PROCESIÓN de Ntra. Sra. de Las Virtudes y recorría las calles siguientes: Mayor, San Antón, Empedrada, Santiago, Almansa, Corredera, Trinidad, Juan Ros, Entre fuentes, Rollo, Nueva, Puerta de Biar, San José, Palomar, Santa María, Constitución y Mayor. Había varias paradas en las que se cantaban motetes de diversos autores.





Cuando la Virgen entraba en la plaza de Santiago se tocaba la marcha real y ardían vistosas luces de bengala, mientras que las comparsas se abstenían de disparar los arcabuces durante el paso de la Virgen por la plaza. Las salvas se realizaban cuando la Virgen asomaba a la plaza después del paseo claustral.

A las seis de la mañana del día 9, las comparsas partían de la plaza de Santiago haciendo salvas, para acompañar a nuestra Patrona que, procesionalmente, recorría las calles del Molino, Trinidad, San Francisco, Raso, Zarralama y afueras de dicha calle.



Escribo estos textos, tomadas del programa de 1899, y mientras relataba cómo eran algunos actos de nuestras Fiestas de la Virgen hace 120 años, no podía dejar de pensar como son en la actualidad y como serían si se intentaran realizar nuevos cambios, aparte de los muchos ya realizados.

Que cada uno saque sus conclusiones, pero si es posible que le aplique una pequeña dosis de rigor.

Textos y fotografías de Joaquín Sánchez Huesca