ITINERARIOS MUSICALES DE RUPERTO CHAPÍ - 1876


Un acontecimiento musical: representación de La hija de Jephté en el Teatro Real

Reflejamos la crónica que la Revista Contemporánea, en su tomo IV  correspondiente a los meses de  junio y julio de 1976 indicó sobre el tema:

“Poco más de dos años hará que un joven compositor, recién salido de las aulas del Conservatorio, se dio a conocer por sus producciones musicales, dirigiendo en nuestro primer teatro lírico la obra que destinó al certamen del premio de la Academia de Bellas Artes en Roma, creada por el gobierno de la república, y con la cual alcanzó el honroso puesto que hoy ocupa en la capital de Italia.
Este joven compositor era Chapí; la ópera laureada Las naves de Cortés. Entonces la prensa toda y el mundo dilettandi, preocupado por aquel suceso, vio en este primer paso de la carrera artística del joven alicantino todo un porvenir musical para nuestra patria, tanto más necesitada de su regeneración, cuanto que por desgracia son muy raros los que persiguen con constancia y fe un ideal o cultivan el arte con inteligencia y entusiasmo.
El que esto escribe, al dar cuenta de este suceso, decía entonces en un periódico literario: -Las naves de Cortés descubren en el señor Chapí un pensamiento tan puro, unas miras tan elevadas y un concepto tan perfecto de la misión y parte del arte musical contemporáneo, que faltaríamos a nuestra conciencia si, al trazar estas líneas, no consignásemos aquí todo el valor e importancia de esta producción artística; que ha de formar época seguramente en los anales del drama lírico en España-. Hoy se nos da a conocer Chapí con una nueva producción, y lejos de ver defraudadas nuestras esperanzas, perdidas nuestras ilusiones, sin fundamento los auspicios que entonces se hicieron, La hija de Jephté, estrenada el 12 de mayo último, ha venido a confirmar elocuentemente cuando del joven laureado de Roma dijo la prensa y el público pensó al escuchar su primera partitura, mereciendo asimismo la más favorable acogida y los aplausos de cuantos aman el arte y saben recompensar dignamente a los que le profesan.
He aquí el acontecimiento musical que sirve de epígrafe a nuestro artículo, y cuya transcendental importancia para el arte en España merece meditarse seriamente, ya que por desgracia tan escasos se muestran aquellos en esta como en las demás esferas que el arte pueda manifestarnos.  Tal es el objeto al vamos a consagrar nuestras consideraciones, un tanto inoportunas quizá para despertar interés en nuestros lectores, olvidados ya de La hija de Jephté y hasta de su autor, pero no por esos inconvenientes, tratándose de un asunto que tan directamente afecta a nuestra cultura nacional, ni menos necesaria para dejar sentada como se merece, la reputación de un artista tan modesto como aprovechado, y merced a cuya laboriosidad y talento ha podido conjurar los grandes obstáculos que, desde que llegó a Madrid, se opusieron a la libre manifestación de sus facultades artísticas.
Nuestros lectores habrán leído ya la crítica que toda la prensa ha hecho de la nueva producción del señor Chapí. Tanto por esta como por la impresión que sintió el público en sus dos representaciones en nuestro real coliseo, habrán seguramente deducido el valor musical de La hija de Jephté y formado el juicio más o menos aproximado conforme a estos datos. Atentos hoy nosotros a cuanto en este sentido se ha dicho y se ha escrito, de casi todo lo cual dista mucho el concepto que antes de la representación, en la representación y después de la representación habíamos formado, porque si no veíamos en ella un modelo de arte, veíamos sí sus gérmenes y en estos gérmenes, frutos exuberantes para el porvenir; distantes igualmente en nuestros juicios y apreciaciones, lo mismo de los pesimistas que la censuran con acritud, porque no ven en ellas páginas como las de Meyerbeer o Gounod, que de los apasionados que la consideran intachable o sin defectos, y poniéndonos por último en el punto de vista que juzgamos único y necesario para su recta apreciación, trataremos de esclarecer la verdad poniendo de relieve tanto sus bellezas, como sus defectos, para que así nuestros lectores puedan formar una idea, si no completa y exacta, todo lo justa y aproximada por lo menos que sea posible. La crítica debe ser seria y reflexiva si ha de ilustrar y persuadir; hacerla de otra forma y con otros fines, es oscurecer la verdad y extraviar la opinión.
Entre los múltiples aspectos bajo los cuales puede considerarse La hija de Jephté, aparece como primero y capital a nuestros espíritu el que se refiere al género de composición o sistema musical adoptado por el señor Chapí, aspecto que por ser a nuestro modo de ver en este momento el más importante y a la vez el que más elocuentemente determina el valor artístico de toda la partitura, vamos a darle la preferencia exponiéndole a nuestros lectores antes de analizar el contenido de la composición musical.
Bajo este punto de vista la obra del señor Chapí ha merecido, y con razón, los plácemes, no tan solo de los inteligentes, sino también de los verdaderos aficionados, que ven en aquel otro discípulo más de su escuela predilecta, hoy seguida por la mayor parte de los artistas extranjeros que desean entrar en las corrientes modernas y construir sobre las últimas conquistas de la música las concepciones del porvenir.
De cortas proporciones, aunque superiores sin duda a las de Las naves de Cortés y desarrollada con más amplitud y libertad, la nueva obra que nos ocupa revela ya una tendencia fija y determinada hacia la realización de las teorías de la escuela militante en Europa, cuyas simpatías no trata de ocultar el señor Chapí por más que nuestra inclinación a entrar en las últimas doctrinas musicales. Con este decidido propósito y sin abandonar un momento aquellos procedimientos que usaron los grandes maestros, la obra se desenvuelve y marcha sin decaer un momento dentro precisamente del sistema armónico de la escuela de Meyerbeer, adoptada y consagrada por el diletantismo ilustrado; este sistema que determina hoy el movimiento y el espíritu musical de nuestra época y que, relacionando los dos grandes principios, que desde hace tanto tiempo vienen luchando en el campo de la música, ambos exclusivistas y contrarios en sus teorías, ha dado por resultado un principio superior armónico, merced al cual han venido a desaparecer los dos opuestos ideales de pasados tiempos.
Este carácter predominante de la ópera de Chapí que ha dado motivo a censuras, un tanto ligeras, de la crítica y a injustificadas reconvenciones de ilusos escolásticos, tiene su explicación natural y lógica, y prueba, contra esa misma crítica, que no es la originalidad el deseo que ha animado a nuestro joven compositor al dar forma musical a La hija de Jephté. Chapí se encuentra precisamente en ese periodo crítico de la vida artística, en que la fantasía no obra con absoluta y entera independencia, ni la concepción aparece como propia y libre individualidad: en ese momento en que toda creación tiene que ir revestida necesariamente de un carácter imitativo, como resultado de las circunstancias históricas en que nace y se desenvuelve ante el espíritu. Joven aún, por más que su talento y cultura musical sean todo lo grandes que queramos suponer y los medios de ejecución tan extraordinarios como se puede imaginar, Chapí no debía, ni podía tampoco, sin traspasar las leyes de la vida espiritual, manifestarse en La hija de Jephté con toda la personalidad, con toda la independencia propia y característica de edad y experiencia superiores; ni mucho menos emancipado y libre del que pudiéramos llamar molde y tipo, reconocido y consagrado por el gusto musical contemporáneo. La hija de Jephté, por tanto, más bien como revelación artística del genio personal de su autor, donde veamos fotografiado su propio carácter y su individualidad musical, debe considerarse como el estado actual de su espíritu, como el grado de su organización para la música, con la síntesis, en fin, de su extraordinaria cultura artística. Tal es la situación del discípulo predilecto del señor Arrieta, respecto de su última concepción musical. El artista concibe y desarrolla su obra, cumpliendo con todas las condiciones exigidas por la estética y conforme a los principios del drama lírico moderno. Fundida íntimamente con el asunto o pensamiento poético, esencialmente descriptiva y apropiada a la letra, de la cual no aparta la vista el compositor, llena de dificultades técnicas de todo género, y abundante en bellezas melódicas, rítmicas y orquestales, la música toda nos ofrece un interés vivísimo, siempre creciente, cuyo carácter parece revelarnos el empeño que ha puesto su autor para mostrar, no tanto sus indisputables facultades artísticas en lo que al compositor y al armonista se refiere, cuanto su poderosa intuición musical y decidida aptitud para el arte.
Sin ocultarnos sus instintos y tendencias, sí como su claro concepto de los fines que la ópera debe realizar para llegar al ideal que hoy se presiente, Chapí no pierde jamás de vista el asunto o el pensamiento que motiva la acción dramática. Sabe a dónde va y lo que hace, y como tiene conciencia de ello, no se aparta un punto del camino que se ha trazado, lanzándose por extraviadas sendas, para halagar con efectos de relumbrón al público ligero o distraído, o sacando resortes vulgares, ya gastados y del mal uso en esta época. Más serio que todo eso, más concienzudo y severo consigo mismo, el señor Chapí ha querido prescindir de vanos aplausos en muchas ocasiones y ha sabido sacrificar un gusto, pueril y ridículo después de todo, a la satisfacción real y completa del verdadero artista. Otros harían otra cosa y seguirían otro procedimiento. Chapí cree en la religión del arte y, consecuentemente con sus creencias, profesa sus dogmas y practica sus principios…
Chapí, no hay que dudarlo un momento, tiene verdadero espíritu artístico, posee una instrucción nada común y una noción clarísima del arte que profesa…, el provenir musical de Chapí está sin duda asegurado. Hoy le falta experiencia, es joven y no conoce aún esos resortes escénicos que son, por decirlo así, el gran secreto del artista; está cohibido por mil fuerzas de todo género que no le dejan desenvolver libremente sus concepciones ni desarrollar todo el genio poético y musical que hoy lleva en su espíritu. El día, en que libre de todas estas trabas, siga el espíritu independiente de los grandes maestros, y penetrado de la elevada misión que tiene que cumplir, se deje llevar por su propia inspiración, por su propio genio, ese día, repetimos, que corresponderá al nuevo periodo de la vida artística de Chapí, aparecerá su personalidad, y con su personalidad su carácter y sus propias obras.
Esperemos tranquilos ese día que ha de llegar seguramente, y entre tanto, dejemos meditar a Chapí, como los grandes genios de la música hicieron en los primeros años de su vida; aléntemosle manifestándole los verdaderos ideales del arte, esos ideales que ha producido creaciones como El Profeta y La Africana de Meyerbeer, Lohengrin y Rienzi de Wagner, Fausto y Romeo de Gounod; y estamos seguros que sus creaciones alcanzarán un puesto digno en el porvenir. Chapí, nos consta, trabaja y estudia sin descanso, revolviendo cuánto hay de notable en literatura y arte en los archivos de la capital del orbe católico; sabemos, aunque no nos honramos con su amistad, lo que piensa en materias de arte musical y los estudios a que con preferencia se dedica; vemos en su última partitura cuáles son sus instintos y sus aficiones predilectas en orden a la composición y desarrollo del drama musical, y esto nos basta para esperan con confianza los resultados de su talento.
No se arredre ni se detenga en la senda que ha emprendido, por grandes que sean los inconvenientes que salgan a su paso, e insuperables los obstáculos que se pongan a la libre manifestación de sus aficiones artísticas, que grandes e insuperables los tuvieron también Beethoven, Gluk y Ricardo Wagner, y sin embargo, salieron triunfantes de la reacción y el ultramontanismo musical.
Realizar el arte por el arte mismo, sin miras extensas de ningún género, y cumplir con todos sus principios para elevarse a las últimas regiones de la estética y hasta los más sublimes concepciones de la armonía; relacionar con la música la verdad con la belleza, de tal modo que el pensamiento poético tenga transparencia en el pensamiento musical; llevar a cabo, en fin, el sistema armónico comenzado por el sublime Meyerbeer y desarrollado por Ricardo Wagner en sus teorías sobre el drama lírico en lo que tiene relación o es compatible con los últimos adelantos estéticos; hacer, en una palabra, de la ópera un espectáculo serio, sin otro fin que el que el mismo arte demanda, tal es la sagrada misión del verdadero artista, y el deber que tiene que cumplir con las exigencias de nuestro tiempo.
Inspirado en estos principios, y siguiendo este camino el señor Chapí, no lo dudamos, tendrá que sufrir en nuestra patria las consecuencias que arrostraron y sufrieron aquellos genios que son la admiración de los tiempos presentes, siendo el escándalo en los pasados; pero al realizarlos así en el gran pensamiento que hoy preocupa a la España musical, al llevarlos a la ópera española, quid desiderátum del mundo filarmónico, sin contemporización ni condescendencia de ningún género, hará un servicio al arte, que el arte le premiará en el porvenir, y la historia de nuestra música nacional sabrá consignarlo gloriosamente en sus anales.”
José Estéban y Gómez
17 de Mayo de 1876
Revista Contemporánea, tomo IV, junio y julio de 1876


Ópera española La Hija de Jefté y breve biografía de don Ruperto Chapí acerca de su llegada a Madrid

En la noche de 11 de mayo ofrecía el Teatro Real de Madrid un magnífico espectáculo. Verificábase el estreno de la ópera española en un acto titulada La Hija de Jefté, letra de don Antonio Arnao y música de don Ruperto Chapí, pensionado de número (por oposición) en la Academia de Bellas Artes de Roma, y la concurrencia numerosa y escogida que llenaba el ancho salón del coliseo aplaudía con verdadero entusiasmo la inspirada producción musical del joven y ya distinguido compositor.
En muy humilde cuna nació en Villena don Ruperto Chapí; llegó a Madrid guiado solo por su irresistible vocación artística, para estudiar el arte divino; matriculóse en la Escuela de Música y Declamación, y cursó con notable aprovechamiento la difícil carrera de compositor, aprendiendo la Armonía bajo la dirección de don Miguel Galiana, el Contrapunto con don Tomás Fernández Grajal, y la Composición con el ilustre autor de Marina, don Emilio Arrieta.
Mostró Chapí desde sus primeros estudios grandes dotes y aplicación constante: obtuvo primeros premios en todas las asignaturas que cultivó; por oposición y cuando aún no tenía 19 años y no había terminado la carrera de compositor, ganó la plaza de músico mayor del tercer regimiento de artillería de a pie; por oposición también conquistó dos años después (1878) el puesto de pensionado de número en la Academia de Bellas Artes de Roma.
Las composiciones que ha dado a conocer anteriormente, alguna de ellas importantísima, como Las Naves de Cortés y el éxito sobresaliente que ha alcanzado en la noche del 11 la bella música de La Hija de Jefté, ofrecen seguridad completa de que el señor Chapí, que ha hecho su brillante carrera sufriendo toda clase de privaciones, ha de dar muchos días de gloria, no solo al arte español, sino también al arte de la música europea.
“Las obras de este joven /decía una persona muy ilustrada, en la noche del estreno de la ópera precitada), pasarán las fronteras y se harán honroso lugar entre las más aplaudibles del extranjero”. opinamos lo mismo.
Ahora bien, ¿se ocupará el Gobierno español del porvenir de esta futura gloria del arte? Sería muy laudable; pero si así lo hiciera, ¿no es verdad que tal acto sería también muy nuevo en nuestro país?
La Ilustración Española y Americana, 22-05-1876

Desde París, Escenas de capa y espada y la muerte de Garcilaso

El diario El Graduador, de Alicante; con el título Lo Celebramos publicó la siguiente noticia sobre Chapí:
“En cumplimiento de lo que el reglamento especial dispone, nuestro comprovinciano el maestro compositor musical don Ruperto Chapí ha mandado desde París, donde reside, pensionado por la Academia de Bellas Artes, una sinfonía de género puramente instrumental, titulada Escenas de capa y espada; un motete, género religioso a cuatro voces y sin acompañamiento, sobre el tema Veni orator; y la ópera española en un acto  La muerte de Garcilaso, letra de Arnao, mereciendo que el jurado calificara de extraordinario mérito los trabajos antedichos.
Según hemos leído en nuestro festivo colega El Solfeo, DON Jesús de Monasterio, lleno de noble orgullo al examinar los últimos trabajos de Chapí, al tratarse de su calificación, no encontraba nota que expresara con todo el calor que él deseaba, la bondad de aquellos; y como sus compañeros le manifestaran  que conforme al reglamento, solo podía ser de extraordinario mérito, él por fin vendido, pero no satisfecho, se contentó con decir:
--Pues bien…que se escriba todo con letras mayúsculas—
Orgulloso puede estar el joven compositor, pues cada producción musical que brota de su robusta pluma, es un nuevo florón en la corona que ha conquistado su talento.”

El Graduador, Alicante 07-12-1876

Bellas Artes de Roma

“No podemos dar cuenta también de los trabajos remitidos por los pensionados de la sección de música en la Academia de Roma, porque no se prestan del mismo modo, y por simple exhibición, al juicio público. Parece que los dos pensionados músicos han quedado reducidos a la mitad, o sea a su mínima expresión (al renunciar el señor Zubiaurre la pensión de mérito), no sabemos por qué clase de raquítica economía o por qué nuevo alarde de falta de consideración a la música. Pero, de todos modos, probable es que puedan conocerse en breve algunas de las obras del señor Chapí, que es el único pensionado músico que ha quedado, y entonces probablemente las aplaudiremos, como aplaudimos hace dos años en el teatro Real la partitura del cuadro lírico  Las naves de Cortés, del mismo autor.
Entretanto, viene aquí como de molde consignar el éxito que ha tenido en el teatro de Apolo el cuadro lírico del Sr. Arnao, Guzmán el Bueno, puesto en música por un condiscípulo del señor Chapí, el señor Bretón. Nada hemos de decir del libreto del señor Arnao, tanto el Guzmán el Bueno, como Las naves de Cortés del mismo autor, juzgados están por el público, y por cierto que los lectores de la Revista Europea fueron los primeros en apreciar las bellezas literarias de estas especiales obras. La música del señor Bretón, como la del señor Chapí, y como la de todos los jóvenes que empiezan ahora, con brillantes, verdaderas y propias condiciones, las tareas de la composición musical, inclinase más, mucho más indudablemente, a la escuela de Meyerbeer, el gran regenerador de la música dramática, que a la pura y cada vez más decaída música italiana. Esto hace indudablemente que las concepciones de esos jóvenes compositores no sean tan comprensibles a primera vista para el público como las melodías limpias y escuetas que solo encantan por grandísima e incomparable inspiración; pero en cambio se presentan desde luego con la autoridad de un maestro que conoce bien los timbres de todos y cada uno de los instrumentos, que comprende las necesidades del drama lírico moderno, que practica las grandes combinaciones instrumentales y corales, y domina, en una palabra, la ciencia de la orquestación.
Parécenos que la música de Chapí es algo más melódica que la de Bretón, y que este se acerca un poco más que aquel a algunas de las teorías de Wagner; pero de todos modos, ninguno de los dos se sale de lo que realmente tiene y debe tener del presente la llamada música del provenir; y en ambos se ve la natural influencia de su maestro el señor Arrieta, el autor de Marina, El Grumete y tantas otras obras , el que ha logrado fundir en la turquesa de la más exquisita elegancia la melodía italiana con la melodía que podemos llamar española distinguida, el infatigable profesor cuyas teorías no se estancan, sino que, por el contrario, progresan por el medio del estudio constante. La obertura o preludio sinfónico de Guzmán el Bueno, es una pieza bellísima que por sí sola basta a formar la reputación de un compositor…”

Revista Europea, 10-12-1876

Ruperto Chapí: Preludio de "Música clásica" (1880)

Serenata Mourisca - Ruperto Chapi


Concerto Especial de Primavera 2014 - Teatro Municipal do Funchal | Special Spring Concert 2014 - Funchal Municipal Theatre

FUENTE PLAZA DEL ROLLO

CURIOSIDADES DE MI BARRIO Y ALREDEDORES

Las escaleras que desde la calle Mayor daban a la plaza Vieja, con la decoración que se realizó en septiembre de 1948, para festejar la segunda coronación canónica de Ntra. Sra. de las Virtudes.


Estupenda vista de la calle de la Corredera, en aquel entonces "del Generalísimo" en la que destaca: el primer kiosko de La Paloma, el kiosko del Tio Jaime y al frente, a mano izquierda, la terraza del bar Pere Cafetero.


 Vista del castillo en su cara sureste, con las antiguas cuevas, que eran habitadas por vecinos de Villena.


Nocturno de principio de los años 70. La Corredera, con la casa de La Cadena, en aquel entonces sede de la Falange, O.J.E. y Jefatura Local del Movimiento.


 Unas vistas maravillosas del bar Pere el Cafetero y de la plaza Vieja, con el mercado de abastos al fondo.


 Otra vista de la entonces plaza de Pedro Menor, luego plaza del Rollo, con el mercado de abastos, a la derecha y a la izquierda el Hotel Alicante, en el que se hospedaron los más famosos toreros de aquella época y al lado, el Bar Catalán. La foto se realizó a primero de los años 70.


Este artículo ha sido posible gracias a los archivos compartidos con Paco Domene Milán, villenacuentame.com y veliusycia.

SE PRESENTA "AMIGOS DE SANTA MARÍA"

Todas las personas, sin exclusión alguna, nacemos con un don que es la capacidad de desarrollar actos que junto a los de nuestro prójimo, redundan en beneficio del resto de nuestros congéneres.
Estos objetivos, premeditados y estudiados en profundidad, difíciles de alcanzar en solitario, se convierten en una meta, con menores dificultades, si aunamos nuestros esfuerzos para alcanzar, entre todos el mismo objetivo. Este es el fin que nos guía, conseguir el bien común.
Un grupo de villenenses ha observado el deterioro que sufre el templo de Santa María en distintas zonas  y se ha puesto manos a la obra, para dar pronta solución, en un primer lugar a lo más urgente…. el calamitoso estado de la cubierta.
Con el nombre de “Amigos de Santa María” nos dirigimos a nuestros paisanos para solicitar su colaboración en todo cuanto tenga que ver con este proyecto de restauración, que no hay que demorar por ser de gran urgencia.

 

Cualquier tipo de ayuda será siempre bien recibida y tendrá el agradecimiento de todos y cada uno de los “Amigos de Santa María”, grupo creado para cuidar de éste importante exponente de nuestro patrimonio, LA IGLESIA DE SANTA MARÍA.
Nuestro querido templo se encuentra en tal estado de deterioro que los días de tormenta, recibe sobre sus espléndidas bóvedas de crucería, gran cantidad de agua, llegando a penetrar en el interior del templo en diversas zonas y provocando un deterioro progresivo que de seguir así y no actuar rápidamente, podría llegar a ser irreversible.
Por todos los medios de comunicación a nuestro alcance, daremos amplia información a la ciudadanía de Villena, de esta situación, para solicitar su colaboración con este proyecto que sin ánimos de ser alarmistas es de necesidad extrema.
Gracias POR VUESTRO APOYO

Video... Fran Navarro (Villena, noviembre 2020)

HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO DEL FÚTBOL EN VILLENA; publicado en el semanario "CANFALI" entre el 9-11-1999 y el 8-2-2000 - QUINTA ENTREGA: 1980-1986

 1980-1986


Temporada 1979-1980

 

La temporada 79-80 se amplía la tercera división 6 a 8 grupos, en­trenador Aveiro, sustituido por el Canario Martín, jugadores de aquella temporada, Estela, Rasos, Pablo el Villenero, Gil que más tarde se fue al Yeclano, rea­lizando unas temporadas mag­níficas, de compañero tenía a Manolo Leflet, Valdés, Cucala que en más de una ocasión se convir­tió en el salvador del equipo con sus goles, después se marchó a jugar a México, Cortés que venía de jugar con el Betis juvenil y Valdepeñas, Somaza, Wilson, Sanjuán, Gallardo, Gorrete, etc.


El Villena quedó clasificado en el puesto 11.

Copa de España 79, Levante 5 – Villena 0 y Villena 2 - Levante 0.

 

Temporada 1980-1981

 

En la temporada 80-81, los entre­nadores fueron Makoli y después Martín, Jugadores de esta tempo­rada, Ortiz, Caballero, Vidal, Paquito, López Moreno, Paqui y Churruca (estos últimos eran Cana­rios), Chato, Forner, Vaquero, etc. Copa España 80, Olímpico 3 ­Villena 1 y Villena 1 - Olímpico 0. Esta temporada se amplió la ter­cera división a 13 grupos, el Ville­na quedó clasificado en el puesto 18, fue la última que se mantuvo en tercera ya que habla estado 7 temporadas consecutivas. El úl­timo partido fue en «La Solana» frente al Onteniente (vino de de­lantero centro Beneito Pascual que habla estudiado en los Sale­sianos de nuestra ciudad), todos sentimos ese descenso, queda­ba muy lejos aquel ascenso glo­rioso frente al Alcoyano, estos son los altibajos del deporte Rey.

 

Temporadas 1981-1982 y 1982-1983

 

Durante las temporadas 81-82 y 82-83 el Villena jugó en la División Preferente y  estuvieron jugadores como Albentosa, Mo­rán Rodríguez, Marín, Lázaro (su abuelo fue directivo en el Rubial y un gran aficionado), Ferri, Aveli­no, Buyo, etc.

 

Temporada 1983-1984

 

En la temporada 83-84, el Villena vive su segundo ascenso a terce­ra división en «La Solana», tuvi­mos que esperar al último en­cuentro frente al Muchamiel.

De entrenador esa temporada tu­vimos a Escalza (jugador del Vi­llena en la temporada 74-75). Jugadores, Valdés, Vasconcellos (gran lanzador de golpes fran­cos), Russo, Vázquez, Manolo, Cristian, Jerónimo, Warner, Natero, Vidal, Wilson, Rodríguez, etc.

De presidente estaba Francisco Marco Valdés, (que en la temporada 71-72 fue masajista), directivos como Carpio, un gran amante del fútbol Villenero, desde siempre Pepe Benítez «Bejofor» que después de directivo fue presidente en este club, un gran apasionado de los colores de su pueblo, donde hoy en día aún se le ve en el Campo Municipal «LA Solana».

Por estos años hubo un jugador que des­tacó de la recién formada Peña Villenense (gran labor la que realiza en sacar jóvenes valores), pasara a la historia de Villena como jugador al haber conseguido la cús­pide futbolística, sus paisanos siempre le hemos seguido de cerca su andadura, me estoy refiriendo a Manolo Herrero, que jugó en el Real Murcia en primera división de la mano de Kubala, estuvo de compa­ñero con Manolo, Parra (que aunque natu­ral de Biar se formó futbolísticamente en el colegio Salesianos de Villena, para mar­char después al Hércules, Murcia, Mallor­ca y Hércules.

Manolo Herrero jugó con la selección Es­pañola sub-18 que entrenaba Pereda, re­sultados España 1 - Francia 1, Luxembur­go 0 - España 1, tuvo compañeros entre otros a Cristóbal (actualmente en el R.C.D. Español), Nando y Conté, jugaron con Manolo Herrero en primera división en el Sevilla C.F. la temporada 90-91 dirigidos par Vicente Cantatore.

Más tarde Herrero jugó con el Castellón, Levante, Gandía, Eldense, Onteniente y actualmente con el C.D. Villena, regresan­do de nuevo a su tierra y sus gentes.

El Villena en esta etapa estuvo únicamente en tercera división dos temporadas, la 84-85 y 85-86, nos enfrentamos al Onte­niente que estaba en segunda «B» con motivo de la copa Del Rey, quedando el Villena eliminado.

 

Temporada 1985-1986

 

La temporada 85-86, entrenó el equipo el Alicantino Manolo Navarro, dimitió Fco. Marco como presidente y el C.D. Villena que aunque sus deudas eran mínimas, se encontró sin directiva, entrenador ni juga­dores para afrontar la 86-87 en preferente. En una asamblea urgente Paco Melenas ofreció hacerse cargo de la directiva con un grupo de personas.

 

HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO DEL FÚTBOL EN VILLENA; publicado en el semanario "CANFALI" entre el 9-11-1999 y el 8-2-2000 - CUARTA ENTREGA: 1975-1979

 1975-1979

 

Se inicia la temporada 1974-1975, continuando en la categoría de bronce.

Después de 20 años, esta tercera división era muy fuerte encuadrados en 4 grupos Nacionales, bajando 4 equipos automáti­camente, promocionando los 4 siguien­tes con los 4 primeros de la categoría inferior, no existía la segunda «B».

El entrenador de esta temporada fue Ruiz Sosa (ex-jugador del Atl. Madrid y de la selección Española). Vimos tan buenos partidos y jugadores como los Ovetenses de Langreo, Crespo y Ricardo, que junto a Clemente procedían los tres procedían del Hércules C.F. (que estaba en primera división y los entrenaba el conocido Arse­nio Iglesias); Chuli, (que trabajaba actual­mente en la fábrica de la moneda y timbre), Manolo Leflet y ese recuerdo Imborrable de la victoria por 1-0 al Levante en La Solana, realizando Manolo un marcaje im­pecable a la figura del Levante, el interna­cional Chileno «Cazely» que al finalizar el encuentro, Cazely le chocó la mano a Le­flet, Milán, todo terreno, Michelena falleció' 5-1-99, descanse en paz, Peter, Linares, Carmelo; Valladares, Santi, Jesús, Díaz, Escalza, Quintana y Manolo (procedía de los juveniles del Villana).

El presupuesto de aquella temporada fue de 10.000.000 pts., comparado con la ac­tualidad, ¿qué equipo se podría formar? El presidente para esta temporada y las siguientes fue Francisco Alfonso Moya Soler, y como directivos:  los directivos, Alfonso García Navarro «El Matorral», Antonio Díaz «El Herrero», Valera; Enrique «El de Normu», Francisco Marco, Andrés «Moreno el de la Salvadora», Luis García, Vicente «El Cebollero», Leopoldo Amorós, Luiche, Francisco Navarro «EL Carujo» Oliva, Pedro y Paco «Mónaco», Como secretario técnico estaba «Bauza», como masajista Pardico «El Carretilla».

Esta temporada el Villena quedó en déci­ma posición y el Yeclano bajó de nuevo a preferente.

El C.D. Villena llegó a jugar esta tempora­da la copa del «Generalísimo», conocida hoy como la copa del Rey, resultado del enfrentamiento, Eldense, 3 - C.D. Villena, 0, C.D. Villena, 1 - Eldense, 0.

 

Temporada 1975-1976

            Para la temporada 75-76, se Incorporaron Cantell (un gran portero, procedente del Ibiza), Ortega (procedente del Murcia), Marín (procedente del Cádiz), Salapre, Albino, Claudio y Ernesto, al primer equipo se incorporaron los Juveniles, Julio, Kiko, Juan, etc...

La ciudad de Villana por aquellos años se encontraba económicamente muy bien y esto se veía reflejado en el gran equipo con el que contaba el Villena, pasando por la Solana equipos con una enorme solera que hablan estado o están en primera división, como lo es el Mallorca, Villarreal, Tarrasa, Sabadell, Huesca, Gerona, Ciu­dadela, Lérida, Ibiza, Calella, Onteniente, Manresa, At. Baleares.

Esta temporada el Villena consiguió la mejor clasificación, quedando en séptimo lugar, pero faltando varias jornadas se jugó en Calella, último clasificado, per­diendo el Villana por 4-0. Hubo una mar­cha atrás, nos faltó el empuje final para haber ascendido a segunda «A» y poder alcanzar el techo máximo, siendo esta la asignatura pendiente.

Cuando el Villena jugaba fuera de casa, los aficionados llegaban a ocupar hasta cuatro autobuses para poder observar, in situ, a su equipo.

El entrenador era el conocido Pepe Rey (que tantos años estuvo entrenando a equipos de las Islas Baleares).

Los taquillajes eran Importantes y recuer­do que la afición aunque perdiese el Ville­na, salía contenta de la Solana, compro­bando que su equipo habla luchado y entrego hasta el final.

Los colegiados que venían a arbitrar pro­cedían del grupo norte, Andaluz, Arago­nés, etc.

Copa España del 76; C.D: Villena, 2-Jerez, 1 y Jerez, 3 - C.D. Villena, 2 ante tantos jugadores foráneos, ya que recuerdo que el banquillo también eran de fuera. Se formó el Villena promesas, equipo que estuvo en competición regional 10 años, acierto por parte de los responsables que lo crearon, ya que los jugadores que termi­naban por su edad pasaban e este equipo, dado el gran nivel que existía en el C.D. Villena, era muy difícil formar parte de la plantilla.

Se hacían semanalmente «corrillos» de aficionados en el «Bar Tío Frasquito», «La Salvadora», «Agrícola», etc. y los domin­gos en la mañana en el patio del colegio Salesianos, donde se disputaban encuen­tros de empresas.

No podíamos aguantarnos, el ambiente se caldeaba y esperábamos impacientes a la hora del partido para ver de nuevo a nuestro Villena, se vivía con mucha inten­sidad el fútbol y buena prueba de ello, es el cierre del Campo Municipal La Solana que en más de una ocasión se produjo, con motivo de la agresión de algún que otro aficionado cometía sobre el colegiado de turno, (se jugó por clausura del campo en Almansa y Alcira, en este último campo se enfrentaron contra el Mallorca).

La marcha del club por aquella época era satisfactoria, tanto económicamente como en lo deportivo, llegando a los 1.000 abo­nados, «Radio Villena» que estaba insta­lada en el Ayuntamiento, movía a la afición en cuanto a entradas gratis, comentarios del encuentro, trofeo al máximo goleador. La megafonía del estadio anunciaba con sumo detalle el jugador y la demarcación que iba a ocupar dentro del campo. Los coches, también anunciaban por la maña­na del domingo el partido. Hubieron mu­chos y buenos aficionados, recordar hoy a «Juanito me cago en ná», Obrería (que en temporadas posteriores le dio un infar­to en la en La Solana) etc...

En pretemporada se jugaban partidos entre el Yeclano y el Eldense, eternos rivales; eran los trofeos triangulares, inclu­so, se formó una especie de Peña aficio­nados al club llamados, «Peña los 21». El 12-6-76, se inauguró el alumbrado del campo.

El Villena Jugó en Lérida y en la primera mitad perdía 2-0, y a Patiño un defensa le abrió la pierna a la altura de la espinilla, donde más tarde le tuvieron que ponerle 26 puntos, cuando llegó al vestuario Pepe Rey y vio a Patiño ensangrentado, preparó su sustitución, a lo que Patiño se negó, alegando que él era A.T.S. y volvía al campo de nuevo, el hueso estaba a la vista de todos y solo pidió que les dieran unas vendas, se apre­tó fuerte la herida y comenzó la segunda parte. Metió un gol, otro se lo dio a Jesús, con lo que el Villena consiguió el empate, rondando el término del encuentro se pitó un penalti a favor del Villena que el propio Patiño se encargó de transformar, ganan­do el Villena por 2-3 en casa del Lérida.

 En un partido en La Solana, el Villena se enfrentaba al histórico Sabadell, el marca­dor estaba en 0-0 a falta de 5 minutos, Pepe Rey besó una estampa de la virgen 6 o 7 veces y Jesús que estaba en el banquillo por lesión de una ingle, miró Pepe Rey a este y le dijo; «caballo sal y mete gol», lo cambiaron por el gran «Michelena», se produjo un córner, lo lanzó Ricardo y Jesús como en él era habitual de fuerte testarazo marco el gol de la victoria. Lloró Jesús al meter ese gol.

Ejemplos como estos en esa época hu­bieron muchos, simplemente he querido resaltar dos para que recordásemos el gran espíritu de lucha, entrega a unos colores y afán de superación.

 Resultados temporada 1974-75 Tercera Divi­sión grupo 3:

Primera vuelta

 Villena 0 - Yeclano 3, Onteniente 1- Villena 0, Villena 2 - Algemesí 1, Poblense 2 ­Villena 1, Villena 2 - Ciudadela 0, Tortosa 4 - Villena 1, Villena 1 - Lérida 2, Mestalla 0 - Villena 0, Villena 2 - Villarreal 0, Tarrasa 1 - Villena 0, Vinaroz 0 - Villena 1, Villena.1 - Olímpico 1, Constancia 2 - Villena 1, Villena 1 - Ibiza 0, Caballa 4 - Villena 0, Villena 1 - Huesca 0, Manresa 1 - Villena 0, Villena 1 - Levante 0, Gerona 0 - Villena 0.

 

Segunda vuelta

 Yeclano 0 - Villena 0, Villena 1 - Onteniente 2, Villena 2 - Poblense 0, Ciudadela 2 ­Villena 0, Villena 2 Tortosa 0, Lérida 2 ­Villena 0, Villena 3 - Mestalla 0, Villarreal 2 - Villena 1, Villena 1 - Tarrasa 1, Villena 3 - Vinaroz 0, Olímpico O -Villena 0, Algemesí2 - Villena 2, Villena O - Constancia 0, Ibiza 4 - Villena 0, Villena 3 - Calella 0, Huesca - Villena 1, Villena 1 - Manresa 0, Levante 3 - Villena 1, Villena 1 - Gerona 0.

 

                Con un encuentro de fútbol entre el Hércules C.F. de Alicante y el C.D. Villena se inauguró oficial­mente el nuevo alumbrado del Estadio Municipal la Solana, al encuentro asistió la primera au­toridad del pueblo, el Sr. alcalde D. José García Galbis, los tenien­tes de alcalde Bartolomé Amorós Belda, Luis Mayayo Fernández y Antonio García Agredas, Agre­das junto con el presidente del equipo Francisco Marco Pérez.

 Temporada 1975 -1976 Tercera División

 

4-2 Villena - Levante 2-1

2-0 Sabadell - Villena 1-0

1-1 Villena - Huesca 0-1

1-1 Ibiza - Villena 2-0

1-0 Villena - Urda 1-0

1-0 Vinaroz - Villena 3-0

2-1 Villena - Mestalla 2-1

1-1 Villarreal - Villena 1-1

4-2 Villena - At. Baleares 1-1

1-1 Olímpico - Villena 2-1

1-0 Endesa - Villena 1-1

1-0    Villena - Lérida 1-0

2-0    Constan. - Villena 0-1

3-0 Villena - Manresa 4-3

2-0 Masnou - Villena 7-0

 

Temporada 1976-1977


En la temporada 76-77, tuvimos de presidente a una gran perso­na, muy querida entre los Villene­ros y que falleció más tarde trági­camente en accidente de tráfico, me estoy refiriendo a Paco Marco Pérez. De entre­nador Amaro, jugadores nuevos entre otros, Luis Leflet y Ernesto que venía del Hércules.

Ante la gran presencia de aficio­nados en la Solana y la gran In­tensidad con que se vivían los encuentros, hubo más de un exal­tado que saltaba al campo, en total desacuerdo con el árbitro de turno, es por lo que esa tempora­da se clausuró el «La Solana» y hubo que jugar en Alcira dos en­cuentros, la afición de Villana se desplazó al campo «Luis Suñer» para observar los enfrentamien­tos contra rivales que hoy en día están en superior categorías y competiciones Europeas, resul­tados; Lérida 1 - Villana 2 y Mallor­ca O - Villana 1, (este encuentro fue dirigido por el conocido árbi­tro Ramos Marco, que más tarde estuvo en primera división).

Contra el Gerona que venía de líder y con presupuesto millona­rio, ganó al Villena en la Solana por 0-2, el fatal arbitraje ocasionó otra clausura del campo para 4 partidos, teniéndose que despla­zar el Villena para jugar sus encuentros a Almansa.

Como cierre de la temporada en «La Solana» y con un gran lleno, nos enfrentamos a nuestro rival más antiguo, Deportivo Eldense, que tenía posibilidad de ascen­der a segunda «A», ganó el Villa­na 3-1.

La temporada siguiente se formó la segunda «B» con dos grupos, el Villena quedó clasificado en el puesto 16 de 20 equipos que componía la tercera división, librándose de  jugar la promoción, ya que ante la aparición de la segunda «B», promocionaron a permanencia en tercera división, el puesto 19 y 20, que fueron Reus y Acero respectivamente.

 Ascendió como líder a segunda «A» el Sabadell, a segunda «B» automáticamente ascendieron como líder el Gerona, Mallorca, Eldense, Olímpico, AL Baleares, Vinaroz, Huesca, Lérida y Onte­niente.

Otros equipos que militaron esa temporada fueron; Tarragona, Gandía, Aragón, Poblense, Cons­tancia, etc.

Copa de España del 77, Villena 2 - Orense 0 y Orense 3 - Villena 0. Tengo de destacar también a Makoli, un gran entrenador que llevó a los chavales del C.D. Villena juvenil a la categoría Nacional del fútbol Español, realizó los años que estuvo en los juveniles un trabajo serio, disciplinado y físicamente los entrenamientos eran duros.

      

Tercera División grupo 3 temporada 1976-77

 

0-2 Villena - Yeclano 1-1

4-2 Lérida - Villena 2-1

3-2 Villena - Aragón 3-1

1-0 Mallorca - Villena 1-0

3-0 Villena - Poblense 5-1

2-2 Acero - Villena 3-0

0-0 Villena - Tarragona 1-0

2-2 Villena – Onteniente 3-0

1-0 Gerona - Villena 0-2

0-1 Constan - Villena 2-0

0-0 Villena - Sabadell 5-1

1-1 Ibiza - Villena 0-0

0-0 Villena – At. Balear

3-0 Eldense - Villena

 

Temporada 1977-1978

 

En la temporada 77-78, tuvimos de jugadores entre otros a Julián, Serrano, Ellas, Juan Ramón, Taíto, Juanlo, José María, Herrera, Fenicio, Lozano (un gran jugador que demostró su pundonor y en­trega total en cada partido), muy querido por la afición, tras varias temporadas en Villana, se mar­chó, para volver a vestir los colo­res blanqui-azul más tarde, Julio Merayo que con 18 años vino del F.C. Barcelona juvenil y tuvo una proyección futbolística Impresio­nante, jugando únicamente 1 temporada en el Villena, marchó al Alcoyano, Cartagena, Elche, Sabadell (aquí fue máximo go­leador del equipo ascendiendo a primera división), Huelva, Sala­manca, Granada, Eldense, a Merayo lo trajo Solsona, un gran entrenador que luchó mucho por sacar jóvenes valores de la cantera, entre otros Julio, Toni, Andrés, Gómez que más tarde marchó al Rayo lbense.

Esa temporada el Villena quedó clasificado en el 9 puesto.

De presidente estuvo Torregrosa sustituido por Ríos.

 

Tercera División Grupo V: 1977-78

 

Villena 2 - Albacete O Amistoso

2-2 Ibiza - Villena 1-0

0-0 Villena - Alcira 1-1

4-1 Cartagena - Villena 0-0

1-1 Portmany - Villena 5-0

2-1 Villena - Orihuela 0-2

1-1 Alcoyano - Villena 0-0

1-1 Villena - Margaritense 1-0

1-0 Constancia - Villena 3-1

2-1 Villena - Mestalla 1-0

0-0 Yeclano - Villena 0-0

2-1 Villena- Paterna 3-1

1-0 Gandía - Villena 0-0

1-1 Villena - Acero 1-0

2-2 Español - Villena 2-0

3-2 Villena - Crevillente 3-0

2-0 Porreras - Villena 5-1

0-1 Villena - Poblense 1-2

              0-1 Villarreal - Villena 0-0

 

 Temporada 1978-1979

 

La temporada 78-79, la tercera división se amplió de 4 a 6 gru­pos, el Villena queda clasificado en el puesto 18, pero ante esta remodelación se mantienen en tercera un año más.

De entrenador estaba Marini que era Argentino, jugadores de esta temporada, Pancorbo, Chichi, Vañó, Flores (magnífico jugador), Calabuig II, Jerónimo, Quevedo, etc...

Equipos que se enfrentó el Ville­na esa temporada, Almansa, Cre­villente, Alcoyano, Orihuela, Alci­ra, Albacete, Cartagena, Mesta­lla, etc.

El presidente durante algunas temporadas fue Nicolás Gonzá­lez junto a los directivos Ginés,  El Toto, Egido.

También estuvo durante algunas temporadas directivo, Redondel (anteriormente comentarista de Radio Villena cuando estaba en el Ayuntamiento y redactor en pren­sa deportiva del Villena).

Copa de España Temporada 1978-79: Ferrol 3 Villena 1 y Villena 1 Ferrol 1.

HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO DEL FÚTBOL EN VILLENA; publicado en el semanario "CANFALI" entre el 9-11-1999 y el 8-2-2000 - PRIMERA ENTREGA: 1920-1949

 

    Crónicas de la “Historia, presente y futuro del fútbol en Villena”,  publicadas en el semanario Canfali, entre el  09-11-1999 y  el 8-2-2000, concretamente fueron 13 semanarios y en su sección de deportes, donde fue apareciendo la historia del fútbol en Villena, la cual hemos transcrito y dado que es extensa, por cuestión organizativa, la hemos dividido en diez periodos, que se indican a continuación.

             En esta primera publicación, transcribiremos los textos entre 1920 y 1949.

        Los textos que figuran a continuación están relacionados con la historia. El presente y futuro del fútbol de nuestro querido Villena, destacando las fechas más importantes en la vida de los distintos clubs que a lo largo de su existencia, han ido surgiendo.

    La afición surgió allá por el 1920 en el patio del colegio salesiano de Villena y es importante recordar las temporadas de los años 1948 a 1950, con su ascenso a la Tercera División del fútbol español, en la que sólo existían tres grupos.

    Resulta gratísimo recordar la fecha del 16 de junio de 1974, con ese ascenso histó­rico y grabado en la memoria de todos los aficionados ville­neros, frente al siempre poten­te e histórico Alcoyano que nos hizo al equipo villenense regresar a la tan ansiada Tercera División, que en aquel entonces contaban con equipos de una gran categoría, puesto que no existía la categoría denominada Segunda B. En aquellos años ba­jaban automáticamente, a prefe­rentemente,  cuatro equipos; y los otros cuatro siguientes, como fue el caso del Alcoyano cuando se enfrentó al Villena, promocionaba para no des­cender, de ahí que era muy importante figurar en mitad de la tabla, para no tener este tipo de sustos al final de la temporada. Pero, para  que todos estos recuerdos, aniversarios, anécdotas, etc. se puedan plasmar en estos textos, se debe fundamentalmente a dos personas, José Maciá Sánchez y Mateo Gandía Navarro, el del almacén de pien­sos, conocido también con «el del pinar», gran aficionado local y siempre deseoso de que el fútbol perdure en Villena  (aunque las televisiones están ocupando mucha audiencia en este deporte, lo que merma la asistencia a los terrenos de juego). Mateo tam­bién ha confeccionado la letra de Himno del Villena.

Ambos personajes, motores de esta crónica, desean rendir un verdadero homenaje a todas las personas que desde su fundación hasta nuestros días, lucharon, vivieron y sintieron los colores del Villena, a ellos: presidentes, directivos, ju­gadores, técnicos, masajistas, comentaristas, fotógrafos, taquilleros, aposentadores, etc... y por supuesto, a esa gran masa de aficionados, que arro­pan con su aliento y aplomo toda la asistencia y gloria del fútbol en Villena.

En las tres frases que se van a redactar de forma cronológica, quedarán en el tintero muchas per­sonas anónimas, fechas erró­neas o momentos importantes olvidados, deseando dejar patente las correspondientes disculpas, puesto que los autores de este trabajo han manifestado que estas líneas son solamente un inicio de plasmar la larga historia de este club, quedando abiertas páginas a cualquier persona que pueda aportar más información sobre el fútbol en Villena, y muy especialmente sobre su equipo, a través de fotos, artículos de prensa, anécdotas, etc.., todo ello con el fin de culminar un buen libro estos casi cien años, con alguna inte­rrupción, de vida futbolística en Villena.

Se desea también, que figure plasmado el recuerdo emocionado a los que ya no se encuentran entre nosotros, pero que desde cual­quier puesto que ocuparon en este club, se ilusionaron y amaron a su Villena, llevando la bandera de este club por toda la geografía nacional.

El fútbol también ha sido una forma importante de promocio­nar nuestra ciudad, puesto que el nombre de Villena ha recorrido todos muchos rincones, tanto de la península, como de algunas de sus islas.

Desean también que quede patente el agradecimiento a todos los pueblos limítrofes de Villena, que siempre consideraron al Villena, también como una cosa propia suya, a todos ellos, gracias.

1920-1929

       De todos es conocido que las Olimpiadas de Amberes marcaron un antes y un después, en un deporte que le llamaban foot-ball, en el que España resultó subcampeón, deporte que se tradujo al español como balompié y que ha pasado hasta nuestros días como fútbol, aceptado así por la Real Academia de la Lengua Española.

Villena no pudo ser ajena a esta implantación y sobre el año 1920 un grupo de amigos, aficionados a este deporte se animaron para formar un equipo que representara a su ciudad, teniendo que jugar en el campo del Colegio Salesiano por no disponer de ningún otro. En el patio del colegio se jugaban los partidos hasta que en julio de 1925, se inaugura el campo del Grec.

Se realizaron dos carteles anunciadores de la inauguración y por parte del artista local Pepe Cortés Camarasa.

 Estos jóvenes a la sazón jugadores y directivos eran, entre otros, Fernando Cortes, Emilio Manzaneque, Alfonso Herrero, Hermanos Michavila, Blanes, Juanito Martínez (El de la Fonda), Enrique Hernández, Ginés García (Cabezas), Paco Hernández, Tarruella, “El Rojico Milán”, Manolo Bonastre, El Chato Gran y Pepito “Pajalarga” y alguno más, que sin intención hemos podido olvidar. Pedimos disculpas por la omisión.

Como ya hemos indicado en otro apartado, en el anuncio de partidos de fútbol a celebrar en las Fiestas de Moros y Cristianos de 1920 y 1921, al equipo del Villena se le denomina F.C. IMPERIAL VILLENENSE, no pudiendo precisar con exactitud durante cuantos años figuró esa denominación, puesto que en los años 1933, 1934 y 1935 figura como VILLENA F.C.

El Villena F.C. fue fun­dado en 1920 y su primera junta directiva fue constituida por don Fernando Cortés, don José Amorós, don Emilio Manzaneque y- don Alfonso Herrero, se inicia como club en un lugar que no solamente fue pionero en el fútbol en Villena, sino en más actividades, es digno de resaltar el aspecto deportivo que, desde que el colegio salesiano se estableció en Villena, ha venido desarrollando y aquí fue donde se forjó el equipo villenense, primero como “F.C. Imperial Villenense”” y posteriormente como Villena F.C.

Inició su vida activa venciendo por 2-1 al Bellas Artes de Alicante.

Se formó la primera alineación de este club con la elástica roja; pantalón azul y el escudo era un león rampante.

En los días 25 y 26  de julio de 1924 se inauguró el  campo del Grec, conocido tam­bién como “el tenis”, con aque­llos jugadores como Michavila, Cortés, Barrachina, Armando, Selva, Gran Zornel.

El partido inaugural de dicho campo se disputó en la tarde del día 25, recibiendo el Villena F.C. la visita del Alicante F.C.

 1930-1939

 El Villena F.C. tomó parte en los campeonatos regionales de Primera Categoría, desde el año 1930 hasta su ascenso a Tercera división, en la temporada 1948-1949, habiendo logrado varias veces quedar subcampeón Nacional de aficionados, Copa de San Pedro y Trofeo Amer Picón.

Se sucedieron unos años de inactividad, pero la semilla estaba germi­nando y aquel espíritu deportivo y de superación se mantuvo vivo en unos muchachos que sin campo adecuado, ni lugar para la práctica de este deporte, for­maron un flamante y brioso Ville­na Fútbol-Club, que por nues­tras poblaciones vecinas man­tienen la vivencia y el prestigio de nuestros colores locales. Y al color de estos, surgieron otros clubes que se llamaron: Spor­ting Club Villenense y Deporti­vo Villenense que, perfectamente organizados, crearon una numerosa plantilla de jugadores. Allá por los años 1930 y 1931 se fundieron en un solo afán, constituyendo una sola agrupa­ción deportiva, dándole existencia legal al Villena Fútbol Club. Todo ello se consiguió con la ayuda económica de unos pocos más el traba­jo personal, deportivo y noble de aquella juventud. Este afán de superación consiguió que se llevara a cabo la edifica­ción del que será el segundo campo de deportes de nuestra ciudad “El Rubial”, de gozoso recuerdo para las gentes de antaño, consiguiéndose la for­mación de un equipo pode­roso y eficiente.

En los años 30 se comienza a jugar en el campo El Rubial y es de resaltar en este campo, el domingo 30 de abril de 1933, un campeonato local «Copa de Villena» donde jugaron los equi­pos C.D. Español con Silves­tre, Ballester, Samper, Bañón, Cesáreo, Román, Coloma, Calabuig, Modesto, Molina y Al­manseño. Contra el Rácing Club con Marco, Luis, Meji, Benig­no, Ricardo, J. Gran, Flor, Chispes I, Ortín, Tena, Arellano. Arbitro: Alfonso Herrero. Jue­ces de líneas: José Várez y Luis Milla.

Entrada general 0'30 ptas., media entrada: 0'15 ptas., silla 0'25 ptas. Venían también a Villena: C.D. Albacete, Gim­nástica Alicante y U.D. Monóvar

Aparte de estos jugadores que hemos nombrado anterior­mente destacaremos  al gran Pedro Galipienzo que en 1930 visitó y defendió como guardameta los colores del Valencia C.F., Perico de la Estrella, Eve­lio (jugó en el Español de Bar­celona), Papito Ortín, Palero (y su clásico pañuelo en la fren­te), Várez (jugó en el Barcelo­na), Pomares (jugó en el Tarra­gona), Córdulo Domene, Limo­nes, Juan Bautista Sáez, Lu­cas, Bravo el Mejicano, Jesús, Marcelo, Eladio, Rasca (fue más tarde directivo), Cuéllar, Botella, Chatico Milán, Rompes pinillas, Casildo Camara­sa, Luis Santana, Perico Tor­nero, Luisico, D. Andrés, Vete­rinario, Pana, Benito, Antonio Oliver, Benigno el Sastre, Balaguer, Carbonerico, Hnos. Zampa, Antonio Menor, Urrea, Paco Dura, Mira, Ribera, Gisbert, Cabanes, Guardiola, Aniceto «el de los seguros»; Rafael “Pantorrilla” Juanico el de la salaura, Baratero, Galbis, etc.

Hay que destacar las verda­deras ganas que había por ju­gar al fútbol y lo que ha cambia­do en nuestros días, y nos cuentan una anécdota de los muchas que surgirán: el Pana para poder jugar tenía que levantarse muy temprano el domingo y se iba con la bicicleta a segar alfalfa, cuando llegó al Rubial, después de estar toda la ma­ñana trabajando y con sus 30 kg. de alfalfa en el portamale­tas de la bici, se lavó y colocó la camiseta, ya estaban jugan­do con diez jugadores, eso era el verdadero espíritu deportis­ta. Se dispone de una foto en el Rubial, fechada en el año 1941 del año 4, donde está un gran jugador como fue el Lupo.

 Hubo una final de la Copa San Pedro (competición en la cual el Villena siempre ha estado muy relacionado) que se cele­bró por el año 43 en el Bardín de Alicante, que por cierto, ya tenía césped, y jugó contra el barrio Alicante Sporting Flori­da contra el Villena que perdió por 3-1.

Las camisetas las recogie­ron el Villena de la mili (eran de la aviación) y le pusieron el escudo del Villena y formaron como portero Marco, Fidel Mo­lina, Juan Machero, Nortes, Obrador (Elda), Bernardo «Cha­cal», Evelio, Palero, Tallada (Alicante), Viriato (Elda).

Por aquella época el Villena jugaba con el Alicante, Unión Frutera de Novelda, Yeclano, Almansa, etc. Las categorías eran: Primera y Segunda División, la Tercera no existía y luego estaban las preferentes, donde jugaban los pueblos de las comarcas más limítrofes.

Por entonces, el presidente era el inolvidable Diego Pardo Na­varro, de tan buen recuerdo para los aficionados villeneros.

1940-1949

      En la temporada 1943-1944 en­trenaba al Villena, Javier Bau­za Freire, secundado por Evelio.

Destacamos  la celebración de dos partidos amistosos con equipos de Primera División. El primero de los celebrados, tuvo lugar el 11 de junio de 1945 contra el Atlético de Aviación, en la actualidad Atlético de Madrid.  En aquel tiempo los desplazamientos se realizaban en autocar. Los atléticos venían de  jugar de Alcoy, se les averió el autocar en Villena y mientras lo arreglaban, aprovecharon para jugar dicho encuentro.

Unos días después, concretamente el 18-6-1945 se en­frentó el equipo villenense al Real Madrid que presentó la siguiente alineación: Bañón, Querejeta, Coro­na, Elías, piña, Huete, Roig, Borbolla (que más tarde jugó con el Villena), Barrianaga, Elzo y Elices.

Por esta época el Villena ya vestía camiseta azul y panta­lón blanco.

Tras una corta estancia en el campo  del Rubial se produjo su cierre y hubo que volver al patio del colegio salesiano, organizando campeonatos locales de empresas, entre otros el Rayo, Bodegas, Orejón, Launense, etc..., entonces los terrenos de viña y almen­dros que existían en la Celada pasaron a convertirse en un nuevo campo. En él se abriría una etapa futbolística suma­mente brillante; su situación geográfica dentro de la ciudad fue estupenda, en­tonces pasa de ser Villena F.C. a Villena C.F., los colores blanco y azul, llevando en su parte posterior del escudo una silueta panorámica de la ciudad de Ville­na y una corona del primer marquesado de Castilla que fue Villena.

Las primeras piedras fueron puestas por el alcalde D. José RocheR, bendecida por D. Juan Mañas Gómez, acompañado de la Junta Directiva, así como de don Santiago Bernabeu y  de la familia de don  Antonio Amorós Cerdán Amorós, persona que desde su buena posición económi­ca, tanto amó y apoyó a muchas instituciones de nuestra ciudad. En el terreno deportivo resaltar que el señor Amorós, gran amante del futbol, siendo cabeza visible también del Real Madrid de don Santiago Bernabéu, fue de los primeros socios y es por lo que hizo traer en más de una ocasión al equipo blanco a la Celada en partidos amistosos para des­pués marchar a comer a la «Finca la Torre» de Beneja­ma.

El flamante campo de la Celada Oficialmente se inauguró el 12-10-­1948 en un partido amistoso frente al Elche, siendo su presidente Enrique Oliver Hernández.

Las dimensiones del campo eran 100 por 60 m. 350 espectadores senta­dos, 1500 de pie; total 1850.

El Villena, que se encontraba en la División Preferente, se enfrentó a equipos de la federación Mur­ciana, entre ellos el Águilas (ya que mi amigo Manolo Gandía vio pasar al Ville­na con el autocar desde Lorca, donde estaba realizando servicio militar, que­dando esa temporada campeón y as­cendiendo en la temporada 1949-1950 a la Tercera División, bajo la presidencia de D. Juan López Pérez, «Rojo Cañamón», que realizó una incansable labor en favor del fútbol Villenero y esa temporada tuvimos de entrenador al internacional y primer pichichi que logró el Real Madrid, natural­mente de Mallorca, «El negro», Manolo Olivares.

En esta primera etapa jugaban entre otros Bonet (Ibiza), Zúñiga, Cano (que aunque era Canario vino del Celta de Vigo), Iturbi (Madrid), Pepucho (Cana­rio), Garlitos «Boli», Manole, Plateta (Benejama), Borbolla (jugador del Real Madrid), Pardo «El Carretilla» (que más tarde fue masajista en la época de Ruiz Sosa en la Solana), Garro, Valera (que fue capitán en la 48-49), Cubillo, Ferrándiz (Elda), Navalón, Fasanas (Xá­tiva), Pardo «El Verdugo», Herrerita (Cie­za), Chispa, Seba (Caravaca), Espí, Wilson (Canario), Fidel (Cocentaina), Maitos (Alicante), Almanseño, Jover (Aspe), Paya (Elda), Guerra (Canario), Mamblona (vino de Madrid), Daniel, Garre, Moncholi (Catarroja), Juanito, Pérez (Alicante), Richart, García (Ma­drid), Ballesteros, Ramos (Alicante), Llerminio (Alicante), etc.

        El Villena jugó en los campeonatos Nacional de aficionados, copa «San Pedro» y trofeo «Amor Picón».

Algunos resultados del año 1949 fueron los siguientes:  Rayo Vallecano 3 ­Villena 1, Villena 4 - Talavera 1, Villena 3 - Orihuela 1, Ávila 7 - Villena 3, Villena - Toledo 0, Villena 5 - Rayo Vallecano 5 (partido en que estuvo lloviendo), apar­te jugó con el Complutense, Guadalajara, Cuatro caminos, Calatayud, Novelda (unión frutera), Alicante, Calvo Sotelo de Puerto llano, Ciudad Real, Hernán Cor­tés (Zaragoza), ganó el Villena una vez a este equipo en Zaragoza por 4-5, Real Mallorca, etc.