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Itinerarios musicales de Chapí - 1880


       
Nuevo trabajo de Chapí en el Clásico Teatro Español

En el clásico Teatro Español empezarán pronto los ensayos de un melodrama lírico, de espectáculo, en tres actos, libro de don Mariano Pineda Domínguez y música de don Ruperto Chapí.
El libro, según nuestras noticias, está tomado de la novela francesa de Ponson de Tersail, titulado Los dramas de París.

La mañana, 08-01-1880

ZARZUELA LAS DOS HUÉRFANAS

Zarzuela en tres actos, libro del señor Pinas Domínguez y música de don Ruperto Chapí, estrenada en el teatro de la calle de Jovellanos, no ha satisfecho por completo a los amantes del arte. Nadie esperaba más del señor Pina; pero todos, artistas y aficionados, esperaban mucho más del señor Chapí.

Ocupándonos solamente de la música, diremos que ésta se reduce a unos compases de introducción, un coro, coplas del afilador, dúo de tiples, coro y final en el primer acto; coro de agentes de policía, coplas del Doctor, coro del mercado, coplas de los generales Pan, Pen, Pin, Pon, y final en el segundo; y preludio, romanza, dúo de tiple y tenor y final en el tercero.

 El juicio que nos merece el trabajo del señor Chapí es favorable por regla general; pero estamos muy conformes con los que esperaban mucho más de un joven de las condiciones del expensionado de España en Roma. Quien ha hecho Roger de Flor, la Serenata morisca y otras varias obras notables que le han dado la justa fama de que hoy goza, tenía el deber de haber cuidado mucho más la factura, y sobre lodo la propiedad, de la primera zarzuela que presenta al público. Al señor Chapí se le debe decir la verdad por lo mismo que es un maestro ya formado, y nosotros, que le apreciamos muy de veras y vemos en él una gloria nacional, no se la hemos de ocultar.

 Huyendo de la vulgaridad, el señor Chapí deja reducidas algunas piezas a un solo tiempo, y el discurso musical parece que queda cojo. Si diera á esos tiempos un desarrollo conveniente, nada se le podría objetar; pero no lo hace, y la idea musical queda a veces sin desarrollo. La propiedad resulta algunas veces también sacrificada, y recordamos algunos trozos en que ha buscado el efecto propio de la escena en el tono menor que emplea y no en el carácter de la melodía.

 Sentimos que la falta de espacio nos impida analizar detenidamente la obra del señor Chapí, en la cual confesamos que hay bellezas y que desde luego revela la experta mano que la ha compuesto. Acaso algunos de nuestros colaboradores se encargue otro día de esta tarea. Por de pronto, hemos creído de nuestro deber, y en obsequio del mismo señor Chapí, no entusiasmarnos con los aplausos que le ha tributado el público, y llamarle la atención sobre las principales tendencias que observamos en su obra.

De la ejecución vale más no hablar.
 BONIFACIO
Crónica de la música, 29-01-1880

Dos huérfanas

En el teatro de la Zarzuela cantan, hace algunas noches, Dos huérfanas y el público las aplaude con entusiasmo.
A pesar de ser huérfanas, Mariano Pina (hijo) y Ruperto Chapí, que andan por esas calles tan gordos y tan contentos, aseguran que son sus padres.
¿Lo comprendéis? Id a verlas, y de seguro haréis lo que todo el mundo; aplaudirlas, y llamar a la escena, para aplaudirlos también a los padres de esas afortunadas huérfanas.

Madrid Cómico, 01-02-1880

Más sobre Dos huérfanas

            El distinguido maestro Chapí ha introducido en su obra Dos huérfanas, una importante modificación. El cuadro tercero titulado La orgía, ha sido puesto en música en su totalidad, con objeto de darle mayor vida y realce. El sábado se estrenará, según tenemos entendido.

La mañana, 06-02-1880

Oratorio Los Ángeles      

Al pensionado de mérito por la música en la Academia de Bellas Artes de Roma. Don Ruperto Chapí, aunque reside en Madrid cumple perfectamente los deberes que le impone el reglamento de la Academia en lo relativo a la composición de obras, y en este concepto ha escrito recientemente la partitura de un oratorio titulado Los Ángeles, cuyo libreto original de nuestro querido amigo y colaborador don Antonio Arnao, Académico de la Española y de Bellas Artes, tenemos el mayor gusto en publicar en éste número.

Crónica de la música, 26-02-1880

AUDICIONES Y CONCIERTOS, ORATORIO LOS ÁNGELES, BIOGRAFÍA DE CHAPÍ

En  honor del eminente artista Sarasate y para dar a conocer el oratorio Los Ángeles, del señor Chapi, ha dado el Sr. Arrieta en el Salón-teatro del Conservatorio un gran concierto vocal e instrumental, cuyo recuerdo se conservará por largo tiempo en la memoria de todos. Perfectamente organizado, bien dirigido y compuesto de obras escogidas, fue de los conciertos más brillantes y agradables que hemos presenciado.

El oratorio de Chapí, cuyo libreto conocen nuestros lectores, fue muy aplaudido. Es una obra de formas severas y acentuadas, que demuestra mucha ciencia y no poca inspiración. Especialmente la parte instrumental está muy bien tratada y ofrece trozos bellísimos que conmueven hondamente al auditorio. Hay bastante sentimiento, por regla general, en toda la obra, y domina en ella la expresión verdaderamente religiosa, aunque en la tendencia algo dramática que caracteriza á esta clase de composiciones.

 De la región del Oriente sale un ángel de alas de fuego y deslumbrante vestidura; cruza rápidamente los aires; el sonido de su trompeta de oro llena la tierra. Para describir esto ha escrito el señor Chapí un trozo instrumental inspiradísimo, que en nuestro concepto es el más notable del oratorio. También el coro de los mortales implorando perdón es de gran efecto.

El público aplaudió todos los números y tributó merecida ovación al señor Chapí, a las señoritas Buireo y Massanet, a los señores Blasco y Orenga, y a las alumnas del Conservatorio que formaban el coro.

 Ruperto Chapí nació en Villena, pueblo de la provincia de Alicante, y en cuanto tuvo la edad suficiente se trasladó á Madrid y entró en el Conservatorio, estudiando armonía con don  Miguel Galiana, contrapunto con don Tomás Fernández, y composición con el ilustre autor de Marina don Emilio Arrieta, que ha sido y continúa siendo su verdadero maestro y su protector.

 Joven de diez y nueve años, y después de haber obtenido primeros premios en sus estudios, ganó por oposición la plaza de músico mayor del tercer regimiento de artillería. Consagrado a este ejercicio se hallaba, cuando un fausto suceso vino a imprimir nuevo y poderoso impulso a las artes españolas. El señor Castelar, Ministro de Estado del Gobierno de la República, cuyo buen deseo y excelente servicio no ha sido bastantemente elogiado, fundó en 1873 la Academia de Bellas Artes de España en Roma, y en esta obtuvo Chapí en público certamen la pensión de número por la música.

El 11 de mayo de 1876 se puso en escena en el teatro Real de Madrid el primer trabajo de Chapí como pensionado, el cuadro lírico La hija de Jefté que fue muy aplaudido. Antes se había puesto en el mismo teatro, dirigiendo la orquesta el mismo Chapí, el cuadro lírico Las naves de Cortés, que fue el tema del concurso para la pensión de Roma. Y más tarde, el 11 Febrero de 1878, subió también a la escena del teatro Real la ópera en tres actos Roger de Flor que Chapí compuso en Roma en el tercer año de su pensión. Estas obras difundieron el nombre del joven compositor como una gran esperanza para el arte.

La esperanza empieza á realizarse…

(Cuando se escribe esta crónica Chapí tiene 29 años)

Crónica de la música, 25-03-1880

TEATRO CIRCO: Dos Huérfanas

 Es el título de la zarzuela representada anoche en este coliseo.  El libro es un arreglo de otro francés llevado a cabo por el señor  Pina Domínguez y la música del maestro Chapí.

En su desempeño como siempre se distinguieron las señoritas  Di franco y González, señora Baeza y señores Dalmau, Ferrer Tormo, Banquells y otros cuyos nombres no recordamos.

De las piezas musicales de que consta la obra, merecen particular mención el dúo de tiples del acto primero que con notable gusto y afinación ejecutaron las señoras Di franco y González; el coro de introducción del acto segundo que mereció los honores de la repetición, así como las coplas cantadas por el señor Tormo y la parte de barítono del predio acto en que estuvo inimitable el Sr. Ferrer.

Según tenemos entendido muy en breve se pondrá en escena la zarzuela melodramática titulada El Salto del pasiego. 

El eco de Cartagena, 15-06-1880

Liceo Brigantino

            Se da cuenta de la comisión nombrada para el Certamen musical y en la relación del Jurado de composición figura don Ruperto Chapí. 

La ilustración gallega y asturiana, 08-07-1880

Chapí en el Jurado musical de composición

El Jurado musical de composición constituido en Madrid para juzgar las composiciones enviadas al certamen de Pontevedra, por los señores don Emilio Arrieta, don Rafael Hernando, don Ruperto Chapí, ha pronunciado veredicto concediendo el premio, consiste en una rosa de oro y platal, al autor del himno A Pontevedra, cuyo lema es “Recuerdos juveniles” y el accésit al del lema Benedícite omnia opera, etc...,

La Ilustración gallega y asturiana, 08-08-1880

Dos crónicas del estreno de Música Clásica en Madrid

La Comedia ha estrenado una divertidísima zarzuela que se titula Música Clásica. Estremera, su autor, ha logrado eslabonar los chistes con tanta oportunidad desde el principio hasta el fin, que el público se ríe sin parar. La música de Chapí es preciosísima.

Empezó la semana con la inauguración del precioso Teatro de la calle del Príncipe y con ella el estreno de un juguete titulado Música clásica, que obtuvo un completo éxito. Los autores fueron llamados á escena y puede decirse que pocas veces se alcanza un éxito tan justo y merecido como el que obtuvieron los señores Chapí y Estremera. La música es toda preciosa y el libro, lleno de chistes tan delicados como espontáneos, conserva al público en continua hilaridad. La ejecución esmeradísima por parte de Rosell y la García, Videgain cumple también su encargo.

El eco de Cartagena, 24-09-1880 y 28-09-1880

Música Clásica

Es preciso lectores míos, que vayáis al de la calle de Príncipe a oír Música Clásica. Es una joya. No tiene desperdicio.
Estremera y Chapí, autores del libro y música respectivamente, se han unido de tal modo, que parece la obra de uno sólo; esto es, que Estremera es poeta y compositor, o que Chapí es compositor y poeta.
La ejecución es inmejorable. Me parece que se hará algunas noches. Hay tiempo de verla.

Madrid Cómico, 26-09-1880

LA CALLE DE CARRETAS MÚSICA CLÁSICA

Dos noticias relacionadas con Chapí. La primera indica que el maestro está terminando la música para la zarzuela que titulará La calle de Carretas, obra en tres actos y que la destina al teatro de la calle de Jovellanos.
Música clásica es una joya artística, en la que el señor Chapí ha puesto los brillantes y el señor Estremera el estuche. El éxito se debe por entero al compositor, pues si es verdad que el libro tiene algunos chistes, no es menos cierto que lo trivial y gastado del asunto no lo hubieran hecho pasar de la segunda representación, si el señor Chapí no hubiese escrito una música tan bella en la parte original, como artísticamente tejida en la parte que ha entrelazado temas de autores clásicos.
La señora García desempeñó su papel con inimitable gracia, así como el señor Videgain. El señor Rosell es inútil decir que demostró una vez más ser uno de los pocos y verdaderos actores cómicos que quedan.

Crónica de la música, 07-10-1880

Oratorio Los ángeles

La Sociedad Artístico-musical de Socorros mutuos ha dado al público la circular en que manifiesta el propósito de organizar el festival de Santa Cecilia.

Como obra final figuraba el oratorio Los ángeles, poesía de don Antonio Arnao y música de don Ruperto Chapí.

La Correspondencia de España, 13-11-1880

La calle de Carretas

            La calle de Carretas, aligerada de todo lo que el público encontró de más la noche del estreno, ha entretenido agradablemente, sobre todo el primer acto, que es sin duda el mejor de la obra.

            La música de Chapí, es…música de Chapí, esto es, de primer orden. Ya puedo uno embarcarse con él y atravesar sin miedo el océano de cabezas humanas que se llama público, en la seguridad de no ahogarse. Es un gran piloto. Cuando canta, “su música las fieras domestica”.

Madrid Cómico, 28-11-1880

Estreno de la zarzuela: la Calandria,  en la Alhambra

Un éxito, y un éxito verdadero, hemos presenciado con el estreno de La Calandria, zarzuela en un acto de los señores  Ramos Carrión y Vital Aza, música de Chapí.

El libro es graciosísimo, y sus chistes, casi todos de buena ley, mantienen al público en constante hilaridad. Hay en toda la obra gran animación y verdadera vis cómica. La Calandria dará entradas y cantará... en la mano muchas noches.

Los personajes están bien presentados. El cesante es un tipo notable; la cantaora flamenca parece realmente trasladada al escenario de las Folies desde un café del barrio del Sur; el torero de invierno está perfectamente dibujado; la patrona recuerda, sin querer, los ayunos de las casas de a 6 reales con principio... de anemia.

La música es agradable, juguetona y ligera. No hay en ella gran inspiración, y algunos de sus números, —los couplets del cesante, por ejemplo, —recuerda los del bravo general de Dos truchas en seco. Pero está bien instrumentada; tiene un cuarteto perfectamente pensado y desarrollado, y la canción de La Calandria es de muy buen efecto.

 La ejecución de esta obra es sobresaliente. Las señoras Bardan y Delgado, especialmente la última, muy bien. Arderius, Escriu y Orejón verdaderamente inimitables en sus respectivos papeles.

 El público aplaude todas las noches a los autores y a los actores, y nosotros nos complacemos en poder elogiar esa producción, ya que hasta ahora tan pocas ocasiones hemos tenido de dedicarnos a esta agradable tarea.
MARTIN GIL.
Crónica de la música, 30-12-1880

Visita en Semana Santa a los "Monumentos" - Villena, 2016 y Acerca de los Oficios Litúrgicos




LOS OFICIOS LITÚRGICOS DE LA SEMANA SANTA
            A lo largo de los siglos, los Divinos Oficios del Jueves, Viernes y Sábado se han celebrado a otras horas distintas de las que se celebran en la actualidad. Seguidamente haremos un repaso de algunas fechas y curiosidades acerca de los mismos.

Del  libro titulado Oficio de la Semana Santa y Semana de Pascua, traducido al castellano por el Doctor don Josef  Rigual, Presbítero, Canónico de la Iglesia Colegial de Santa Ana de Barcelona, e impreso en el año 1792 destacamos los siguientes apartados:

Del prólogo para el Jueves Santo, destacamos:

En estos tres días nuestra Madre la Iglesia se entrega enteramente al dolor y quebranto por la muerte de Jesucristo su esposo: No pone en la boca de sus hijos, ni Himnos, ni Cánticos de alegría, y alabanza; sino Salmos, Lamentaciones, Profecías, y Evangelios que nos refieren la Pasión y Muerte de nuestro Salvador.
Les exhorta a imitar el singular ejemplo que nos dejó en el Lavatorio de los pies: les acuerda en la ceremonia de desnudar los altares… y finalmente en las ceremonias de apagar las velas, de esconder una y de sacarla después encendida, y en el ruido que se hace al fin de los Maitines les representa las tinieblas que cubrieron toda la tierra…Estos sentimientos infunde nuestra Madre la Iglesia en los corazones de sus hijos…y participen de los resplandores de la gloriosa resurrección del Señor.

En el prólogo para el Viernes Santo, se indica:

La Iglesia en los Oficios de este día nos enseña, que la sangre que derramó Jesucristo en la cruz por nosotros…son el medio más poderoso para alcanzarnos el perdón de nuestras culpas.
Esta esperanza nos infunden la Profecía de Oseas y el primer Tracto sacado del Profeta Habacuc…La Iglesia nos pone a la vista el Cordero de Dios inmolado en la Cruz. Todo lo vemos cumplido en el Evangelio de la Pasión, según lo refiere San Juan: y para que empecemos a practicar los saludables documentos que nos dio el Señor desde la cruz, ruega la Iglesia en las oraciones que se dicen, por toda clase de personas sin excluir a sus mismos enemigos…

Y como último, el prólogo dedicado al Sábado Santo y entre otras cosas nos dice:

En el Oficio que corresponde a éste día celebra la Iglesia la memoria del Cuerpo de Jesucristo en el sepulcro… y en el Oficio, que antiguamente se celebraba en la noche de Pascua, y la Iglesia lo ha anticipado en la mañana de este Sábado, celebra la memoria de la Resurrección del Señor; por esto deja los vestidos de luto, y toma los de la alegría y regocijo; hace resonar cantos de júbilo; saca nuevo fuero; enciende el Cirio Pascual y las lámparas;  para que por este gozo, y por todas estas luces conozcamos aquel día feliz…
Luego en las Profecías instruye a los Catecúmenos, bendice las Pilas bautismales y les administra solemnemente el Bautismo…

En el año 1788, en la imprenta de Benito Cano de Madrid, se imprimió la tercera edición de Instrucciones General en forma de Catecismo, libro escrito en francés  por el P. Francisco Amado Pouget, Presbítero del Oratorio, Doctor de la Sorbona y Abad de Chambon. Los textos fueron traducidos al castellano en el año 1702 por don Francisco Antonio de Escartín y Carrera, con el acuerdo del Excmo. Sr. Don Francisco Antonio Lorenzana, Arzobispo de Toledo y Primado de las Españas.

Destacamos algunos datos interesantes que aparecen en el citado “catecismo”:

En la procesión del Domingo de Ramos, cuando se volvía a la iglesia, la puerta estaba cerrada y había que llamar tres veces a la puerta. Esa acción se realizaba para que nos acordáramos que el Cielo estaba cerrado a los hombres antes de Jesucristo, y que él nos abrió las puertas por su muerte. Debíamos considerar a Jesucristo triunfante del demonio por su muerte.
Las campanas no se tocaban desde el Jueves hasta el Sábado Santo, de esta forma la Iglesia quiso conservar este vestigio de la antigüedad y no llamar a los fieles a la Iglesia durante estos días, sino del modo como los llamaba antes que se introdujese el uso de campanas. Puede considerarse este silencio de campanas como la señal de una profunda tristeza.
Las iglesias se visitan el Jueves Santo en memoria de lo que padeció Jesucristo en diferentes lugares: en el huerto de Getsemaní, en casa de Caifás, en casa de Pilatos, en casa de Herodes y lo que padeció por diferentes personas.
En el Viernes Santo la Iglesia no celebra el Sacrificio de la Misa, puesto que es día está de luto. Es un día destinado al ayuno y a acudir a la adoración de la cruz de Jesucristo y además la Iglesia, en ese día ruega por los hombres de todos estados, hasta los judos e infieles, para manifestar que Jesucristo murió por todos los hombres y pedirle para todo el efecto de su muerte.
En estos tres días, a las cuatro de la tarde, en las iglesias se llevaba cabo el conocido como “Oficio de Tinieblas”. Antiguamente este Oficio se celebraba después de medianoche y se recitaban los Maitines. Durante la celebración del citado Oficio se ponía delante del Altar un candelero triangular con quince velas, que se apagaban sucesivamente al fin de cada salmo. El último canto se denominaba Benedictus.
El acto de desnudar los Altares durante estos tres días, se consideraba como una ceremonia misteriosa para recordarnos que Jesucristo fue despojado de su vestiduras al tiempo de su Pasión; y por la misma razón cuando en el día se despojan los Altares, se reza el Salmo XXI que es una viva Profecía de la Pasión y en la cual se citan estas palabras: “Partieron entre ellos mis vestiduras y sobre mi túnica echaron suertes”.
Respecto a la celebración del Sábado Santo, nos indica el catecismo que el Oficio de dicho día se celebra por la mañana, recordando que antiguamente no empezaba el Oficio hasta por la tarde y continuaba hasta muy de noche y estaba centrado en la Resurrección de Jesucristo. Sigue indicando que en otro tiempo se empezaba sábado por la tarde y se continuaba la noche de Pascua. Primero se encendía el fuego, se bendecía el Cirio Pascual, se leían las lecciones de las Profecías y  se bendecían las Pilas Bautismales.


  El Cirio Pascual se encendía durante todo el tiempo de Pascua y el día de la Ascensión se retiraba después de leído el Evangelio donde se refiere que Jesucristo subió al Cielo en presencia de sus Apóstoles. Se indica también que se ponían en él cinco granos de incienso antes de encenderlo. Con ello se representaba la acción de José de Arimatea, de Nicodemus y de los demás Discípulos que embalsamaron con perfumes el cuerpo muerto de Jesús. Se consideran también los cinco agujeros del Cirio en el que se ponen el cinc o granos de incienso, como la imagen de las cinco llagas de Jesús.


En el Oficio del Sábado Santo se bendicen las Pilas Bautismales. Esta bendición se realizaba también la víspera de Pentecostés, porque en todos los tiempos fueron destinados estos dos días para administrar el Bautismo solemne en la Iglesia.

Respecto al porqué la Iglesia había mudado la costumbre de hacer este Oficio por la tarde, responde el texto del catecismo:

El haber anticipado la hora de la comida los días de ayuno ha introducido poco a poco, como diremos después, el anticipar la hora de los Oficios públicos el Sábado Santo, así como los demás días de Cuaresma; pero la Iglesia no por eso ha mudado nada del Oficio antiguo; y las oraciones que se cantan al presente suponen que se canta todo esto por la tarde.

Tras el recuerdo de antaño, nos centramos en Villena y leemos en el periódico El Olivo (órgano de los A. Alumnos Salesianos), de fecha 25 de marzo de 1934, el horario de cultos en las dos parroquias de Villena, con motivo de la Semana Santa.

En la parroquia de Santiago los horarios eran los siguientes:

La Misa del Domingo de Ramos, bendición y procesión de Palmas será a las 9,30 de la mañana.
El Jueves Santo a las 9,30 de la mañana Divinos Oficios y a las 3,30 de la tarde, Lavatorio y Maitines; a las 7 Sermón de la Pasión por el P. Latorre, Redentorista de Valencia.
El Viernes Santo, a las 8,30 de la mañana Divinos Oficios y a las 4 de la tarde, Maitines, Vía Crucis y Procesión Claustral.
El sábado Santo, a las 8,30 de la mañana tendrán lugar los Divinos Oficios.

En la parroquia de Santa María los Divinos oficios correspondientes a Jueves, Viernes y Sábado Santo se celebraron  a las 8 de la mañana.


El Papa Pio XII inició en el año 1955 los estudios preparatorios para la realización de una reforma general litúrgica. Se inició esta obra de revisión con la restauración de la Vigilia Pascual y de la Semana Santa, que constituyeron el primer paso de la adaptación del Misal Romano a las exigencias de la mentalidad contemporánea, decretando para la Iglesia Occidental la reintegración de la solemne vigilia en la noche pascual, en la cual el pueblo de Dios, celebrando los sacramentos de la iniciación cristiana, renueva la alianza con Cristo Resucitado.

Hasta entonces, el Sábado Santo era conocido como Sábado de Gloria.

La citada reforma de la liturgia entró en vigor en el año 1956. Básicamente pretendía retornar a los ritos de la antigüedad cristiana, cuando las funciones se hacían en las mismas horas en que se realizaron los hechos de la Pasión y de paso que pudieran asistir mayor número de fieles. El cambio de horario se inició en la Semana santa del año 1956 afectó también tanto, a los Oficios del Jueves y Viernes Santo, que pasaron a celebrarse por la tarde entre las 4 y las 7 aproximadamente  y la Vigilia Pascual del Sábado Santo, entre las 10 y las 11 de la noche.

(Información que hemos contrastado con los programas de la Semana Santa de Medina de Rioseco correspondientes a los años 1952 y 1956).

La citada reforma tuvo su culminación en los años siguientes, tras la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965), que sentó las bases del Nuevo Orden Litúrgico que se implantó a partir de entonces. Uno de los cambios más importantes fue la sustitución del latín por la Lengua de cada estado, a la vez que se produjo una gran simplificación de los ritos.

Es muy interesante conocer que, al término de la Misa de Jueves Santo «In Coena Domini», que conmemora la institución de la Sagrada Eucaristía y del sacerdocio de la Iglesia, el tabernáculo queda vacío en memoria de la muerte de Jesús. Se hace entonces la reserva del Santísimo Sacramento en un lugar especial, tradicionalmente denominado «Monumento».

De esa manera, desde la noche del Jueves Santo hasta la celebración de la Vigilia Pascual, los sagrarios de todas las iglesias quedan sin hostias consagradas, para mejor simbolizar la ausencia de Nuestro Señor “crucificado, muerto y sepultado”. No obstante, con su insuperable tacto maternal, la iglesia introdujo en esos días la costumbre de guardar o reservar en un lugar aparte las hostias consagradas, necesarias para administrar la Eucaristía a los fieles que desearan comulgar en Viernes Santo. Fue ése el origen remoto de la ceremonia del traslado del Santísimo Sacramento al “Monumento”.

Más tarde surgió la costumbre de visitar siete Monumentos, en la tarde noche de Jueves Santo y en la mañana del día siguiente. Se sabe que esta excelente forma de unirse al Salvador en su Pasión fue introducida en Roma en el siglo XVI por San Felipe Neri, fogoso apóstol que atraía multitudes, para contrarrestar la decadencia moral acarreada por el Renacimiento. Él tuvo la idea, secundada por Papas y numerosos cardenales, de organizar visitar a siete históricas iglesias romanas: las cuatro Basílicas principales (San Pedro, Santa María Mayor, San Pablo extramuros y San Juan de Letrán) y las iglesias de San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián.

Rápidamente la costumbre se propagó por todo el orbe católico. En las más diversas ciudades se realizaban os venerables cabildos en sus catedrales, los presbíteros en sus parroquias, los religiosos y especialmente las monjas de clausura en sus iglesias, se disputaba cada cual la mejor manera de glorificar la presencia real en el Monumento. Para ello decoraban los tabernáculos con la mayor riqueza y esplendor de que eran capaces, obras que conjugaban el arte, la devoción y el ingenio, algunas verdaderamente monumentales, para cobijar al Rey de Reyes.

Ya fuese por verdadera piedad sacramental o a veces por fervor de simple tradición, los templos y calles se llenaban de feligreses, en un trajín que transformaba la noche en día. Tal costumbre ha llegado hasta nosotros.

El Santísimo suele ser llevado al “Monumento” bajo palio y se le suele alabar con el cántico eucarístico “Cantemos al amor de los amores…”.  

Joaquín Sánchez Huesca




Archivo de veliusycía

Itinerarios musicales de Ruperto Chapí - 1879


1879
            Estrena la Fantasía Morisca bajo la dirección de Tomás Bretón. Poco después estrena la Sinfonía en re y una Polaca de concierto.

Primer concierto de la sociedad de profesores

Esta tarde a las dos, se verificará en el Teatro y Circo del Príncipe Alfonso, el primer concierto de la sociedad de profesores, que dirige el señor Vázquez.
En la primer parte, en segundo lugar, se interpretarán dos piezas en forma de canon, instrumentadas por don Ruperto Chapí (primera vez), de Schumann.

La mañana, 02-03-1879

LOS CONCIERTOS DE PRIMAVERA -  UNA SINFONÍA DE CHAPÍ: MARCHA EN RE MENOR

El concierto del domingo, penúltimo de la temporada, no fue tan bien recibido por el público como otros, a juzgar por las pocas repeticiones. Nueva injusticia del público.
La única obra repetida fue la Rapsodia húngara de Liszt,  pues aunque se pidió la repetición de la overtura Paragraph tercero, de Juppé, no pudo obtenerse.
 Las demás obras ejecutadas eran el scherzo de la segunda sinfonía de Marqués; la overtura de La part del diable, de, de Auber; el adagio del quinteto en si bemol, de Mendelssohn; la marcha del Profeta, do Meyerbeer, y la sinfonía en re menor, de Chapí.
 De esta última vamos a ocuparnos exclusivamente, a á ocuparnos exclusivamente, porque era la única novedad del concierto.
 A los que creen que Chapí, legítima esperanza hoy, y gloriosa realidad mañana,  sin duda alguna, del arte lírico español, no debe componer sinfonías de corto clásico, por que estas no son de la época moderna; pugnan bastante con las nuevas tendencias del arte y comprimen la inspiración de los jóvenes compositores, cuando deben dejarla volar libremente hasta formar gusto y estilo propios (opinión de que no estamos lejos de participar), se les debe hacer observar en esta ocasión que el señor Chapí ha escrito esta sinfonía porque tenía obligación de hacerlo en el tercer año de su pensión en Roma, y formaba parte de los últimos envíos hechos por la Academia de Bellas Artes de España en aquella capital.
 Nosotros creemos, a pesar del respeto que nos merecen las sinfonías clásicas de los grandes maestros, que la verdadera sinfonía moderna es la sinfonía dramática con solos y coros, escrita sobre un poema cualquiera de los que hoy pueden ser fuentes de inspiración, obra que responda a una idea y que expresa perfectamente los sentimientos que de ella se desprendan. En este concepto veríamos con gusto que Chapí, Bretón, Rubio y los demás jóvenes compositores que forman la base del porvenir musical de España, se dedicasen a escribir sinfonías como la fantástica de Berlioz, como la reciente da Benjamín Godard y como tantas otras, dramáticas, que constituyen la verdadera sinfonía moderna, en vez de consagrar sus grandes dotes a la tortura de procedimientos y fórmulas antiguas, que no se avienen con los desarrollos de la moderna regeneración musical.
La sinfonía, dice un reputado crítico, tal como nació en manos de Haydn hasta llegar á su completo desarrollo y marcar el apogeo del género bajo las inspiraciones titánicas de Beethoven, constituye hoy un verdadero anacronismo artístico.
A pesar de todo esto, hemos de confesar, porque así es la verdad, y no hemos de faltar a ella por nada ni por nadie, que la sinfonía de Chapí que nos ha dado margen a estas consideraciones, es una obra verdaderamente importante, que hace muchísimo honor a su joven maestro, a despecho de todas las indiferencias.
Riqueza do armonía, variedad admirable de timbres, motivos llenos de grandeza, en general, y de originalidad; una inteligencia segura de los efectos instrumentales, dentro de las condiciones del arte sinfónico, toque magistral en la exposición, ingenio sutilísimo en los procedimientos del desarrollo; todo esto, dice el señor Peña y Goñi, con quien estamos en esta ocasión completamente conformes, todo esto, realzado por una hermosa unidad de estilo, son las dotes que el señor Chapí pone de manifiesto en su primera sinfonía, tanto en el primer tiempo, cuyo adagio es un exordio admirable que prepara dignamente a la vista del edificio musical, como en el andante, notable por sus originales frases y múltiples trasformaciones, como en el scherzo y el último tiempo; peroración brillantísima de toda la obra, en la cual la trivialidad aparente de ritmo desaparece entre la riqueza de combinaciones del motivo, tratado a lo Beethoven con maestría especial.
El primer tiempo adagio y allegro apasionato, empieza por una melodía patética, que se resuelve en combinaciones orquestales hechas por los procedimientos beetovianos. Un crescendo parcial prepara un tutti final de gran efecto. Este tiempo ha resultado un poco confuso, sobre todo para los que no tienen en cuenta que toda música seria, requiere más de una y más de dos audiciones.
El segundo tiempo, andante con molto expresivo, empieza por una bellísima melodía pastoril; después tiene unas magníficas frases de marcha en el metal; enseguida una melodía italiana, desarrollada con gran amplitud en los violines; y por último se repiten las frases de marcha como prólogo do un pleno de orquesta de grandísima sonoridad y magnífico efecto, que termina apagándose gradualmente. Este tiempo fue muy aplaudido y valió al señor Chapí una gran ovación con frecuentes llamadas del público.
 El tercer tiempo, scherzo y presto, es muy original, alegre, animado y expresivo, y el cuarto, molto, allegro e vivace,  contiene verdaderos prodigios de instrumentación; es el menos clásico, es el más espontáneo, el más digno de un artista moderno, aunque la trivialidad de su ritmo le haya producido algunas censuras.
En suma, felicitamos de todo corazón al señor Chapí y a su maestro el señor Arrieta, y esperamos nuevas ocasiones en que aplaudir al joven compositor.
E. M.

Crónica de la música, 03-04-1879

LOS CONCIERTOS DE LA UNION ARTÍSTICA

La  misma satisfacción que experimentamos reseñar el primer concierto del señor Bretón, tenemos hoy al consignar, aunque ligeramente, nuestras impresiones sobre el segundo. La concurrencia, que era mucho más numerosa de lo que permitía el anchuroso teatro de Apolo, pues hasta en los pasillos había personas que no habían podido obtener a ningún precio localidades, quedó a su vez, más que complacida, entusiasmada; y la justísima fama que ha adquirido la Unión Artística y su director el señor Bretón, quedó consagrada de la manera más solemne y expresiva…
La segunda parte del concierto se componía de una nueva obra del señor  Chapí, dividida en cinco tiempos y titulada Fantasía morisca, obra que proporcionó a su autor una entusiasta ovación, por la cual le felicitamos, así como a su maestro el señor  Arrieta. Aunque no todo lo que quisiéramos, tenemos que detenernos algo al dar cuenta del éxito de esta obra.
Distínguese especialmente, como es natural, por el carácter árabe sostenido en toda ella y por las ideas elegantes y distinguidas que contiene; circunstancia esta última bastante difícil por cierto en los tiempos que corremos y en este género, más que en otros, por la corrupción que han ido estableciendo tantos cantaores y cantaoras y tanto compositor de flamenco.
 El primer tiempo es elegantísimo, noble y tranquilo. El segundo, marcha al torneo, es el menos importante y más vulgar, pero tiene mucha vida; la glosa de la cuerda pertenece á un género distinto del resto de la obra. Aun en este tiempo revela el autor su peculiar distinción. El tercer tiempo, meditación, constituye una página corta, llena de poesía y de carácter, con giros muy nuevos y siempre distinguidos, que no se repitió por estar unida a la serenata, que es la verdadera pieza capital de la obra. Tiene la serenata ritmos muy picantes, sobre los cuales juguetean dos melodías, una menor en la primera parte y otra mayor en la segunda, con imitaciones sobrias y ricas del mejor efecto. Este tiempo fue aplaudido con entusiasmo, y repetido. El final se compone de la idea de la marcha al torneo y de un crescendo de mucho brío y novedad. El conjunto de toda la obra es bellísima y constituye un trabajo muy notable. La instrumentación es pintoresca, pero demasiado fuerte quizá en general tratándose de un género tan especialísimo.

Crónica de la música, 01-05-1879

Cantata a El Cano, del maestro Arrieta y adaptación de I Marinari de Rossini por Chapí

            Importante bajo más de un concepto ha sido la solemnidad con que la Sociedad geográfica ha querido conmemorar este año el recuerdo de uno de los más ilustres marinos con que se envanece la historia patria, el recuerdo de Juan Sebastián el Cano.
            La última obra relacionada con dicho personaje fue ejecutada el sábado 31 de mayo en el paraninfo de la Universidad en presencia de S.M. el Rey y fue una cantata, poesía del señor Campo Arana, escrita para coro de hombres y orquesta, y dedicada a la memoria de El Cano.
            El redactor de esta nota de prensa felicita muy sinceramente al maestro Arrieta por dicha composición y continua su crónica indicando que en solemnidad del momento, se ejecutó también el dúo I Marinari de Rossini, en cuya instrumentación el señor Chapí había dado nueva prueba de su talento y su pericia.
Se complementó este gran concierto con un coro de Marina, el preludio de Guzmán el bueno del señor Bretón y la marcha de las antorchas nº 3 de Meyerbeer.
            La orquesta estuvo dirigida por el señor Bretón, quien ejecutó perfectamente todas las piezas y en la de la cantata del señor Arrieta, quedó demostrada las notables condiciones de director que tanta reputación le han conquistado.
P.
Crónica de la música, 05-06-1879

Subasta coliseo regio

El jurado calificador de la lista de la compañía que ha de actuar en el Teatro Real y que se compone de los señores Arrieta, director de la escuela nacional de Música, presidente y de los vocales señores Saldoni, presidente de la sección de música de la academia de San Fernando, don Antonio Arnao, don Ruperto Chapí y don Joaquín Espín y Guillén; ha examinado la presentada por el empresario don J. Fernando Rovira y por unanimidad ha declarado que la cláusula tercera del pliego de condiciones bajo el cual se subasta el regio coliseo, ha sido cumplida en todas sus partes, debiendo hacer presente además, en obsequio de la justicia que, respecto del número de ciertos artistas principales y de cuerpo de coros, el señor Rovira ha cumplido con exceso la obligación que tenía contraída.

La Correspondencia de España, 08-09-1879


INAUGURACIÓN DEL GRAN SALÓN DEL CONSERVATORIO

            Detalle del programa de la función que se verificará mañana viernes, con asistencia de SS. MM. AA. a beneficio de las provincias de Levante  y como inauguración del nuevo salón-teatro.
            En la primera parte y como sexta obra a interpretar, figura la serenata y final de La Corte de Granada, fantasía morisca a gran orquesta, del maestro Chapí.
            El programa estaba compuesto por catorce obras y la orquesta sería dirigida por los señores Zubiaurre, Chapí y Bretón.

Crónica de la música, 04-12-1879

ESTRENO DEL POEMA SINFÓNICO "LA CONVERSIÓN DE VILLENA" EN EL TEATRO CHAPÍ EL 1 DE JULIO DE 2010

Nota de fecha 27-03-2019

Una nueva presentación, en adaptación para Banda


     Publicamos de nuevo esta información, relacionada con el estreno del poema sinfónico La Conversión y damos cuenta de que su compositor, Gaspar Ángel Tortosa Urrea, está realizando la adaptación musical para banda y está previsto, en estos próximo meses proceder a su estreno. 

      Lo interpretaría la Banda Municipal de Villena y al mismo tiempo se realizaría el acto de la Conversación. 

    Se está valorando cual es el marco más idóneo y casi con toda seguridad, sería en la iglesia de Santiago, contando además con que allí se encuentra la Virgen de las Virtudes.

      Felicidades a Gaspar Ángel por esta magnífica iniciativa, así como a todas aquellas personas que, de forma desinteresada, están involucradas en la realización de lo expuesto.


01-07-2010


De dicha presentación sólo cabe hablar de espectacularidad. ESPECTACULAR EL POEMA SINFÓNICO, ASÍ COMO SU INTERPRETACIÓN POR LA ORQUESTA DEL TEATRO CHAPÍ Y LA EXCELENTE DIRECCIÓN DE GASPAR ÁNGEL TORTOSA URREA.

Desde eleslabonvillena.com, felicidades a Gaspar Ángel y a José Fernando Domene Verdú, por el magnífico trabajo realizado.

Las fotografias que aparecen seguidamente, hablan por sí solas.