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Villena, cosas de antaño en los programas de Fiestas de 1941, 1942, 1943, 1944 y 1949


CONTENIDO
1941: Antigüedad de los nombres de algunas calles de Villena
    1942: Cosas de antaño
      1943: Villena prehistórica
      1944: Últimas fiestas centenarias. Dos rosas de oro
    1949: Personas y Paisajes

   
Programa de Fiestas Villena 1941
Artículo titulado: “Antigüedad de los nombres de algunas calles de Villena”
Autor: Gaspar Archent-Canónigo

Entre los escasísimos apuntes, coleccionados por el inolvidable don Salvador Avellán, presbítero, que lograron salvarle de la horda destructora del marxismo, hay unos datos sumamente curiosos sobre la antigüedad de los nombres de algunas calles de nuestro pueblo, que hoy se publican por primera vez, cronológicamente ordenados.
En 1420 existía ya la plaza pública en el mismo lugar que hoy ocupa. Posteriormente se llamó plaza de las Carnicerías y en ella había una casa llamada de doña Catalina, acaso de doña Catalina Ruiz de Alarcón, que fundó los beneficios de Santa María.
La calle o plaza de Santa María existió ya en 1464 y en 1492 la calle Mayor y la de San Antón.
En el año 1500 la plaza situada detrás de las actuales Casas Consistoriales se llamaba de Hernando de Medina.
En 1503 se habla de los bancales en la Losilla, cerca de las “casas del Obispo”.
En 1516 existe ya la calle de Palomar y en 1525 la calle Baja en la cual había en 1525 una escuela pública cuyo maestro cobraba cuarenta reales de sueldo anual.
La calle de la Rambla es nombrada ya en 1534.
En 1570 se autoriza la construcción de varias casas en el ejido de la puerta de San Sebastián.
En 1575 se habla de la calle Nueva, y el trozo comprendido entre la misma y la plaza del Rollo se llamaba en 1608 calle pública Nueva.
También en 1575 se nombra el arrabal de la Trinidad y en 1595 el arrabal mayor, distinto del menor que era el de Zarralamala.
A finales del siglo XVI y para ampliación de la plaza de Santiago cedió una casa Alonso R. Navarro, padre del beneficiado y teniente-arcipreste don Bartolomé Navarro.
En 1605 ya se nombra la plaza del Rollo.
En 1607 se habla de la Cruz de la Losilla, el barrio de Onil y la Puerta de Biar. Dicha cruz era el “Humilladero de las Mellinas” que se levantaba a la salida de la citada Puerta de Biar, y que fue erigido en honor de dos señores principales de Villena, cuyos nombres no han llegado hasta nosotros, aunque sí su apellido, que era el de Mellinas. Sucumbieron ambos heroicamente peleando contra los de Biar en aquellas luchas fratricidas entre Castilla y Aragón en las que Villena hubo de tomar parte importantísima en diferentes ocasiones por ser población fronteriza entre ambos reinos.
En 1616 ya existía la Corredera pues se autoriza la edificación en dicha calle de una casa junto a la muralla que pasaba frente a la actual iglesia de la Congregación; y en 1686 había en la misma calle un Hospicio junto a un horno.
¿Sería el horno del paso que muchos hemos conocido en el sitio que hoy ocupa el Pasaje Candel?
En 1624 se nombra la calle de los Cuatro Cantones donde había un pozo concejil.
La calle de Parrales se llamaba “partida de Parrales” y ya existía en 1646; en 1670 la calle del Ciervo, la del Hilo en 1671, la de Quevedo en 1685 y en el mismo año la del Chicho, que antes se llamaba del Capitán.
En 1689 existía la calle de doña Isabel en la que una de sus aceras, quizá la única de entonces, estaba formada por postigos de la Corredera.
En 1760 se habla de bancales situados en la Puerta de San Sebastián, pertenecientes al vínculo de Cascante.
Finalmente en 1800 la calle del Cojo, que antes se llamaba de Carniceros, toma su nuevo nombre de un tal “Martín el cojo” que en la misma vivía.
Hasta aquí los datos que conocemos sobre nombres antiguos de calles y plazas de Villena.



Programa de Fiestas de Villena 1942
Título: “Cosas de antaño”
Autor: Gaspar Archent, canónigo de Valencia

He pergeñado el presente articulillo que viene a ser una continuación del que publiqué el año pasado, hablando de cosas antiguas de nuestro pueblo, asunto que tanto agrada siempre a todo viyenero legítimo.

Partidas de la Huerta y del Campo

En los años de 1341 y 1342 se nombran ya respectivamente la Condomina y la Raal.
En el año 1402 aparece consignado el nombre de Domingo Busaldón: ¿será este apellido el que, desfigurado después, diera nombre a la casa y tierras hoy llamadas de Usaldón? Es casi seguro.
En el 1405 aparece ya el “Despeñador” o “Espeñador”, el camino de las Balsas y el de Salinas¸ en 1463 la Albaina, las Salinas del Angostillo, que fueron cedidas a Villena por los Reyes Católicos en 31 de marzo de 1466; y en 1500, el Real de Mellinas, en el camino que va a San Juan.
En 1501, Bulilla y el Poloovad; en 1504, el Caracol; el 1516 la Macolla; en 1545 la Estacada y en 1575 el Huerto Real. En 1617 se cita la Raal con el nombre de Arraalejo.

Aguas de Riego

            En 1348 se nombra ya el Hilo del Abad; en 1401 el Hilo de don Juan, llamado del Rey, en el camino de Sax; en 1455, el Hilo del Olmillo y en 1503 la Balsa de Machacón. En 1569 había varias fuentes en el Caracol. En 1679 se habla de la Balsa de Pinchellos y en 1759 del Pozo del Soldado.

Precios de los productos

Sumamente interesante es conocer los precios que regían en aquellos tiempos.

El trigo

Comenzando por el trigo, en 1537 se vendía a 5 reales la fanega.  Este año fue sumamente estéril y su producción casi nula, por lo que no es de extrañar que al año siguiente alcanzase el trigo el precio de 16 reales la fanega. Posteriormente y con diferentes alternativas llega a los 28 reales en 1711. En 1692 una arroba de harina costaba 7 reales y el pan se vendía a dos cuartos la libra.

La cebada

Le cebada se vende en dicho año estéril de 1537 a 3 reales la fanega; pero luego a 7 y 9 reales, hasta que en 1746 se vendía a 10.

El centeno

Se vendió en 1538 a tres reales la fanega, alcanzando a mitad del siglo XVII el precio de doce reales. El citado año de 1538, la avena se vendió a 42 maravedíes, ósea a 30 céntimos la fanega.

El vino

Se vendió en 1538 a un precio equivalente a 45 céntimos de peseta la arroba, y todavía bajo más los dos años siguientes, puesto que en 1616 se vendía a real y medio la arroba.

El aceite

            Se paga en 1547 a 10 reales la arroba, y la libra costaba a menos de 10 céntimos. En los nueve años siguientes baja a 7 y 8 reales, hasta subir a 12 en 1595 y ocho años más tarde a 20 reales la arroba.

Otros productos

            Aunque no existen datos completos sobre el precio de otros productos, no dejan de ser curiosísimos los pocos que se conocen. Así, en 1538 se vendía el queso a menos de 10 céntimos la libra; la cera sucia se vendía a menos de 2 reales la libra; y limpia para elaborar, unos céntimos más cara. La arroba de lana se pagaba a 10 reales; 500 púas costaban poco más de 3 reales y una escoba, 8 céntimos. El caíz de yeso valía unos 58 céntimos y un ciento de ladrillos 55 céntimos.

Arrendamientos y salarios

            Como todo en la vida está sujeto a la ley inexorable de la proporción, que fatalmente se impone como regla general aunque se den excepciones particulares, dada la baratura de los productos de la tierra y de la industria en aquellas épocas, sumamente barato había de ser también el arrendamiento de la tierra y el precio de los jornales.
En efecto: en el año 1405 se pagaban por 4 tahúllas en el Despeñador 24 sueldos, equivalentes a 3 reales y medio de arrendamiento anual por tahúlla. En 1528 se pagaban 25 reales por dos tahúllas en el Hilo del Rey, y en 1531, 6 reales y medio por media tahúlla en San Benito. En 1538, la parroquia de Santa María poseía un “bancalero” lindante con el huerto de Luis Dañón Cabrera y con los herederos de Martín Pardiñas, y el rento anual era de 6 reales por tahúlla. En 1540 4 tahúllas arrendadas en la Estacada pagaban a razón de cinco reales, poco más, por tahúlla.
Respecto al precio de los jornales no figuran datos concretos, pero en una nota correspondiente al año 1549 se dice que “los jornales a cuatro sueldos” lo que equivale a un poco menos de 3 reales el jornal, y en la misma nota se dice que los carpinteros que trabajaban en el capitel de la torre de Santa María cobraban de sueldo 72 maravedíes, o sea, 53 céntimos de peseta.

Misas
             Como dato también curiosísimo aparece consignada la limosna de las misas. En 1510 por una Misa se daban 18 maravedíes equivalentes a 13 céntimos y por un aniversario un real. En 15401 un real y en 1645 real y medio por cada misa rezada.
            Y con esto termina esta deficientísima información. De los datos en la misma expuestos no es posible racionalmente dudar, ya que todos ellos fueron entresacados, con paciencia de benedictino, por aquel inolvidable sacerdote que se llamó D. Salvador Avellán García, que invirtió muchas horas de su vida investigando los archivos parroquiales y el municipal; que fue el villenense que más sabía de su pueblo y podemos decir también que el que más lo amaba, porque si como dice el adagio latino “nihil volitum quin proecognitum” –nada se ama si no se conoce- hemos de suponer que a mayor conocimiento sigue un amor mayor y más perfecto.
            Aquí ponemos punto final al presente escrito por el que los lectores habrán podido conocer el precio de muchas cosas en aquellas épocas remotas y distantes, cuando aún faltaban muchos siglos para que se inventase la palabra “straperlo”.
GASPAR ARCHENT, Canónigo de Valencia

 Programa de Fiestas Villena 1943
Artículo titulado: “Villena prehistórica”
Autor: Gaspar Archent

No podemos dar una contestación afirmativa a esta interrogante, pero sí que daremos noticia de algunos restos antiquísimos encontrados en nuestro término que establecen la posibilidad y, acaso también, la probabilidad de que las cercanías de nuestro pueblo estuviesen habitadas en aquellas remotísimas edades de la prehistoria o de la protohistoria.
En primer lugar, en tierras de la casa llamada “Corral de los Serranos”, propiedad entonces de D. Rafael Selva y Mergelina, un labrador suyo sacó con la reja del arado dos hachas de piedra, de las cuales una fue al colegio de Ntra. Sra. de las Virtudes y otra al de los padres Escolapios, de Yecla. No hemos logrado verlas y así no podemos determinar el periodo prehistórico a que pertenecen.
Posteriormente, el mismo D. Rafael Selva encontró en la que fue casa de su tío D. Joaquín Selva, llamado el Coronel por haber alcanzado esa graduación en un regimiento de Húsares, otra hacha de piedra que servía como cuña para sujetar una puerta. Era de piedra negra, brillante y estaba muy bien tallada y pulimentada como se hacía en el periodo neolítico.
Más importancia tienen los objetos encontrados en el “Cabezo del Yeso”, donde aparecieron bastante molinos de mano, de piedra, y gran cantidad de fragmentos o tiestos de cerámica basta pertenecientes a vasijas destinadas a la cocción de alimentos, pues bien claramente se nota en muchos de ellos la acción del fuego.
Algunos de dichos fragmentos los entregamos a persona tan competente como el Excmo. Sr. Marqués de Lozoya, en la actualidad Director General de Bellas Artes, pero, seguramente por sus muchas ocupaciones, no llegó a darnos ningún dictamen, pero un docto canónigo que fue de la Metropolitana de Valencia, persona competentísima en esta y otras materias, autor de cuantiosas obras de reconocido mérito, nos dio por escrito su informe que dice así:

“Los fragmentos de cerámica que, procedentes de Villena, hemos visto, corresponden a un modelo de vasijas con destino a usos domésticos, cuya forma es muy común a la región levantina de España. Existen muchos ejemplares de ellas en varios museos, habiéndose encontrado bastantes en la Alcudia de la antigua Illici, en Orihuela, Tarragona, etc. Las vasijas, de cuyos fragmentos nos ocupamos, debieron servir para la cocción de alimentos o de algunas materias que nos son desconocidas, pues la acción del fuego se ve muy marcada en los referidos fragmentos.
No es posible fijar con exactitud la antigüedad de las vasijas cuyos fragmentos tenemos a la vista. Eran de barro grosero, del mismo color sucio de la tierra, cocido al fuego y manufacturado al torno. Los romanos utilizaron mucho esta forma de vasija, sin que por ello afirmemos proceda de ellos, pues dado lo basto de la materia, su grosor, el ancho cuello, la esponjosidad de las paredes y el no haber incisión alguna de punzón, nos hace sospechar que los restos dichos pudieran ser de cerámica de fines del periodo protohistórico, o también íbero en su primitiva forma. De todos modos, consideramos interesantes estos fragmentos, los que sí pudieron ser importados al lugar donde se han encontrado, también pudieran ser demostración alguna de la existencia de alguna estación protohistórica, si se encuentran en los alrededores otros objetos arqueológicos de aquellas remotas edades”.

            Que aquellas tribus primitivas se establecieron en el “Cabezo del Yeso” y en los otros inmediatos, se explica perfectamente, pues dedicadas a la caza y a la pesca como medio casi único de sustentación, encontraban las dos cosas en la laguna inmediata con abundancia de peces y de aves acuáticas.
            Como se ve no es improbable que las razas salvajes pertenecientes a aquellas remotísimas edades, llegasen a habitar en términos de Villena.


Programa de Fiestas Villena 1944
Fragmento del artículo titulado “Últimas Fiestas centenarias”
Autor: Gaspar Archent, canónigo de Valencia

Dos rosas de oro

            Entre las varias alhajas que formaban el modesto tesoro de nuestra amadísima Patrona, sed contaban dos rosas de oro cuyo origen, aunque relativamente reciente, vamos a consignar aquí, ya que será desconocido con toda seguridad de la mayoría de los lectores.
            La primera fue donada por el distinguido villenense D. José Zapater y Ugeda, el cual la obtuvo en un certamen literario celebrado en Valencia el año 1882. La regaló a la Virgen y el Ayuntamiento, como patrono de la imagen, la aceptó con la condición de que volvería al donante si por cualquier causa se la quisiera sacar del poder der la santa imagen.
En la tarde del 5 de septiembre de 1882, al llegar la Virgen a la ermita de San Sebastián, la señorita Carolina García Estasio la colocó en las manos de nuestra Patrona, cumpliéndose así los deseos del donante.
La segunda roso de oro es de origen mucho más reciente y le fue regalada a la bendita imagen por el autor de estas líneas que la obtuvo en otro certamen literario celebrado en Burriana con motivo de la III Asamblea Mariana de la diócesis de Tortosa.
El primer premio que consistía en una rosa de oro a la mejor poesía a la Inmaculada, fue el aliciente que me impulsó a escribir soñando con la idea de obtener el premio y regalarlo a nuestra Patrona repitiendo lo mismo que 46 años antes y que en circunstancias parecidas, había realizado otro villenense.
En efecto, la Virgen de las Virtudes fue la inspiradora de mis versos y sólo por ella conseguí la victoria.
Y el día 5 de septiembre de 1928, antes de entrar la Virgen en la ermita de San Sebastián, en ese momento apoteósico de nuestras fiestas, entre los acordes del himno nacional, las descargas de los arcabuces, el estallido de los cohetes y los vítores entusiastas de la muchedumbre, fue colocada la segunda rosa de oro entre las manos de nuestra Patrona por la señorita Isabel Archent Avellán, hermana del donante.
Villena, septiembre de 1944
Gaspar Archent, Canónigo de Valencia


Programa de Fiestas Villena 1949
Artículo “Personas y paisajes”
Autor: Eduardo Solano Candel

            Nuestros tradicionales festejos traen causa milenaria. Su honda raigambre es levadura histórica: canjilones de una noria movida desde la Reconquista.
Pero las comparsas tienen emotividad y el gracejo de sus componentes. Desde “Clavel” el “moro nuevo” hasta el “arrastrao” de “Chínales", siempre herido en la refriega, transportado en su camilla con la tez embadurnada de rojo y arrojado violentamente al paso de la Fuente de los Burros, hasta el “Cachano” y, más recientemente, el influjo de los “Estudiantes”, la decadencia de los “Romanos” y la incrustación de nuevas comparsas que no habían traído causa de antigüedad histórica, cuantas emociones en lo que llevamos de siglo. Villena se transforma. En lo político Salvador Amorós suprime las capeas en la Corredera; Pepín Hernández emprende la ingente tarea del Teatro Chapí en pro del Santo Hospital de Villena, y ahí queda la obra; Alfonso Arenas entabla la contienda del “tritón” y la “rana” del Parterre y coopera a su mejora. José Candel trae al aviador Garnier, que hace los primeros prodigios del aire en el campo de Galeno; Emilio actúa de alcalde en la coronación de la Santísima Virgen de las Virtudes; África encuentra el alma de Villena en el sacrificio de su preclaro hijo Ángel Hernández Menor. Por este tiempo la juventud sueña ya con disciplina; a primeros de siglo el Batallón Infantil, con su coronel, vida truncada –oh destino- por una imprudencia que corta el tallo de la vida de Paquito Fernández Moscoso; más tarde, los exploradores, con su capitán José Amorós Cerdán, impecable en su uniforme, en su bondad, en su corrección.
Lo social no va en zaga. Dígalo la rebotica de García Estasio con los conciertos del eminente guitarrista Francisco Tárrega; con las visitas del anti taurófilo Eugenio Noel. Las tertulias de D. Pascasio; el hondo y multiforme saber enciclopedista de Arturo Vitoria; las tómbolas benéficas de las Srtas. De Arenas; de Filomena Candel, en pro del hospital. Las veladas del “Villenense” prócer, vestido en terciopelo rojo. El refuerzo cultural de José Serra, de José Gómez (con su palmeta), de Pascual Cortés. El angelical y extraordinario poeta Antonio Marín, el gran Chaumel…y tantos otros, todos recientes y todos pasados, idos en nuestra generación y nuestro conocimiento, calle Ancha, San Sebastián –reposo de responso- y cipreses del cementerio. Después, rosarios y misas. Más tarde…olvido. A esta pléyade de “villeneros”, que han sido en nuestras tareas de vida ejemplo y amistad, rendimos tributo.
Veamos, al propio tiempo, que ha pasado con nuestro paisaje. Perdido en parte el valor humano, hase perdido también en parte el medio escenográfico en que estas personas se movieron. Dígalo la desnudez de nuestra Corredera, la de la placeta de las Malvas; la del paseo de Chapí… plátanos, acacias, árboles frondosísimos sucumbieron. La bancada de piedra y verja de hierro que circundaban el Paseo fuéronse también. “Parterre”, paseo y “martillo” quedaron fusionados. La Fuente de los Burros quedó sepultada. La Posada del Sol sufrió la brecha de más amplios horizontes urbanos. San Sebastián quedó demolido. El antiguo Artístico fue definitivamente transformado: sus billares, encuentros de jueces, registradores y notarios, con su piso de madera y su arcaico “cine” de las películas de series y de las avanzadísimas de “Judex” y de la Bertini, también desaparecieron. El café de la “Sardina” perdió su auge. El trotar de los caballos que, procedentes de la Colonia, ponían notas de aristocracia en nuestra Corredera, asimismo se fue. El prócer Rafael Selva, que salía en grupo para la caza de galgos, faltó un día. Después, de su casona desapareció el escudo. Las “Fuentes”, jardín romántico, perdieron verdor, lozanía y hasta el encanto de la añoranza…
Villena, Villena. Has de rehacerte a ti misma y no deben renovarse tus canjilones históricos y señoriales. Porque es tu historia vida, desde Santiago a Santa María, desde la Losilla a las Eras, al Arrabal, a las Cruces, a la Cañada… Cuanta emoción y cuanto recuerdo; cuanta niñez anida en nuestras almas cuando, estando fuera de este pueblo, llegas a él para ver las Fiestas y recuerdas recuerdos y sueños…en los que se fueron.
Envio: A Francisco Lozano, genio en el Arte, como en lo didáctico lo fue D. José Serra, ambos no hijos de Villena. Si este último modeló una generación de almas, a ti, Paco Lozano, te toca la ingente labor de hacer frondoso el suelo que albergó, como has leído, Historia y Arte.
Eduardo Solano Candel


RECUERDOS DE LA VISITA DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES A VILLENA EN ABRIL DE 1999

En el año 1999 la Junta de la Virgen programó una serie de actos en honor a nuestra patrona, con motivo de cumplirse el 525º aniversario de su aparición. Se acordó que La Morenica estuviese en Villena durante una semana del mes de abril y así sucedió.
La sagrada imagen partió de su santuario, con destino a Villena, a las cuatro de la tarde del domingo 18 de abril. La romería entró en Villena por la calle Sancho de Medina, continuó por Ronda Estación, para seguir por la Plaza de Las Malvas y tomar dirección hacia la parroquia de San Francisco de Asís, situada en la barriada de su mismo nombre.
El 19 por la tarde salió con dirección a la parroquia de Santa María, pasando por las calles Rulda, Aspe, Novelda y Nueva, subiendo por la calle del Hilo.
Las fotografias que se muestran a continuación corresponden al traslado de San Francisco a Santa María y su estancia en esta última.














En la tarde del día 20 se realizó el traslado al monasterio de la Santísima Trinidad. El recorrido discurrió por la calle de la Rambla, fuente el Garrofero, Manzanas, General Prim, Hernán Cortés, Calvario y San Antón, hasta llegar a capilla de las Trinitarias.











En la mañana del día 21, acompañada especialmente por los alumnos del colegio salesiano, partió hacia hacia la capilla del Asilo de ancianos y desde allí hacia el colegio salesiano, pasando por la calle Isabel la Católica, que es donde se encuentra el colegio de las Paulas.
Los fotografías que van a ver hablan por sí solas, el recibimiento de las monjas y de las alumnas fue apoteósico, no quedaba hueco en ninguna ventana. Una intensa lluvia de pétalos de rosa agasajó el paso de La Morenica, la emoción nos desbordó a todos los que tuvimos la ocasión de estar en aquella calle.
Y aquí finaliza esta crónica, indicando que la Virgen volvió al santuario en la mañana del sábado 24 de abril.




ACTO CONMEMORATIVO DEL 75 ANIVERSARIO DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES, Villena 6 de septiembre de 1998

El mejor calificativo de dicha mañana fue el de "emotiva". A las 10 dio comienzo el acto conmemorativo del 75 aniversario de la Coronación de la Virgen de Las Virtudes. A la puerta de Almansa asistieron varios miles de personas a la Santa Misa que estuvo presidida por el Obispo de nuestra diócesis Don Victorio Oliver y en la que participaron la mayoría de sacerdotes naturales de Villena.

Se dio cuenta de la cantidad que se recaudó para la "Corona Social" y que superó los cinco millones de pesetas, que fueron repartidas a once asociaciones de la localidad.


La Virgen de las Virtudes, unos minutos antes de las 10 de la mañana del día 6 de septiembre de 1998, camino de la Puerta de Almansa.





Presidió El Obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante Don Victorio Oliver






Tras la finalización del acto en la Puerta de Almansa, la Virgen fue llevada por el recorrido de las anteriores coronaciones: Calle Joaquín María López, esquina de Las Pimpinas, Corredera, Cuatro Esquinas, Capitán López Tarruella y Marqués de Villores.



El reportaje fotográfico fue realizado por Joaquín Sánchez, salvo la última foto que la tomó Enrique Oliver Ibáñez, ambos moros nuevos.

REGIDORAS Y MADRINAS DE LAS FIESTAS DE 1984

Primer año de la publicación especial de la revista "Día 4 que fuera", con motivo de la llegada de las Fiestas Patronales.

Las presentaciones de las Regidoras Mayor e Infantil, así como sus Cortes de Honor, se realizaron en el Pabellón Festero y estuvieron organizadas por el M.I. Ayuntamiento de Villena y la Junta Central de Fiestas de Moros y Cristianos.












La Comparsa de Romanos y su reglamento, publicado en 1984 en la revista anual "Villena"

Interesante documento que publicó Manuel Sánchez Clement sobre la desaparecida Comparsa de Romanos.