Páginas

Celebración en Alicante del 4º centenario de la Santa Faz y participación de Ruperto Chapí en el certamen de bandas de Alicante


Celebración en Alicante del 4º centenario de la Santa Faz, participación de Ruperto Chapí en el certamen de bandas de Alicante y banquete en su honor en el Casino de Alicante 1889


Jurado concurso de bandas en Alicante, 4º centenario Santa Faz


Ha quedado constituido el jurado para el concurso provincial de bandas de música que se realizará en Alicante, en el mes de mayo, con motivo del 4º centenario de la Santa Faz, de la forma siguiente:
Presidente, don Ruperto Chapí
Vocales: don José Altamira, don Luis Pujol, don José García Soler, don Francisco Senante Llaudes, y como secretario don Luis Cánovas.
            Se informó que se ha recibido una carta de don Ruperto Chapí aceptando el cargo de presidente y ofreciéndose a asistir a dicha solemnidad. Esta noticia procede del Diario de Alicante y la publicó el de Orihuela.
            Remisión por parte de la Junta organizadora del 4º aniversario de la Santa Faz del cartel donde se indican las bases del concurso, indicando que el certamen se llevaría a cabo en la plaza de Toros de Alicante, la tarde del 31 de mayo.
El certamen constará de dos partes: la primera consistirá en un concurso de bandas de música y la segunda en presentar una partitura para orquesta y voces, sobre la letra de himno religioso.
Sólo podrán concurrir las bandas civiles de la provincia.
Las bandas deberán ejecutar en el acto de la oposición a los premios, dos obras: 1º la obertura de Cleopatra de Mancinelli (arreglada para banda por don Leopoldo Martín, director de la banda de Alabarderos)  y 2ª una fantasía sobre motivos de ópera o zarzuela, de libre elección.
Los premios serán de 2.500, 1.000 y 500 pesetas respectivamente.
Pasamos a la segunda parte en la que se adjudicará un premio consistente en una medalla de oro conmemorativa del Centenario, al autor de la mejor partitura para orquesta y voces, sobre el himno religioso.
La partitura premiada quedará de propiedad del Cabildo Colegial de la ciudad de Alicante.

  El Alicantino, diario católico, 31-03-1889
  El Diario de Orihuela, 01-04-1889 y 10-04-1889
             
Premios del certamen de bandas de Alicante

Las crónicas enviadas por telégrafo desde Alicante dicen así:

Crónica del día 31. Se ha celebrado el certamen musical en la plaza de toros, presidiendo el maestro Chapí la adjudicación de los premios. Concurrencia extraordinaria.
Crónica del día 1. Anoche a las doce se verificó una manifestación contra el maestro don Ruperto Chapí, según parece porque la distribución de premios, que han aplaudido por justicia los inteligentes, no ha satisfecho a un centenar de apasionados. La opinión pública ha rechazado y condena la inculta y estridente silba de que ha sido objeto el reputo maestro, invitado a presidir el jurado en las fiestas de la Santísima Faz.
Las autoridades disolvieron la manifestación y gracias a su intervención oportuna, se evitaron las desagradables escenas que indudablemente hubieran ocurrido, porque los alicantinos rechazan actos tan opuestos al buen nombre de esta culta población.
El jurado del certamen musical adjudicó el primer premio a la banda primitiva de Alcoy, el segundo a la de Alicante, el tercero a la de Torrevieja y el accésit  a la de Crevillente.

      La Correspondencia de España, 02-06-1889


Banquete en el Casino de Alicante en honor a Chapí

            Se informa de la invitación que ha recibido el director de este periódico para asistir al banquete que dará el Casino de Alicante en honor de don Ruperto Chapí.
            Dicho Casino, en junta general que celebró anteayer tarde, nombró por aclamación socio de mérito al ilustre comprovinciano Ruperto Chapí.
            Crónica del Banquete a Chapí:
            Después del acuerdo con tanta oportunidad como justicia tomado por el Casino de nombrar socio de honor del mismo al ilustre compositor, gloria de España, a quien esta provincia tiene la honra de contarle entre sus hijos, aquella corporación creyó deber significar su profundo respeto, organizando en su honor un banquete que tuvo lugar antes de anoche en el salón principal de dicho centro recreativo.
            A eso de las nueve ocupó su asiento el señor Chapí, acompañado de lo más selecto y distinguido de la sociedad alicantina en número de unos ochenta comensales, representación legítima de cuanto de notable encierra esta ciudad en las artes, ciencia, comercio, en el foro, en una palabra, en todas las clases sociales.
El salón ofrecía un aspecto indescriptible, ataviado con profusión de flores y tapices y el servicio de la comida estuvo a cargo de la acreditada fonda de la Marina (Hotel Reina Victoria).
El menú, estuvo compuesto por una exquisita variedad de platos, que estaban de moda y fue el siguiente:

Hors-d’oeuvre Assorti.- Potage.- Créme Imperial.-Cotteletes pane au petit pois.- Escalopes a la Perigaud.- Poison á la Genovese, sauce anchois.- Poulelets á la Marcelle.- Haricot vert a la Riojana.- Roti: Filets de boeuf.- Jambon de Yorek al Spick.- Plombier de Vainille.- Gelatins belle vue au Chartreuse.
Todo ello estuvo acompañado de los vinos:
Xerez.- Valdepeñas.- Saint Julien.- Chablis y Champagne.

            (Hemos traducido algunos apartados del menú y destacamos los siguientes: surtido de entrantes, chuletas empanadas con guisantes, pescado a la Genovesa, salsa de anchoas, Filete de ternera y  jamón york con judías verdes)

El señor Chapí ocupaba uno de los sitios de honor, teniendo a su derecha al Alcalde de Alicante don Rafael Terol y a su izquierda al presidente del Casino don Blas de Loma Corradi. El otro sitio de honor estaba ocupado por el gobernador civil interino don Francisco Ballesteros y a derecha e izquierda el presidente y Fiscal de la Audiencia don Ramón de Barroeta y don Pascual Ibáñez.

En la terraza inmediata, al salón se encontraban las bandas de música del Regimiento de la Princesa, Primitiva de Alcoy y La Lira de Alicante, que ejecutaron excelentes números durante la comida, mereciendo especial mención la Obertura de Cleopatra interpretada magistralmente por las tres bandas bajo la batuta del director de la del Regimiento, don Luis Pujol.
Momentos antes de terminar la comida, el señor Chapí se dignó dirigir otro número a las mismas bandas reunidas, que valió al insigne maestro una manifestación elocuentísima de frenético entusiasmo.
Por acuerdo de la Junta organizadora de esta fiesta se convino en que solo hablaran a los brindis el Presidente del Casino y las autoridades. Después de destapado el espumoso champagne, hizo uso de la palabra don Blas de Lona y Corradi, quien con la corrección y facundia que le es peculiar, determinó el concepto de aquel acto y lo que él significaba en pro de la cultura de Alicante y del respeto y admiración que siente hacia el talento y genio que forma la aureola del señor Chapí; el señor Ballesteros, el señor Terol, el señor Barroeta y el señor Ibáñez, tuvieron frases muy elocuentes y de gran oportunidad, terminando todos los oradores entre entusiasmas salvas de aplausos. El señor Chapí se levantó el último, como verdadero artista no habló con la cabeza sino con el corazón; conmovido por las emociones que aquel acto le producían, dio gracias por las atenciones de que era objeto, ensalzó el certamen musical, enalteciendo a todas las bandas que en él tomaron parte; formuló sincerísimas protestas de afecto y gratitud hacia el pueblo y terminó asegurando que a los ideales que desde joven había, perseguido, añadía desde hoy uno nuevo: el de ser un día digno de la consideración que Alicante le tributaba y poder corresponder dignamente a ella, cual desde luego se lo proponía. Chapí fue aplaudido, felicitado y abrazado por todos, quedando establecido de esta suerte un vínculo indisoluble de afecto, unión y simpatía entre el egregio maestro y esta siempre culta, siempre noble y siempre digna ciudad de Alicante.
El café se tomó en la terraza, obsequiándose entretanto a los músicos de las tres bandas.
La velada de antes de anoche no se borrará nunca de nuestro corazón ni de ninguno de los alicantinos que asistieron a ella.
Por nuestra parte terminamos esta ligera reseña dando el más entusiasta parabién al Casino, a su Junta Directiva, y a la comisión de esta fiesta, por lo dignamente que han sabido hacer olvidar tristes momentos que todos lamentamos, haciendo renacer la armonía y la satisfacción en todos y colocando a nuestra ciudad querida en el lugar que por su cultura, su nobleza y su hospitalidad le corresponde.
Al día siguiente, 7 de junio, no hubo periódico debido a que la Santa Faz, a primera hora de la mañana, sería devuelta a su santuario.

El Alicantino, 05-06-1889 y 06-06-1889


Fechas del agua en Villena, entre 1270 y 1919


Fechas de la historia de Villena relacionadas con el agua,
 por Joaquín Sánchez Huesca

1270

         Las aguas sobrantes de Villena se envían a: Sax, Elda, Novelda y Elche.
         Es en ese año la fecha del privilegio otorgado por el primer señor de Villena, el infante don Manuel a los pobladores de Elche, con la concesión de las aguas de la Fuente del Chopo.

1314

           El príncipe don Juan Manuel continuó el privilegio dado a Elche en 1270 de la concesión de las aguas de la Fuente del Chopo.

1386

            Surgieron las primeras complicaciones en los concejos de Sax y Villena por la entrega a Elda de las aguas sobrantes.

1392

            La intervención real confirmó los derechos concedidos a Elda en 1386.

1480

            Fernando el Católico concedió las aguas de la Fuente del Chopo a Elche. Esto no prosperó, puesto que 13 años después el concejo de Villena disponía de sí mismo para esta cuestión.

1491

            Ya existía el impuesto municipal de acequiaje, que se arrenda el día de San Miguel.

1535

           El 22 de marzo se firmó la concordia entre Villena, el Síndico de Elda y el conde de Elda sobre la venta y traslado de agua de la fuente del Chopo y otras fuentes, que nacen en el término de Villena, hasta la huerta eldense.

1536

          Elda construyó la acequia el Conde para aprovechar las aguas de la Fuente del Chopo y conducirlas al rio Vinalopó.

 1726

        Aparecen las ordenanzas sobre riego. La huerta utilizaba las fuentes públicas de Villena y se distribuía en 5 hilos: Del Rey (antes conocido como hilo de don Juan), Olmillo, Abad, Despeñador y Condomina.
            La Laguna, con la Fuente del Chopo.
            Existían 850 hectáreas de huerta.

1760

          Villena y Elche pretendieron desaguar la Laguna, pero se tropezó con la oposición de Sax, Elda y Novelda.

1785

        Por una Real Orden del mes de septiembre, se dispuso que Juan de Villanueva pasara a reconocer la Laguna y aguas de la ciudad de Villena, con el encargo de valorar el perjuicio que causan a dicha ciudad los caudales enviados a los pueblos y ciudades citados.

1803

         Año de desecación de la Laguna. Reinaba Carlos IV.  La parte más extensa de agua estaba delimitada por los cabezos de Muñoz, Salero y Fraile. Las obras se iniciaron bajo la supervisión de Juan de Villanueva y la dirección efectiva de Antonio de Abajo, los trabajos de desecación rescataron para el cultivo casi 1.500 hectáreas. La obra de más envergadura fue la excavación de la Acequia del Rey, de más de diez kilómetros de longitud,  para enlazarla con el rio Vinalopó.
            Se obtuvieron 1.704 ha. De terrenos cultivables. Las nuevas tierras fueron entregadas en uso a colonos, que debían pagar por ellas un diezmo.
Los campos surgidos de la desecación se regaban principalmente con las aguas del “hoyo de la Virgen”, y esto fue motivo de disputas entre Elche y Elda durante siglos.
Por la cesión de esta agua de riego, Villena percibía un elevado canon, que se aportaba a las arcas municipales.

1825

        Las posesiones de la Real Hacienda de Villena fueron objeto de donación por Fernando VII a Bernardo Elío Leizaur, marqués de la Lealtad, por R.O. de 11-7-1825.

1835

       El diputado y villenense Joaquín Mª López no estaba de acuerdo con las actuaciones del marqués de la Lealtad, puesto que había privado a los enfiteutas del carácter de tal y comenzó un plan de acción de carácter político, encaminado a quitar el dominio de dichas posesiones al referido marqués.

1837

       Habiendo un marco político más propicio, que condujo a la Constitución de 1837, un grupo de diputados encabezados por María López, formularon una proposición encaminada a conseguir que se declarase nulo el título de marqués de la Lealtad y que se considerasen como bienes del Estado los que fueron donados para sostener dicho título. Así se consiguió el 11 de mayo de 1837.
            Revocada la donación e incorporadas las tierras de la Laguna de Villena al patrimonio del Estado, cambió el régimen de tenencia, sustituyéndose el arrendamiento a metálico por el contrato enfitéutico. Esta forma jurídica de explotación perduró hasta 1912, fecha del rescate del dominio directo por los diezmeros de la Laguna.

1857

            La gran sequía impulsó la creación de norias.

1880

        Se convierte en comunidad de regantes las aguas de la Fuente del Chopo, pasando a denominarse de la Laguna. Había 1.200 hectáreas.
        De ese año a 1882 hubo una gran seguía, secándose la Fuente de la Losilla.

 1883
       
     Se realizó el primer grupo de pozos artesianos en el Zaricejo. Los realizó la sociedad Atienza y daban 32 litros/segundo, los primeros cuatro, los dos siguientes daban 8 y 9 litros /segundo.

1888

            Los bienes comprados en la Laguna de Villena por el marqués de Remisa y Segismundo Moret y Quintana, que incluían el dominio directo de las tierras cultivadas y el pleno de algunos saladares y prados, pasaron en 1888 al bodeguero y exportador de vinos manchego Luis Penalva Muñoz.

 1896

            Entre ese año y 1897 Rafael Herrero realizó 2 pozos en el Zaricejo, con 8 y 9 litros /segundo.

1901

            La sociedad Atienza realizó 4 pozos en el Zaricejo, con un caudal de 32 litros/segundo.
         El total de pozos realizados era de 15 y en total daban 259 litros /segundo.

El aprovechamiento de las aguas en ese año era el siguiente:

·         Huerta                 500  litros/segundo
·         Laguna                400    ídem
·         Pozos artesianos   259   ídem

1903

            Entre ese año y 1908 en Villena se construyeron 4 pozos artesianos y 2 galerías.
            En 1903 la Mina Rosario fue excavada por Rafael Herrero Marco.

1907

          El 25 de octubre se constituyó la Sociedad Canal de la Huerta de Alicante con el propósito de llevar el agua del Zaricejo a Muchamiel, San Juan y Santa Faz.

  
1908

         La citada sociedad compró por 500.000 pesetas el derecho a la propiedad de los 150 litros/segundo de los pozos del Zaricejo, que controlaba el Grupo Atienza.

1909

       El ayuntamiento de Villena ordenó que cesaran las prospecciones en el Zaricejo.
            Pidió al gobierno una comisión de técnicos y vino el ingeniero de minas Luis Mariano Vidal. El informó que realizó la comisión dirigida por el citado, concluyó remitiéndose a la ley de Aguas de 1879 y al Reglamento de Minas de 1905.

Los aprovechamientos de agua en ese año eran los siguientes:
·         Huerta                 318 litros/segundo
·         Laguna                   21     ídem
·         Pozos artesianos   347     ídem

Por lo que se desprende que, con relación al año 1901, la bajada en Huerta y Laguna fue brutal, frente al incremento de los pozos artesianos.
El diario local El Bordoño realizó una fuerte campaña de defensa del agua para Villena, que la resumimos en una frase:
Canal de vida para Alicante, canal de muerte para Villena.
En 1909 se secó la Fuente El Bordoño.
Entre 1909 y 1913 se construyeron 28 nuevos pozos con un caudal de 356 litros /segundo.

1910
            El 19 de febrero se secó por completo la Fuente del Chopo.

1911
            La demarcación de la Laguna, que regaba 1.200 ha, perdió 800 entre secano y baldíos.

1912
            Fue rescatado el dominio por los colonos de la Laguna, año en que los hermanos Luis y Casimiro Penalva y Estala, hijos de Luis Penalva Muñoz, otorgaron escrituras de redención a 499 enfiteutas. Acabaron así por acceder al pleno dominio de la tierra los descendientes de los colonos que habían empezado a cultivar las tierras de la Laguna a comienzos del siglo pasado.

1919
            La Huerta y Partidas se convirtió en Comunidad de Regantes y en dicho año realizó la “Cisura”, una galería, perforando la sierra de San Cristóbal 800 metros de longitud.
    En 1934 el caudal era de 500 litros/segundo.


LA ACEQUIA DEL REY EN EL AÑO 2011










Los textos y el reportaje fotográfico están realizados por Joaquín Sánchez Huesca

INTERESENTANTES RECUERDOS SOBRE TEMAS Y ASPECTOS RELACIONADOS CON VILLENA




































JUAN PIÑERO OSORIO, un villenero Obispo de Calahorra 1642-1647


Juan Piñero Osorio

Obispo electo de Pamplona (1647). Nació en Villena en 1598, se graduó en Teología en Alcalá de Henares, donde enseñó en 1622-1624 como profesor de artes. Maestro canónico de las catedrales de León y Cuenca, consultó al Santo Oficio y predicador de Felipe IV. Nombrado obispo de Calahorra y La Calzada en 1642, cinco años más tarde fue nombrado obispo electo de Pamplona, muriendo, el 24 de diciembre de 1647, sin tomar posesión, el mismo año de su nombramiento, en Calahorra, en cuya catedral fue enterrado.
Recientemente contactamos con el obispado de Calahorra, y de forma muy atenta, me informaron que a los cinco años de su fallecimiento, sus restos, que se encontraban en la capilla de Santa Ana de la catedral de Calahorra, fueron traídos por sus familiares al Monasterio de la Virgen de las Virtudes de Villena, donde reposan en la actualidad, según  nos confirma verbalmente el villenense Pascual Ribera Hurtado.
Transcribimos seguidamente un resumen de su biografía, realizado por Mollá y Bonet en 1881.

Villena, 1 de enero de 2019
Joaquín Sánchez Huesca




Notable orador sagrado y obispo de Calahorra fue natural de Villena, donde nació el 15 de agosto de 1598. Se distinguió por ser un virtuoso prelado.
Con vocación al estado eclesiástico, estudió en Villena Humanidades, luego pasó a Valencia y en su universidad estudió los clásicos griegos y latinos, en cuyos idiomas salió muy puesto, y finalmente en Alcalá de Henares completó su educación científica y literaria, cursando artes y la facultad de Teología. Se graduó de doctor de la última facultado en la antigua universidad de Osma.
Piñeiro dio principio a su carrera eclesiástica dedicándose con gran lucimiento al ministerio de la predicación cuando apenas contaba veintidós años de edad. Dio principio a estos ejercicios en la parroquia de San Andrés de la ciudad de Valencia. Extendida su fama de buen predicador, bien pronto encontró poderosos protectores que le concedieron cargos según sus méritos personales, uno de estos fue el prelado de Segovia, que lo nombró cura de la parroquia de San Martín de aquella ciudad y luego visitador del obispado.
Tomó el hábito de colegial en el mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares en el año 1623, en cuyo año desempeñó una cátedra de artes en su universidad y sustituyó varias veces las de Teología. Al siguiente año de 1624 pasó a Valencia y predicó la cuaresma en la parroquia de San Juan del Mercado, que es una de las principales iglesias de aquella populosa ciudad. Diligente y estudioso no se deba punto de reposo en los ejercicios de la inteligencia, siendo dado hasta con entusiasmo al examen de materias graves y de difícil solución, y preparado así convenientemente salió a oposición en septiembre de 1626 y obtuvo la canongía magistral del púlpito de la santa iglesia catedral de León.
En 1628 hizo oposición al canonicato magistral de Cuenca, cuya posesión alcanzó en 6 de abril de dicho año. En 1630 se le nombró calificador del Supremo Consejo de la Inquisición, cargo honorífico y ambicionado, desempeñado regularmente por personas doctas, recomendados por sus largos servicios. El desempeño de este cargo le dio en Madrid prestigio e importancia y le dio ocasión para tratar personalmente a las eminencias científicas y literarias de la corte de Felipe IV, monarca más dado a las artes y letras que a la administración y gobierno de sus extensas provincias, el cual pudo apreciar el mérito y elocuencia de Piñero en los diferentes sermones que predicó en la capilla de palacio.
En 1642, hallándose el mismo rey en Cuenca, con motivo de la desastrosa expedición a Cataluña. Predicó otro sermón a su presencia, que causó en el monarca profundo afecto y teniendo en lo sucesivo presente las máximas de Piñero le fueron útiles en varios difíciles trances. Como prueba de la consideración que le dispensaba, hallándose el rey en Molina de Aragón, le presentó para el obispado de Calahorra en 23 de julio de aquel año, concediéndole el pontífice Urbano VIII su confirmación el día 13 de Julio de 1643. Piñeiro fue consagrado obispo en el Real convento de San Jerónimo de Madrid el 4 de octubre del mismo año por don Pablo Durán, arzobispo de Tarragona, siendo notables las ceremonias por haber asistido como auxiliares a ella los obispos de Ispahán (Persia) y de Siria.
Refieren los escritores contemporáneos que este obispo gobernó su iglesia con la sabiduría y prudencia propias de un virtuoso y docto prelado. Jamás tomaba sus disposiciones sin previo examen y gran mesura y nunca dio ocasión a quejas ni disgustos y colmado de bendiciones por la gratitud  de sus diocesanos alcanzó extremada ancianidad, ignorándose con certeza el día de su fallecimiento.
Aunque en su juventud fue dado a las letras, que cultivó con lucimiento, no dio ninguna obra a excepción de sus pastorales y demás documentos episcopales que merecen ser considerados como modelos en su clase.
B. Mollá y Bonet

Escritores y Artistas de la provincia de Alicante, por B. Mollá y Bonet, 1881. Tomo IV, p. 14-16.

Siglo XVIII, Noticias relacionadas con Villena


Siglo XVIII, noticias de prensa relacionadas con villena

Correo literario de Murcia que principió el 1-9-1792 sobre varios asuntos correspondientes a  la política, física, moral, ciencias y artes.



Correo de Murcia, Nº 66, del martes 16-04-1793

Capítulo XXII de la Historia de Murcia-El Tratado de Alzmirra

            Con estas nuevas, se convinieron el Rey de Aragón y su yerno en Alzmizra, donde se hallaba el Monarca, y en  los Cabdetes, donde el Infante tenía colocadas sus tierras; en esta vista acompañaron al Rey,  según Zurita[1]y Cascales[2], don Guillén de Moncada, el Maestre de Espital, don Ximen Pérez de Arenos Carroz, señor de Rebolledo, y algunos caballeros de la Casa Real. Al Infante los Maestres del Temple, hoy de Uclés, don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, y otros Ricos-hombres, y Caballeros de Castilla y Galicia.
            Habiéndose visto ambos, y hablado en el campo, el Infante se partió al Real, a fin de ver a la Reyna, lo que consiguió, y después mandó el Rey entregasen a su yerno dicha villa de Almizra y su castillo. El Maestre dee Uclés, y don Diego López de Haroi, que acompañaban a don Alonso, suplicaron al Rey le diese la Villena de Xatiba, pues sabía muy bien la había ofrecido por Dote a su hija la Infanta, en los tratados ajustados por Diego García. A esta súplica respondió de consulta con la Reyna, y los Ricos-hombres, que dixesen al Infantye, que no pensase en tener a Xativa, ni otra cosa de su Señorio, pues nunca prometió nada de esto, y que quando él casó con la Reyna Leonor su tía, no se le dióp con ella tierra ni dinero, y que así no se hallaba obligado a dar en Dote con su hija más de lo que él recibió del Rey de Castilla.
            Insistiendo en esta demanda, se desazonó el Rey, pues las súplicas pasaron a amenazas, y al fin por la mediación de la Reyna, del Maestre, y de don Diego López de Haro, se convinieron el Infante y su Suegro, en que partiesen la tierra conquistada, por los antiguos límites de los Reynos de Valencia y Murcia, entregando a su yerno la Ciudad de Villena, Sax, los Cabdetes y Bugarra, y éste a su suegro a Enguera y a Muxen. La división de los límites fue de este modo, á Murcia se adjudicaron las poblaciones de Almansa, Sazaazul, y el rio de Cabriol, ó Cabriel, y al de Valencia, Castalla, Biar, Relleu, Saxona, Alarch, Finestrach, Torres, Polop, y la Muela cercana a Aiagues, y Altea, con esto quedaron convenidos, partiendo el Rey a Xatiba (que luego la tomó) y el Infante a Murcia.
            Luego que fue llegado a Murcia tubo cartas de su Padre el Rey don Fernando, que se hallaba en el cerco de Sevilla tiempo había, que le pedía socorro. Con cuya novedad se puso en camino, y uniendo sus fuerzas a las que había enviado el Rey don Jayme, y Mahomad Rey de Granada, Vasallo de don Fernando, consiguió el Rey Católico la rendición de Sevilla, y su Alcazar, éste, lunes 23 de Noviembre, y aquella Martes 22 de Diciembre de 1248. Murió el Rey don Fernando en dicha Ciudad a 30 de Mayo de 1252.

  
Correo de Murcia - Correo literario de Murcia, sábado 04-05-1793

Nº 71, capítulo XXIII de la Historia de Murcia - Apoyo de don Jayme I

            Recibida que fue la Embaxada del Maestre por el Rey don Jayme, dispuso un numeroso exertico, con el que baxo a la guerra contra los rebeldes de esta Ciudad, para la que el Papa Clement IV concedió Bula de la Cruzada a los que se hallasen en ella, cuya publicación hicieron los Obispos de Tarragona y Valencia. Los Capitanes destinados para el Exercito, fueron los dos Infantes hijos de don Jayme, llamados don Pedro y don Jayme: don Ramón de Cardona, y don Ramón de Moncada; ya por medio de estos o por las negociaciones del Rey, de día en día se iban entregando los rebelados de Villena, Elda, Castillo de Petrel, Nompot y Alicante, pasando de esta Ciudad a la reconquista de Murcia, en cuyo tiempo se hallaba el Rey en compañía de los dos Infantes, y el Obispo de Barcelona; tal eran sus dadibas, que atendidas por los de Elche, como del buen trato, y cariño que mostraba a todos los Pueblos que antes de intimarles se rindiesen, lo hicieron ellos, y sin dar lugar a que se presentase el Exercito entregaron la Torre que llaman de Calahorra, dexando en ella al Obispo para que no talasen la Vega.
De estas inmediaciones pasaron los nuestros a las cercanías de Orihuela, donde se presentó un hijo del Arraez de Crevillente, el que viendo preso a su Padre por el Rey de Castilla, pactó entregar la Villa al Rey don Jaume, y entregarle los Castillos, lo mismo que executó.
Con suavidad y cariño fue reconquistando en breve todos los que se habían rebelado, desde Villena hasta Alicante y Orihuela; permaneció en esta Ciudad como unos ocho días, y en este tiempo se le presentaron dos Almogavares de Lorca a media noche, los que dieron la noticia que los Moros venían por parte del Rey de Granada a socorrer a Murcia con ochocientos Ginetes, y dos mil peones bien armados, y mas, dos mil Acemilas cargadas; los mismos que habían pasado a puestas de Sol por Lorca.


[1] Libro 3 de los Anales cap.44
[2] Discurso I.cap. 13